En el marco del 497 aniversario de Maracaibo, el poeta y editor Luis Perozo Cervantes presentó la «Biblioteca Antológica de la Literatura Zuliana», una colección que rescata del olvido la obra de la poeta más controversial y luminosa del Zulia.
En una ciudad que, según sus propios habitantes, parece haber decidido no pensarse, el Teatro Baralt fue el escenario de un acto que contradijo esa máxima. La presentación de la Poesía completa de María Calcaño, editada dentro de la colección «Biblioteca Antológica de la Literatura Zuliana», se convirtió en algo más que un lanzamiento literario: fue un ejercicio de memoria, una reivindicación y, sobre todo, un acto de resistencia cultural.
Luis Perozo Cervantes, poeta, editor y responsable de la iniciativa, fue el encargado de abrir el fuego con unas palabras que combinaron la reflexión sobre el presente de la ciudad con un apasionado recorrido por la vida y obra de Calcaño.
Una ciudad en negación
«Vivimos tiempos extraordinarios, tiempos, creo yo, de esperanza todavía», comenzó Perozo Cervantes, aunque su intervención no tardó en tornarse crítica. Recordó que el día anterior Maracaibo cumplió 497 años y, por primera vez en mucho tiempo, no hubo acto oficial del día de la ciudad. «El alcalde decidió inaugurar plazas o reinaugurar plazas porque casi ninguna es nueva», señaló, refiriéndose a la polémica por la plaza que, según dijo, «le robaron a Ana María Campos» para construir otra en honor a Luis Aparicio.
Para el editor, esta ausencia de discurso oficial no es un detalle menor: «Es una ciudad que por orden oficial decidió no pensarse. No hubo un acto en el cual la ciudad se diera la oportunidad de reflexionarse. Quienes dirigen hoy la ciudad están todavía en negación por todo lo que les pasó este año».
Y esa negación, advirtió, no es nueva. «Muchas veces las élites de la ciudad han entrado en negación continuamente. Uno de los casos fundamentales fue con el nacimiento y vida de esta extraordinaria mujer: María Calcaño».
María Calcaño: la poeta que se atrevió a amar
Perozo Cervantes reconstruyó con detalle la historia de Calcaño, nacida en Maracaibo, quien a los 28 o 29 años escribió su primer libro, Alas fatales. «En la ciudad, en vez de aplaudir que una mujer escribiera poesía de amor, la señaló y la persiguió porque había decidido separarse de su marido, un marido que le impusieron cuando tenía 14 años».
El relato del editor fue crudo: «Un marido que primero se acostaba con su mamá y después la mamá le vendió la hija. Ella le parió a ese hombre siendo una niña, se enamoró de otro, uno llamado Héctor Araujo, y toda su juventud la gastó queriendo vivir con Héctor Araujo. Hasta que lo consiguió, tuvo hijos y se casó con él. Logró divorciarse. Pero esta ciudad que se resiste a los cambios la persiguió, la humilló y la llamó de todo por escribir poemas de amor al hombre que amaba».
El editor fue enfático al contrastar la obra de Calcaño con ciertas expresiones contemporáneas: «No le escribía poemas a todos los tipos que pasaban por el frente. Lo que dicen estos poemas es una forma hermosa y dulce de acercarse al hombre que ama. Nada comparado con el reggaetón de hoy en día que dice barbaridades». Y recordó que, en su tiempo, «fue considerada una poeta erótica y en esta ciudad la acusaron hasta de pornográfica. No sabían los tiempos que venían aquellos hombres que la acusaron».
El rescate de una obra sepultada
Calcaño murió en 1956. Su poesía quedó en el olvido durante casi 30 años. «En los años 80, una revista que ustedes leían llamada Respuesta publicó una selección de poemas de María Calcaño. La gente de izquierda, de pensamientos progresistas, la trajo de nuevo a la palestra», relató Perozo Cervantes. Luego vino el profesor Cosimo Mandrillo, quien hizo una antología publicada por Ediluz, la editorial de la Universidad del Zulia. Después, la Sociedad Dramática de Maracaibo publicó una compilación de sus dos libros: Alas fatales y Canciones que oyeron mis últimas muñecas.
«Parecía que estaba hecha la poesía de María Calcaño, pero no», dijo el editor. «Faltaban otros dos libros que permanecieron inéditos y que aquí incluimos. Uno escrito en 1938 llamado La hermética maravillada y otro publicado en 1961, cinco años después de su muerte, llamado Entre la Luna y los hombres, además de una compilación de fragmentos de poemas cortos, muy breves, que fue compilada con el nombre de Anotaciones y otros fragmentos, que reúne textos entre 1920 y 1940″.
