
Franklin José Abello Castellanos, de 65 años, murió de tuberculosis después de permanecer tres años privado de libertad sin sentencia y sin que se iniciara el juicio en su contra. El caso fue denunciado por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), que alertó sobre las condiciones de reclusión y las deficiencias en la atención médica dentro de los calabozos policiales de Pata e’ Palo, en Barquisimeto, estado Lara.
El hombre falleció el martes 27 de octubre, tras varios meses de presentar fiebre, dolores corporales y malestar general. Según el testimonio de sus familiares, durante ese período comunicó reiteradamente sus problemas de salud, pero el único medicamento que recibía para aliviar los síntomas era acetaminofén.
Con el paso de las semanas, su condición se agravó. Franklin comenzó a presentar dificultades para alimentarse y perdió progresivamente la capacidad de mantenerse en pie. Ante el deterioro, funcionarios policiales comunicaron a sus familiares que debían gestionar su traslado a un centro asistencial.
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El primer traslado se produjo el 15 de octubre, cuando fue llevado a la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda. Allí le practicaron una radiografía que, según relató un familiar al OVP, mostró un importante compromiso pulmonar. Sin embargo, no fue hospitalizado y regresó a los calabozos con indicaciones de tratamiento.
Su estado empeoró después de regresar al centro de detención. Debido a su debilidad, no pudo subir a la hamaca improvisada con sábanas en la que dormía habitualmente y tuvo que permanecer en el suelo de la celda, en un espacio que sus familiares describieron como insalubre y con una letrina ubicada dentro de las instalaciones.
Al día siguiente fue trasladado nuevamente al hospital por dificultades respiratorias. Durante la evaluación médica observaron manchas en su espalda y, después de practicarle otros exámenes, confirmaron que padecía tuberculosis.
Sus familiares también acudieron al Hospital Luis Gómez López, donde funciona el área especializada en neumología, con la intención de conseguir su hospitalización. No obstante, les informaron que no había camas disponibles y le entregaron el tratamiento contra la enfermedad para que fuera administrado durante su reclusión.
El familiar que ofreció su testimonio al OVP aseguró que Franklin permaneció 12 días hospitalizado y denunció dificultades para conseguir que el personal sanitario lo atendiera.
Aunque recibió tratamiento durante algunos días, la enfermedad se encontraba en una fase avanzada. Finalmente, falleció el 27 de octubre, sin recuperar su libertad y sin que comenzara el proceso judicial que llevaba tres años esperando.
«Hay que hablar porque cuando callamos tapamos muchas cosas», expresó su familiar al Observatorio Venezolano de Prisiones.
OVP alerta sobre hacinamiento y tuberculosis en Pata e’ Palo
El caso de Franklin Abello también puso de manifiesto las condiciones de reclusión en los calabozos de la PNB de Pata e’ Palo, donde, según información conocida por el OVP, permanecen más de 300 personas privadas de libertad.
Las instalaciones fueron concebidas originalmente como un destacamento de Tránsito Terrestre, pero actualmente concentran la mayor cantidad de detenidos del estado Lara.
La organización advirtió que dentro del recinto hay personas con problemas respiratorios y que, pese a la presencia de tuberculosis, no se han implementado las medidas necesarias para garantizar la atención de los enfermos y reducir el riesgo de transmisión entre los reclusos.
El OVP también denunció que los calabozos no cuentan con un médico encargado de evaluar a los detenidos. En consecuencia, el suministro de medicamentos y buena parte de la alimentación dependen de los familiares, quienes deben asumir los gastos y trasladar diariamente los insumos necesarios.
A estas condiciones se suman las dificultades económicas que enfrentan los allegados para garantizar la alimentación de los privados de libertad y el pago de al menos cinco dólares que, según la denuncia, deben disponer para ingresar durante las visitas.
El Observatorio Venezolano de Prisiones recordó que los calabozos policiales están destinados a detenciones transitorias que no deberían superar las 48 horas. Sin embargo, advirtió que estas instalaciones se han convertido en cárceles paralelas, donde personas permanecen durante años sin recibir una sentencia judicial.
La organización señaló que la edad de Franklin y su condición de salud debieron ser consideradas para evaluar una medida sustitutiva de privación de libertad.
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