
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) atacó el viernes un campamento de la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Buena Vista del Meta, en el estado fronterizo de Apure, en lo que supone la primera gran acción militar ordenada por Caracas contra quien ha sido su estrecho aliado en las dos últimas décadas.
Según el reporte difundido por Fundaredes, la organización que tradicionalmente ha desvelado las connivencias del chavismo con este grupo guerrillero, la cifra de muertos se eleva hasta 19. La mitad de las víctimas fueron trasladadas inicialmente a San Fernando de Apure, capital de ese estado fronterizo.
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La revolución chavista ha maniobrado de forma permanente para que el ELN se hiciera con el control del narcotráfico en la zona, permitiendo incluso a sus guerrilleros participar en el control social y político de la población.
“La zona es utilizada como retaguardia y como punto de acopio de cocaína. Algunas fuentes locales sitúan el precio de la coca en mil dólares por kilogramo”, certificó Juan Francisco García Escalona, coordinador de Fundaredes en Apure.
Se da la circunstancia de que el director nacional de esta organización, Javier Tarazona, sufrió cuatro años y medio de prisión injusta por denunciar ante la opinión pública las andanzas de la guerrilla colombiana en territorio venezolano y su complicidad con la revolución bolivariana.
“Históricamente se han denunciado los vínculos y subordinación de autoridades regionales y municipales a los intereses de organizaciones identificadas como el ELN, las FARC y las Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL). Todos los gobernadores de Apure y los alcaldes responden al ELN y las FBL”, añadió García Escalona, quien incluso ha aportado las identidades de los fallecidos.
El medio Infobae ha publicado que las FANB atacaron con drones el campamento guerrillero, en una acción que guarda parecidos con la efectuada por el ejército estadounidense en el estado minero de Bolívar.
Héctor Rusthenford Guerrero Flores, el famoso Niño Guerrero, gran líder del Tren de Aragua, perdió la vida en junio pasado con la segunda acción militar de EE. UU. en territorio venezolano, tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero.
El Tren de Aragua es una mafia transnacional, nacida en la prisión de Tocorón, que se extendió por las Américas escondida entre la diáspora venezolana y en connivencia con el chavismo.
En los días previos a la acción militar se había registrado la presencia de aviones estadounidenses de observación sobre la misma zona. Todo ello coincide con la operación lanzada por el nuevo Gobierno colombiano en su frontera con Venezuela.
“Washington ha instruido al Ministerio de Defensa de Venezuela acompañar las operaciones contra la guerrilla y contra el ELN que realiza Colombia en conjunto con EE. UU. La orden de operaciones ha llegado a las unidades en Apure y Táchira. Unidades especiales del Ejército se movilizarán desde otras partes del país para reforzar a las ya emplazadas. EE. UU. desplegó drones MQ9, helicópteros Black Hawk y combatientes. Colombia, por su parte, unidades blindadas y aviones C-130 con personal”, desveló el teniente rebelde José Rodríguez Araña.
La estrecha alianza entre el ELN y la revolución chavista ha sufrido otros momentos de tensión, provocados por enfrentamientos, incluso por el secuestro de soldados venezolanos. Pero los intereses políticos siempre primaron sobre las desavenencias coyunturales. Hasta ahora: el bombardeo de Buena Vista del Meta supone un giro geopolítico de envergadura.
Fue precisamente en Apure donde, en 2021, el ELN se enfrentó a tiro limpio durante semanas a las disidencias de las FARC, lideradas por Iván Mordisco, en disputa por el territorio y el negocio del narcotráfico. Los elenos contaron con la ayuda del ejército venezolano, incluso con los drones conducidos por expertos rusos.
“La frontera venezolana vive bajo el asedio y el control de grupos armados irregulares ante la opacidad y el silencio oficial. Las comunidades fronterizas no pueden seguir siendo zona de operaciones”, recuerda el propio Javier Tarazona, quien recuperó la libertad tras la orden dada por Washington a la presidencia encargada, encabezada por Delcy Rodríguez.
Hasta el momento se han producido más de mil excarcelaciones de presos políticos, pero todavía permanecen en las mazmorras chavistas más de 300 prisioneros, entre civiles y militares.
La operación venezolana, ordenada de nuevo por EE. UU. según fuentes militares, se ha llevado a cabo cuando el gobierno de Abelardo de la Espriella ha militarizado la capital fronteriza de Cúcuta, después de que se realizaran varios atentados.
El ataque contra un cuartel militar y el asesinato de un candidato a la alcaldía dispararon las alarmas en el departamento de Norte de Santander.
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