Quiere decir, subrayó, «que este libro tiene para el mundo los cinco poemarios de María Calcaño reunidos en esta colección que hemos llamado Biblioteca Antológica de la Literatura Zuliana».
Una colección contra el olvido
Perozo Cervantes explicó que la colección ya ha publicado toda la poesía de Udón Pérez, Rafael María Baralt, César David Rincón y Snor Rivera. «El día de mañana vamos a estar presentando una antología poética de José Ramón Yepes. Con eso ya son seis títulos que tiene esta bonita colección verde, donde pretendemos llegar a compilar toda la literatura zuliana para tenerla a resguardo del olvido».
Y ahí vino la denuncia: «La Secretaría de Cultura del Estado Zulia no publica un libro desde el año 1998. Han pasado casi 30 años desde que la gobernación del Zulia no publica un libro. La alcaldía de Maracaibo nunca en su historia ha tenido un proyecto editorial. Nunca».
Para el editor, esto revela una contradicción profunda: «Nuestros dirigentes de cultura, en quienes han confiado los últimos gobernadores, son personas que por lo menos son alérgicas a los libros. No quiere decir que no les guste la pintura o no les guste la gaita. Pero de los libros parece que no hay quien se ocupe».
Recordó una anécdota reveladora: «Vivimos en una biblioteca que tiene el nombre de esta poeta y donde no hay libros de esta poeta. Yo le reclamaba a la profesora Isora el último año de la gestión del gobernador. Pusieron una valla enorme, bellísima, en el frente con una frase de un libro que deberíamos leer todos, de la escritora española Irene Vallejo, El mundo en un junco. La valla no sé cuánto costará. Yo decía como $500. Yo creo que cuesta más, 1200. Pero ese libro no estaba en la biblioteca. Entonces invertimos en publicidad para leer, pero no tenemos el libro. Es una falla lógica».
Leerla para entenderla
Para Perozo Cervantes, el primer paso para reivindicar a Calcaño es leerla y entenderla, «no como una feminista de ese estilo contemporáneo que odia al hombre y al patriarcado. Ella no era una feminista de ese estilo. Ella solamente pedía el derecho de amar al hombre que amaba en un mundo donde hasta su propia madre era cómplice del machismo y donde por tener amigos hombres ya era señalada de acostarse con ellos».
Mencionó su amistad con Héctor Cuenca, quien llegó a ser gobernador del Zulia, y con quien viajó por Europa y el sur. «Era gracias a que estos escritores lograron ver en ella el talento de mujer que era».
El editor cerró su intervención con una invitación: «El movimiento poético de Maracaibo y Sultana del Lago trae, revive esta compilación y la pone a la mano de todos para que podamos leernos y reconocernos. Así que gracias por escuchar esta perorata sobre María Calcaño».
La poesía en la voz de los presentes
Tras la intervención de Perozo Cervantes, tomó la palabra un asistente que recitó de memoria unos versos de Calcaño: «Ya no son del todo negro ni brillantes tus cabellos. Pero de flores los llevo y es un destello de dichoso. Alguna flor llevo en ellos. Flores pequeñas que nadie miran, pero que en tu pelo suelto se llenan de vida».
«Esa era María Calcaño», comentó otro de los presentes, mientras se destacaba la formación recibida en el liceo Jesús Enrique Lozada, aunque se lamentaba que «el Víctor Padilla no tenía techo ni sanitario ni nada».
La presentación continuó con la intervención de tres poetas invitados: José Luis Barrientos, Douglas Zavala y «el Purro», quienes, según Perozo Cervantes, «cada uno representa una lucha, han dedicado su vida a hacer este país un lugar mejor. Por lo menos el 70% de su tiempo, el 85% de su tiempo lo han dedicado a las luchas sociales, pero ahora después de los 55 años que tiene cada uno, han acumulado durante años una sabia, una experiencia poética, un decir y algunos podrían decir que hasta un dolor que nos dan la oportunidad de escucharlos y de conocerlos».
La Poesía completa de María Calcaño, publicada dentro de la Biblioteca Antológica de la Literatura Zuliana, ya está disponible. Con esta obra, Maracaibo salda una deuda pendiente con una de sus hijas más brillantes y controvertidas, y da un paso más en la construcción de una memoria literaria que se resiste al olvido.

















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