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The Washington Post | Administración Trump intervino en investigación contra Alejandro Betancourt para evitar cargos penales

Altos funcionarios estadounidenses intervinieron en una investigación penal internacional sobre el empresario venezolano Alejandro Betancourt, a quien la administración de Donald Trump había reclutado para ayudar a ejercer control sobre el gobierno y la industria petrolera de Venezuela, según dijeron dos personas familiarizadas con el asunto a The Washington Post.

De acuerdo con el medio estadounidense, los funcionarios presionaron para resolver el caso en Suiza de manera que se evitaran cargos penales y se levantaran las restricciones de viaje contra Betancourt, radicado en el Reino Unido. Tampoco se ha procedido a ejecutar una orden de arresto suiza en su contra, según las dos personas, que hablaron bajo condición de anonimato debido a la naturaleza delicada del asunto.

En cambio, Estados Unidos ha permitido a Betancourt entrar al país en repetidas ocasiones para reunirse con miembros de del gobierno de Trump, señalaron otras personas conocedoras de sus viajes.

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Betancourt, de 46 años, ha enfrentado múltiples investigaciones en la última década —en Suiza, España y Estados Unidos— por presunto lavado de dinero; entre ellas, se examina si participó en un acuerdo de préstamo mediante el cual, según fiscales estadounidenses, se desviaron más de 1.000 millones de dólares de la petrolera estatal venezolana, destaca The Washinton Post.

El empresario fue detenido dos veces en el Reino Unido: primero tras una orden emitida por España en el marco de una investigación conexa por lavado de dinero y, posteriormente, en noviembre, a petición de Suiza.

Durante meses, tuvo prohibido salir del Reino Unido mientras las autoridades de ese país evaluaban su extradición a Suiza. Sin embargo,  no ha sido acusado formalmente en Estados Unidos, Suiza, España ni Venezuela.

Su abogado en Estados Unidos, Jon A. Sale, ha negado anteriormente la participación de su cliente en actividades de lavado de dinero. «Mi cliente niega haber cometido irregularidad alguna», declaró Sale al Miami Herald en un artículo de 2021 sobre la vinculación de Betancourt con una investigación del Departamento de Justicia.

Semanas después de que el ejército estadounidense capturara al presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, altos funcionarios de Estados Unidos comenzaron a presionar a las autoridades suizas para que resolvieran el caso contra Betancourt, según indicaron las personas familiarizadas con las conversaciones.

Betancourt, cuya empresa es la segunda mayor productora privada de petróleo en Venezuela, es ahora un intermediario clave entre Estados Unidos y Venezuela —incluida la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez—, según personas conocedoras de su papel.

Mauricio Claver-Carone: “Un aliado importante”

Mauricio Claver-Carone, quien hasta hace poco se desempeñó como asesor no oficial sobre Venezuela para la administración Trump, ha descrito a Betancourt como un «aliado importante» de Estados Unidos. A medida que Estados Unidos asumía el control, Betancourt desempeñó un papel fundamental en la gestión de los primeros contratos para reactivar rápidamente el bombeo de petróleo, según personas familiarizadas con el asunto, recalca el medio.

En enero, el subsecretario de Estado Christopher Landau se puso en contacto con el Departamento de Asuntos Exteriores de Suiza en relación con Betancourt, según personas al tanto de la comunicación que hablaron bajo condición de anonimato para tratar detalles delicados.

En febrero, la entonces fiscal general Pam Bondi habló con el fiscal general suizo sobre la investigación contra Betancourt, según las personas familiarizadas con las conversaciones. Un mes después, Todd Blanche, entonces fiscal general adjunto, participó en una llamada con fiscales suizos, señalaron dichas fuentes.

Blanche habría dicho a los participantes en la llamada que para Estados Unidos era importante que Betancourt pudiera viajar libremente y que prefería que el caso se resolviera sin sanciones penales. En la llamada también participó Colin McDonald, fiscal general adjunto de la división nacional de lucha contra el fraude, quien intervino además en otras dos conversaciones entre los abogados de Betancourt y los fiscales suizos, según las fuentes.

Personas cercanas a Betancourt atribuyeron las investigaciones al celo excesivo de los fiscales suizos. El hecho de que se desestimara un caso conexo en Venezuela y que otras investigaciones no hayan derivado en acusaciones formales debilita el caso suizo, afirmaron.

Una visa de entradas múltiples

Durante el primer mandato del presidente Donald Trump y la administración Biden, se barajó la posibilidad de imponer sanciones estadounidenses a Betancourt, según tres personas familiarizadas con el asunto. Nunca fue sancionado y siempre ha negado haber cometido irregularidad alguna.

«Resulta desconcertante ver a un hombre, señalado ampliamente como objeto de una importante investigación estadounidense por blanqueo de capitales, convertirse ahora en posible beneficiario de un trato favorable por parte de Washington», declaró Shane Stansbury, exfiscal del Distrito Sur de Nueva York.

