
Horas antes de la primera rueda de prensa de María Corina Machado luego de regresar del exilio, este jueves, presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ofreció un mensaje de 14 minutos difundido por la televisora estatal y sus redes sociales.
Por CNN
Lo que en principio pareció una respuesta a la sorpresiva llegada de la principal líder de la oposición al país -que lo fue- también puede ser leído como el capítulo final de la deriva estatista del chavismo, que comenzó en 2007, amparada en los ingentes recursos petroleros que ingresaron al fisco del país sudamericano por aquellos años.
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La pregunta ahora es si ese esfuerzo por despegarse de un legado muy asociado a las calamidades de la vida de los venezolanos y al génesis de la diáspora podrá alcanzar para que esta versión del chavismo sobreviva en el poder.
En el pasaje más llamativo de su intervención, Rodríguez, que parecía estar iniciando la campaña electoral pese que aún no hay fecha para la celebración de elecciones, dijo que “venía del sistema que estaba intentando cambiar”, la admisión más sincera de autoridad chavista alguna del resultado del modelo que se intentó imponer en Venezuela desde hace casi tres décadas. Agregó que una transformación de ese calibre requería que un integrante del aparato político actual lo llevara adelante. “Nada de lo construido se pierde, lo que funciona se protege y lo que está mal se corrige”, dijo en un mensaje dirigido a sus partidarios.
El chavismo y la estatización
El chavismo siempre fue un movimiento aluvional de corrientes nacionalistas, militares y de izquierda unido por el carisma de su líder, Hugo Chávez. Pero después de la campaña presidencial de 2006, el movimiento se decantó por la estatización y la hostilidad contra la empresa privada -expresada en un control de cambios y de precios- que terminó por ahuyentar a las empresas transnacionales y quebrar negocios locales.
El espíritu de esa época está recogido en una recordada emisión de Aló, Presidente, el programa dominical que conducía el fallecido líder, del 7 de febrero de 2010. Ataviado con su guerrera verde militar, Chávez comenzó aquella emisión con una visita a la plaza Bolívar de Caracas. Acompañado del entonces alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, presidente del Parlamento, el entonces presidente preguntaba si el Estado era propietario de los edificios que rodeaban el recinto donde se encuentra la más famosa estatua ecuestre del libertador Simón Bolívar. Cuando Rodríguez decía que estaba en manos de la empresa privada, Chávez replicaba: “Exprópiese”,
En rigor, Delcy Rodríguez ya venía acercándose al sector privado venezolano como vicepresidenta de Nicolás Maduro. En julio de 2021 Rodríguez acudió a la asamblea anual de Fedecamaras, la principal asociación empresarial del país, en un gesto que rompió con casi dos décadas sin relaciones formales. Habían pasado 19 años desde que el entonces presidente del gremio de los patronos, Pedro Carmona Estanga, participó en el golpe que derrocó brevemente a Hugo Chávez en 2002. Había entonces una necesidad que superaba cualquier inquina mutua. El gobierno necesitaba del sector privado para intentar reflotar una economía hundida que había perdido más de tres cuartas partes de su tamaño.
El anuncio del jueves de Delcy Rodríguez de ofertarle al sector privado la valoración de activos no esenciales en manos del Estado, o incluso devolvérselos a sus dueños originales, no es una ruptura repentina con el chavismo, pero sí la consolidación de un viraje que ya estaba en marcha gracias a sus gestiones como vicepresidenta. Es el triunfo definitivo sobre la política de control de la economía y predominio del Estado como propietario basada en los precios elevados del petróleo defendida con ardor dentro de la heterogénea coalición chavista.
Pero ese cambio de orientación e incluso el tono conciliador indican algo más profundo. La llegada de Machado al país busca acortar la transición y ha obligado a Rodríguez a mostrar su obra para no perder relevancia: reforma de leyes, liberación de algunos presos políticos y en general un clima de mayor apertura para el ejercicio de las libertades.
Las impresionantes imágenes de la llegada de la líder opositora a Barquisimeto el domingo 25 de octubre y la posterior caravana hacia Caracas desbordaron calles y avenidas y pusieron en guardia a lo que queda del chavismo en el poder.
Contrario a la imagen severa que proyecta, Delcy Rodríguez el martes asistió a un acto político y terminó bailando sobre la tarima. Una mujer tenida por tecnócrata se está moviendo al ritmo que toca su némesis. La campaña electoral ha comenzado en Venezuela.
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