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El Nuevo Herald | Arepas, Televen e Interpol: la disputa empresarial que terminó en una corte de Miami

Celestino Díaz pensó que estaba construyendo la respuesta venezolana a Chipotle. El plan era ambicioso pero sencillo: comenzar con un pequeño restaurante de arepas en Nueva York, abrir nuevos locales gradualmente y, en un plazo de cinco a siete años, construir una cadena de 15 establecimientos.

El Nuevo Herald

Entre los inversionistas estaba Omar Gerardo Camero, miembro de la familia detrás de Televen, una de las mayores cadenas de televisión de Venezuela. Las dos familias se conocían desde hacía décadas.

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La idea era crear una cadena de arepas como Chipotle, solamente en Nueva York”, dijo Díaz en una entrevista.

La pandemia de COVID-19 golpeó duramente el negocio y los restaurantes terminaron cerrando. Pero la pelea por el dinero apenas comenzaba.

La disputa llevaría a un arbitraje en Nueva York, acusaciones penales en Venezuela, una orden de arresto, una notificación roja de Interpol e informes sobre Díaz en la televisión venezolana.

Ahora el conflicto está ante un juez de Miami-Dade.

Díaz, quien vive en Miami, demandó a Camero y a dos empresas vinculadas a Televen en el Tribunal de Circuito de Miami-Dade, alegando que Camero convirtió una disputa por su inversión de $1.09 millones en Areppas en una campaña de años para obligar a Díaz a pagarle millones de dólares, utilizando amenazas, el sistema de justicia penal de Venezuela y, finalmente, la empresa de medios de comunicación de su familia para ejercer presión.

Ni Camero ni las empresas de Televen han sido declarados responsables de esas acusaciones, y muchas de las afirmaciones más graves de Díaz siguen siendo alegaciones contenidas en su demanda.

Los abogados de Camero y Televen declinaron hacer comentarios al Miami Herald, citando el litigio pendiente.

En esencia, este es un caso en el que personas están utilizando la situación en Venezuela y la falta de supervisión judicial e independencia judicial para extorsionar a la gente”, dijo Gábor Gazsó von Klingspor, abogado de Diaz Reus que representa a Díaz.

Un restaurante diseñado para crecer

Díaz comenzó a desarrollar Areppas en 2015, según la demanda. Dijo que el concepto fue concebido como una inversión a largo plazo y no como un negocio del que se esperaban ganancias rápidas.

Camero se incorporó al proyecto a través de una relación de larga data entre ambas familias. Díaz dijo que su padre había sido amigo del padre de Camero y que en un momento formó parte de la junta directiva de Televen.

“Yo conocía al señor Camero porque mi papá era muy amigo de su papá”, dijo Díaz. “Era una relación cercana”.

Según la demanda, Camero invirtió inicialmente $420,000 a cambio de una participación de 30% en la empresa original. A medida que Areppas se expandió, hizo aportes adicionales de capital por un total de $670,000, elevando su inversión total a $1.09 millones y otorgándole una participación de 23.7% en una sociedad holding de Delaware creada para el negocio. Otros inversionistas también se incorporaron al proyecto.

Para 2019, Areppas ya tenía tres locales. Pero luego llegó la pandemia.

A medida que Nueva York imponía restricciones y el flujo de clientes en los restaurantes se desplomaba a principios de 2020, las finanzas de Areppas se deterioraron. Según la demanda, Camero le dijo a Díaz el 25 de febrero de 2020 que quería vender su participación y comenzó a presionarlo para que organizara una venta o recompra.

Díaz alega que Camero finalmente exigió que él le pagara personalmente unos $10 millones —casi 10 veces la inversión total de Camero— aunque posteriormente redujo la exigencia a $2 millones.

“Me llamaba y me decía que sería un honor para mí comprarle su participación por $10 millones”, dijo Díaz. “Él invirtió $1.09 millones”.

Correos electrónicos proporcionados al Miami Herald muestran que Camero también exigía a Díaz que le devolviera dinero.

En un correo electrónico del 5 de junio de 2020, Camero escribió que Díaz le debía $100,000, además de la inversión de $1.09 millones y los intereses. El correo describía por separado los $100,000 como dinero que Camero le había prestado a Díaz para ayudarlo a iniciar un negocio. El mensaje no deja claro si esa cantidad estaba relacionada con la inversión en Areppas.

“Págame, devuelve mi dinero”, escribió Camero. “Todo lo puedo dejar por perdido en un par de semanas. Pero te juro por mis hijos que tú perderás mucho, mucho más”.