Personas cercanas a Betancourt señalaron a The Washington Post que la administración recurrió a él en busca de ayuda debido a su historial de éxitos en el complejo y turbulento sector petrolero de Venezuela, una industria plagada de desafíos que incluyen la violencia, una infraestructura deteriorada y una escasez crónica de energía.

En mayo, Suiza retiró su solicitud de extradición presentada en el Reino Unido y se levantaron las restricciones de viaje británicas.

Ese mismo mes, los fiscales suizos afirmaron que su investigación seguía activa y buscaron que fuera detenido en otro lugar. Casi al mismo tiempo, ampliaron la orden de arresto internacional contra Betancourt, y las autoridades suizas enviaron una solicitud al Departamento de Justicia para que fuera detenido en Estados Unidos, según personas al tanto del asunto. El departamento no ha tomado ninguna medida al respecto.

En junio, Caleb Orr, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales, solicitó al consulado de Estados Unidos en Londres que emitiera una visa de entradas múltiples con vigencia de un año para Betancourt, según personas familiarizadas con la petición. Desde entonces, ha viajado al menos dos veces a Estados Unidos, además de realizar viajes a Venezuela, según personas que conocen sus desplazamientos.

Un alto funcionario del Departamento de Estado declinó hacer comentarios sobre el papel desempeñado por Betancourt, afirmando que el departamento «no comenta acciones relacionadas con conversaciones diplomáticas privadas ni casos específicos de visas debido a la confidencialidad de los registros».

«El Departamento de Estado mantiene su compromiso de impulsar el plan de tres fases para la estabilización, la recuperación económica, la reconciliación y la transición democrática de Venezuela», declaró el funcionario. «La administración Trump está reconfigurando y reformando el sector petrolero venezolano en beneficio tanto del pueblo estadounidense como del venezolano».

El Departamento de Justicia declinó hacer comentarios sobre Betancourt, pero emitió la siguiente declaración: «No podemos hacer comentarios sobre investigaciones en curso», señaló el departamento en respuesta a una lista de preguntas por escrito. Sin embargo, no es raro que varias jurisdicciones —incluidos Estados Unidos y otros países— lleven a cabo investigaciones sobre las mismas personas simultáneamente; cuando esto sucede, a menudo surgen solicitudes de asistencia concurrentes que deben evaluarse según el procedimiento habitual.

El ascenso de Betancourt

Sus defensores describen a Betancourt como un socio fiable que compartía el interés declarado de Estados Unidos por reactivar el sector petrolero venezolano, señalando que ningún otro empresario del sector había logrado tanto éxito.

El empresario venezolano ha aumentado la producción de petróleo de su empresa con sede en Venezuela, North American Blue Energy Partners (Nabep), pasando de 18.000 a casi 200.000 barriles diarios en apenas dos años. Dicha recuperación comenzó antes de la detención de Maduro, según personas familiarizadas con NABEP.

Con el respaldo del gobierno estadounidense, se espera que el negocio de Betancourt prospere, señaló otra fuente. «Prácticamente se ha convertido en el gran oligarca de Venezuela», afirmó.

La trayectoria de Betancourt —desde empresario venezolano que amasó una fortuna siendo joven hasta alcanzar lo que algunos describen como una posición privilegiada ante la administración Trump— ha alarmado a algunos venezolanos que lo consideran un símbolo del pasado corrupto del país.

Betancourt apenas tenía 30 años cuando su empresa, Derwick Associates, obtuvo contratos para construir centrales eléctricas para el gobierno de Hugo Chávez, fundador del Estado socialista venezolano.

En la década de 2010, Betancourt adquirió una participación en Petro Zamora, una compañía petrolera propiedad conjunta del Estado venezolano e inversores rusos. Bajo la gestión de Betancourt, la empresa se convirtió en una de las operaciones de extracción más exitosas de Venezuela.

En 2016, investigadores estadounidenses comenzaron a indagar sobre un acuerdo de préstamo en bolívares —la moneda venezolana— concedido a la petrolera estatal PDVSA, el cual fue reembolsado en moneda extranjera a un tipo de cambio oficial artificialmente elevado.

La investigación, denominada Operación Money Flight, derivó en acusaciones de lavado de dinero en el sur de Florida contra Francisco Convit —primo de Betancourt— y otras personas, incluidos funcionarios venezolanos que presuntamente recibieron sobornos para facilitar la trama, la cual, según los fiscales, alcanzó un volumen de 1.200 millones de dólares. Varios acusados se declararon culpables.

