
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se erigió este jueves como garante de un cambio democrático en el país y prometió que habrá elecciones con una autoridad electoral “renovada”, aunque no fijó fecha. “Este proceso solo lo puede conducir alguien que conozca profundamente las entrañas del Estado venezolano. Yo he sido vicecanciller, canciller, ministra, vicepresidenta y ahora soy presidenta encargada. Conozco este Estado y soy la persona adecuada para llevar adelante este proceso”, afirmó Rodríguez.
Rodríguez se ha dirigido a la nación en un mensaje en cadena nacional, que fue transmitido por radio y televisión. Ratificó el compromiso de su mandato con la transformación institucional del Estado, con las mejoras económicas para la población y con la celebración de elecciones libres en el país. Prometió, además, “un Poder Electoral que sea aceptado por todos” y pidió “ser juzgada por los hechos”. “Habrá elecciones, todas las que manda nuestra Constitución, organizadas por una autoridad electoral renovada y con el mundo como testigo”, declaró.
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En esta alocución —que tuvo lugar una hora antes de la primera rueda de prensa de la líder opositora María Corina Machado en el Aula Magna de la Universidad Católica, en Caracas—, la presidenta encargada hizo un esfuerzo muy especial por ilustrar la transformación “desde dentro” del sistema político imperante, el chavista, y por justificar su conducción en esta transición.
Las palabras de Rodríguez dan los toques definitivos a la manifiesta mutación del relato político chavista en 2026. En ellas estuvieron ausentes —y ya venían escaseando— los contenidos tradicionales del mandato revolucionario: democracia protagónica, pueblo revolucionario productivo, antimperialismo, burguesía apátrida, comunas y poder popular. Las palabras de la presidenta, en cambio, estuvieron orientadas a honrar los valores del reformismo: convivencia pacífica y tolerancia, Estado de derecho, garantías políticas para participar y para la inversión; reconciliación y sanar heridas. “He dado instrucciones muy claras a los cuerpos policiales: nadie debe ser detenido sin la existencia de una orden judicial”, afirmó.
Esta agenda de transformaciones institucionales enunciada por la jefa del Ejecutivo es un objetivo luego del ataque militar que fuerzas estadounidenses ejecutaran contra el país el pasado 3 de enero, en el que fueron arrestados Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. En este discurso, Rodríguez no hizo una alusión expresa a Estados Unidos.
Rodríguez, quien en todo momento reconoció que el Estado venezolano sigue en deuda con demandas elementales de la población, resaltó las decisiones que su Administración ha tomado para construir una nueva realidad en el país: amnistía política (“casi 9.000 personas han sido beneficiadas con esa iniciativa”, afirmó), reformas económicas, diálogo civil y transformaciones institucionales, entre las que destacó de forma especial la reforma judicial. Prometió “una justicia justa, humana, transparente e imparcial, que deje atrás la corrupción y la criminalización de la protesta”.
“Estas reformas se pueden pedir desde la calle, y es legítimo. Pero para transformar este sistema desde adentro es necesario tener la experiencia, conocer profundamente el Estado venezolano”, argumentó. “Conozco desde dentro el Estado. Fui canciller, viceministra, ministra, vicepresidenta ejecutiva y ahora estoy en la presidencia encargada. Sé de qué les hablo: un cambio de esta magnitud, si no lo conduce alguien con experiencia y capacidad, se queda en el papel. Vengo del sistema que estamos transformando y cambiando, y no lo escondo”, acotó.
“Hace un mes reconocí algo que no es sencillo de asumir desde esta responsabilidad: que la ley contra el odio había sido aplicada de forma abusiva en todo este tiempo”, agregó. Con ello, la mandataria venezolana justificó las modificaciones a este controvertido instrumento legal, del que muchos actores sociales piden directamente su derogación. También destacó la decisión de levantar el bloqueo de 200 portales y dominios de internet censurados en el país en los últimos años, afirmando que son prueba del compromiso de su Gobierno con la libertad de expresión.
Nuevo Canciller
Después de presentar su ruta para la transición, en la que reafirmó su rol como conocedora del sistema, Delcy Rodríguez ha anunciado un importante cambio en su gabinete y ha nombrado a Oliver Blanco como canciller, quien había estado hasta ahora como primer viceministro para las relaciones con Europa y Estados Unidos. Blanco entró en el gabinete de Rodríguez poco después del 3 de enero como una señal de renovación. Era el primer nombre en un alto cargo que no pertenecía al chavismo, incluso viene de filas opositoras, vinculado al partido Acción Democrática.
El cambio supone la salida de Félix Plasencia, colaborador y amigo cercano de Rodríguez, y quien restableció junto con Blanco las relaciones con Estados Unidos, que pasó de ser enemigo y defenestrar a Nicolás Maduro a tutelar el Gobierno del chavismo que ha quedado en pie. Plasencia pasa ahora a dirigir una nueva oficina de Asuntos Internacionales de la Presidencia.
Aumentos salariales
Rodríguez prometió para 2027 “cuatro aumentos salariales” para toda la población y se comprometió a que todos serían calculados a una tasa que no sea nunca inferior “a la velocidad del crecimiento económico del país”. Asimismo, destacó como logros de su gestión la reinserción del país en la comunidad internacional y en los organismos multilaterales, el acercamiento a Naciones Unidas y los acuerdos de inversión en materia petrolera, gasífera y minera con grandes capitales.
Rodríguez no quiso hablar de “privatización”, pero sí afirmó que ha ordenado un proceso para la venta de bienes no esenciales que son propiedad del Estado venezolano. Asimismo, aseguró que dará continuidad a la devolución de activos expropiados durante todos estos años por el Estado a empresarios y propietarios. “La propiedad privada es un derecho protegido y garantizado por nuestra Constitución”, zanjó.
“Para algunos, esto es ceder demasiado. Para otros, es demasiado poco”, dijo la presidenta encargada, para reiterar: “En Venezuela habrá elecciones. Todas las que manda la Constitución. Con nuevas autoridades electorales, reconocidas por todos. Hay quienes piensan distinto a mí: estas transformaciones son para ellos también. No les pido que cambien de opinión, sino que juzguen por los hechos”. Y a sus compañeros de causa, los chavistas en el poder, les dirigió un último comentario: “Nada de lo construido se pierde. Lo que funcione se protege, lo que está mal no se negocia. Cooperamos con todos, pero decidimos en Venezuela”.
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