Camero no explicó en el correo qué quiso decir cuando afirmó que Díaz “perderás mucho, mucho más”. Díaz sostiene que fue una amenaza.

Díaz dijo al Herald que Camero no puso explícitamente por escrito una amenaza de utilizar sus medios de comunicación en su contra. Díaz dijo que Camero sí escribió que lo “destruiría” y que el hermano de Díaz recibió un mensaje en el que Camero amenazó con “ir a la guerra” contra él.

El caso pasa a Venezuela

En abril de 2024, según la demanda de Díaz, Camero presentó una denuncia penal privada ante las autoridades venezolanas acusando a Díaz y a su padre de fraude relacionado con la inversión en Areppas.

Díaz sostiene que las acusaciones eran falsas y que Camero intentaba convertir una inversión fallida y una disputa civil en un caso penal.

Fiscales venezolanos posteriormente citaron a Díaz y a su padre por acusaciones de fraude y asociación para delinquir.

Díaz también alega que Camero utilizó conexiones políticas y sobornos para influir en fiscales. Esas acusaciones no han sido establecidas de manera independiente por los documentos revisados por el Herald.

Según la demanda, un tribunal venezolano determinó en noviembre de 2024 que no se había realizado una investigación penal exhaustiva y que las pruebas eran insuficientes para concluir que Díaz hubiera cometido un delito en Venezuela.

Un segundo tribunal determinó al mes siguiente que carecía de jurisdicción porque las acusaciones de Camero eran de naturaleza civil y comercial y habían sido abordadas en el arbitraje de Areppas.

La demanda sostiene que los fiscales, no obstante, continuaron el caso ante otro tribunal, que posteriormente emitió una orden de arresto contra Díaz. En diciembre de 2025, según la demanda, una corte de apelaciones venezolana confirmó la decisión anterior de que los tribunales carecían de jurisdicción sobre las acusaciones de Camero.

Venezuela también obtuvo una notificación roja de Interpol contra Díaz en 2025, según la demanda. Una notificación roja es una solicitud a las autoridades policiales de todo el mundo para localizar y detener provisionalmente a una persona en espera de extradición u otra acción legal similar. No constituye por sí misma una orden de arresto internacional.

Díaz afirma que la notificación tuvo consecuencias en Estados Unidos. Según su demanda, el Departamento de Seguridad Nacional revocó su membresía de Global Entry en junio de 2025. Díaz dice que desde entonces ha evitado viajar al extranjero porque teme ser detenido y potencialmente extraditado a Venezuela.

Gazsó von Klingspor dijo que la sede de Interpol en Francia ha bloqueado temporalmente el acceso a la notificación roja mientras la revisa. Dijo que todavía no se ha tomado una decisión definitiva, pero que el equipo legal de Díaz espera que finalmente sea eliminada.

Las transmisiones de Televen

Díaz alega que Camero, cuya familia controla Televen, ordenó a la cadena divulgar las acusaciones penales en su contra.

Según registros corporativos de Florida citados en la demanda, Camero es director y vicepresidente de Televen International, la filial de la cadena en Florida, mientras que su padre, Omar Camero Zamora, es director y presidente. La demanda describe al Camero más joven como director fundador y vicepresidente ejecutivo de la operación venezolana de Televen.

En septiembre de 2025, Televen transmitió un reportaje sobre Díaz y lo publicó en internet.

“La oficina principal de Interpol en Francia aprobó la inclusión de Celestino Ignacio Díaz Fernández en su lista roja de personas buscadas”, señaló el reportaje en español, según una transcripción incluida en la demanda. “Está acusado de cometer los delitos de estafa agravada y asociación para delinquir”.

El reportaje fue transmitido por Televen y distribuido a través de YouTube, X e Instagram.

La demanda por difamación de Díaz se centra en gran medida en lo que, según él, Televen omitió en sus reportajes.

Díaz sostiene que las transmisiones crearon la impresión de que era objeto de una investigación penal legítima, sin informar a los televidentes que el propio Camero había iniciado las acusaciones, que estas surgieron de la fallida inversión en Areppas y que tribunales venezolanos habían cuestionado o rechazado previamente los intentos de tratar la disputa como un asunto penal.

La demanda acusa a los tres demandados de difamación por implicación y a Camero, por separado, de difamación. Díaz alega que las transmisiones dañaron su reputación, le hicieron perder oportunidades de negocio y aumentaron el riesgo que enfrenta ante las autoridades venezolanas. Solicita daños compensatorios, intereses y costas judiciales, y se ha reservado el derecho de solicitar daños punitivos.

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