En 2019, el Miami Herald identificó a Betancourt como un conspirador no nombrado en la denuncia penal contra Convit; esta inclusión fue confirmada a The Post por personas conocedoras del asunto. En aquel momento, Betancourt contrató a Rudy Giuliani —entonces abogado personal de Trump— para que lo representara y argumentara ante el Departamento de Justicia que no debía enfrentar cargos penales, según informó The Post. Sale, el abogado de Betancourt, declaró entonces a The Post que su cliente negaba haber cometido irregularidad alguna.

Ese mismo año, los fiscales de Zúrich iniciaron una investigación por lavado de dinero centrada en los fondos procedentes de préstamos que presuntamente fueron desviados a cuentas bancarias suizas.

La relación con el gobierno venezolano

La relación de Betancourt con el gobierno venezolano se rompió en 2020, después de que el entonces ministro de Petróleo del país confiscara su participación en Petro Zamora, congelara sus activos locales y enviara fuerzas de seguridad a sus propiedades en Venezuela.

Ante el desplome de la producción de Petro Zamora, el gobierno buscó ayuda externa y, en 2023, Betancourt regresó a Caracas desde Europa para una reunión clave con Rodríguez, entonces vicepresidenta de Venezuela. Tras deliberaciones con un grupo más amplio de representantes de la industria petrolera, ella volvió a convocar a Betancourt para una conversación privada, según una persona al tanto de la reunión.

Se dice que, en ese intercambio, ella propuso un acuerdo. Si Betancourt aportaba su experiencia y se comprometía a mantenerse al margen de la política, recibiría nuevas garantías de seguridad y la oportunidad de ayudar a reconstruir Petro Zamora —que pasó a llamarse Nabeo—, según dos personas familiarizadas con la reunión.

También por esa época, en 2023, se desestimó una investigación venezolana contra Betancourt. Betancourt estaba de vuelta en el sector petrolero venezolano y había recuperado el favor del gobierno, detalla de Washigton Post.

En la órbita de Trump

Cuando la administración Trump comenzó a explorar opciones para una Venezuela posterior a Maduro, Betancourt entró en escena. Ya mantenía una relación con Mauricio Claver-Carone, quien fue director de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional durante el primer mandato de Trump y, en el segundo, se desempeñó brevemente como enviado especial para América Latina.

En una entrevista concedida a The Post en mayo, Claver-Carone afirmó que Betancourt «apoyaba y colaboraba con la política de Estados Unidos y sus objetivos» durante la primera presidencia de Trump. En el periodo reciente en Venezuela, señaló, Betancourt fue un «aliado importante». «Ha sido invaluable para el gobierno de EE. UU.», declaró, sin ofrecer más detalles.

A pesar de tener restringida la salida del Reino Unido, Betancourt —primero por teléfono desde su finca cerca de Oxford y luego desde su mansión en Londres— pasó a formar parte del círculo íntimo de la administración Trump en lo referente a la industria petrolera venezolana, según aseguraron a The Washigton Post personas conocedoras de su papel.

Era la persona ideal dentro del sistema, con una amplia red de contactos que incluía acceso directo a Rodríguez, a PDVSA y —lo que es importante— a Vitol, una de las dos empresas comercializadoras de petróleo que recibieron la primera autorización de Estados Unidos para transportar crudo desde la Venezuela posterior a Maduro.

«El cajero automático más eficaz —y probablemente el más sofisticado— para sacar dinero de Venezuela hacia el exterior era Alejandro», comentó una persona al tanto de su papel. «Tiene información confidencial sobre todo el mundo. Ha hecho negocios con todos».

Betancourt ayudó a gestionar un acuerdo opaco que autorizaba a las comercializadoras de petróleo Vitol y Trafigura a comprar crudo venezolano con un descuento de 15 dólares por barril y mediante pago anticipado, según tres personas familiarizadas con la operación y un contrato revisado por The Post.

«De repente, todos vieron el valor de establecer una alianza inusual con el hombre que conocía Caracas a la perfección», señaló una persona conocedora del acuerdo.

La llamada a Delcy Rodríguez

En la madrugada del 3 de enero —tras la captura de Maduro y su esposa—, Betancourt encadenó una llamada tras otra, según personas al tanto de las conversaciones.

Habló directamente con Rodríguez, quien pronto sería nombrada presidenta interina, incluso antes de que el secretario de Estado, Rubio, contactara con ella para comunicarle los planes de Estados Unidos de «dirigir Venezuela», tal como lo expresó Trump.

«Hubo mucha labor de contención emocional», comentó una persona familiarizada con las llamadas. «Fue una noche larga».

En dichas conversaciones con altos funcionarios estadounidenses, se le advirtió a Rodríguez que, si no acataba las instrucciones, podrían producirse nuevos ataques por parte de Estados Unidos, tal como Trump afirmó posteriormente.

También se le dejó claro que Betancourt sería un intermediario clave para reactivar el sector petrolero del país. Según una persona familiarizada con las conversaciones, ella tendría que coordinar a través de él cualquier asunto relacionado con la industria petrolera nacional.

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