En el marco del 12º Festival de Poesía de Maracaibo, seis voces de Cabimas y la región compartieron sus textos ante un público que celebró la literatura como espacio de encuentro y resistencia. La presentación estuvo a cargo del poeta y editor Luis Perozo Cervantes.
El Teatro Baralt de Maracaibo abrió sus puertas este miércoles 9 de septiembre para recibir una nueva jornada del 12º Festival de Poesía de Maracaibo, un encuentro que este año ha reunido a voces consolidadas y emergentes de la región zuliana. La cita, que se extendió por espacio de varias horas, contó con la participación de los poetas José Miguel Saavedra, Lola A. Quintero R., María Eugenia Piña Rodríguez, Yoleida Ramona Vásquez, Iliana Arteaga Ortega y Carlos Aguirre Fulcado, quienes ofrecieron un recorrido por sus universos creativos ante un público atento y emocionado.
La presentación estuvo a cargo del poeta y editor Luis Perozo Cervantes, quien además de conducir el acto, aprovechó la tribuna para anunciar proyectos venideros y rendir homenaje a la labor cultural que se gesta desde el municipio Cabimas. Durante su intervención, Perozo Cervantes destacó la importancia de que la poesía ocupe espacios como el Teatro Baralt, «un teatro de unas connotaciones significativas para el estado Zulia», y celebró que por primera vez la Asociación Letras del Lago —a la que pertenecen varios de los participantes— tuviera presencia en este escenario.
Cabimas y su promesa literaria
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el anuncio de la primera Feria Independiente del Libro de Cabimas, proyecto que, según se expuso, busca concretarse a finales de este año con el apoyo de la Cámara de Comercio y algunos empresarios de la región. «Tenemos una promesa todavía por cumplir: hacer la feria independiente del libro de Cabimas», expresó uno de los organizadores, quien hizo un llamado a las autoridades y a la comunidad a sumarse a esta iniciativa.
En ese mismo sentido, se aprovechó la ocasión para hacer un llamado público a las autoridades regionales y municipales para que se culminen las obras de la sede principal de la Biblioteca Pública Infantil Parque Bolívar, en Cabimas, espacio que —según se denunció— lleva años en construcción y que representa un centro vital para el desarrollo cultural de la localidad.
Las voces de la jornada
José Miguel Saavedra fue el primero en tomar la palabra. Visiblemente emocionado, agradeció a su familia, a la Fundación Letras del Lago, al Club de Lectura del Club Ítalo de Cabimas y a sus formadores, entre ellos los poetas Edgar Méndez, Luis Perozo Cervantes, Emilva Trujillo y César Seco. Saavedra leyó dos poemas: Mi recuerdo, un texto cargado de nostalgia y deseo, y Mujer de nadie, donde exploró la ausencia y la pérdida amorosa con versos como «Hoy te vas y me dejas solo, como aquel árbol seco cuando las aves lo abandonan».
Lola A. Quintero R., quien se presentó como nueva en el camino de la poesía, agradeció a sus profesores y a su familia, y dedicó su participación a Dios. Leyó Mi deseo es tu deseo, un poema sobre el encuentro fortuito y la fuerza del destino, y un segundo texto sin título que aludió al laberinto de la mente y al hallazgo de la salida «en el instante en que todo cambia».
María Eugenia Piña Rodríguez intervino en representación de la Asociación Letras del Lago, de la cual forma parte junto a otros poetas y colaboradores. Mencionó a los presentes —entre ellos Antonio Piñero, Rosa Figueroa, Yoleida Vásquez, José Saavedra, Maricarmen Piña y Paola Villalobos— y lamentó la ausencia del doctor Carlos Chirino, quien no pudo asistir por atender a su madre de 96 años. Piña Rodríguez leyó En espera estoy, un texto de gran sensualidad y misterio, y Toca, un poema breve y contundente que juega con la repetición y la intimidad.
Yoleida Ramona Vásquez presentó dos poemas que exploraron la identidad y el desamor. El espejo fue una reflexión sobre ese otro yo que nos acompaña y nos conoce en silencio, mientras que Se fue abordó la pérdida amorosa con versos como «No hay manera de borrar tantos abrazos, tantos besos. Fuiste amor, fuiste constante paz y luz».
Iliana Arteaga Ortega, abogada de profesión y defensora de los derechos de mujeres, niños y adolescentes, fue presentada por Perozo Cervantes como una poeta que «ama la literatura y vive por ella». Arteaga Ortega leyó un conjunto de textos que incluyó Días perdidos, un poema de gran densidad imaginativa donde se habló de naufragios, gaviotas y cuerpos desmembrados; un fragmento de un libro presentado en el festival pasado y publicado por Sultana del Lago; y un poema final sobre la tragedia del miedo y el suicidio, que estremeció al auditorio.
Carlos Aguirre Fulcado, homenajeado en esta edición del festival, cerró la jornada con una intervención que combinó poesía y reflexión sobre su doble vocación de titiritero y poeta. Aguirre Fulcado, quien ha dedicado 57 años a los títeres y ha publicado 14 libros —siete de ellos de poesía—, leyó textos como La tumba de mi madre y Despedida, ambos de una enorme carga emocional, así como poemas humorísticos y versos escritos originalmente para obras de títeres, entre ellos Un barco velero y Ay, ay, ay, qué sufrit al viajar en autobús, que arrancaron sonrisas del público.
El poeta también compartió textos más recientes, como Chusqueros chuscusos, un ejercicio de exploración sonora y lúdica del lenguaje, y Rocíos de Lago, donde reivindicó su identidad: «Me gusta ser titiritero y poeta, construir más allá de lo posible».
Poesía que trasciende
La jornada del miércoles dejó en evidencia que la poesía zuliana goza de buena salud y que sigue encontrando espacios para manifestarse. Desde la nostalgia de Saavedra hasta la experimentación sonora de Aguirre Fulcado, pasando por la intimidad de Quintero, Piña y Vásquez, y la densidad de Arteaga Ortega, el Teatro Baralt fue testigo de una pluralidad de voces que, desde distintas poéticas y trayectorias, comparten un mismo amor por la palabra.
Luis Perozo Cervantes, visiblemente satisfecho con la participación del público, invitó a los asistentes a la exposición de poesía que se realizaría a las 6 de la tarde en la Fuente de Soda Palmarejo, donde siete poetas zulianos rendirían homenaje a Maracaibo en el marco de los 497 años de su fundación. «Tenemos que leer nuestra literatura. Esta literatura se ha hecho con el afán de conocernos a nosotros mismos, pero ese conocimiento se convierte en patrimonio cuando el otro lo descubre», reflexionó el editor.
Con esta jornada, el 12º Festival de Poesía de Maracaibo reafirma su vocación de ser un espacio de encuentro, memoria y celebración de la palabra. Y como bien lo expresó uno de los participantes: «La poesía rejuvenece. Cura.»

















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