Advertisement

Lorent Saleh, activista y expreso político venezolano: «La presencia de Machado devuelve a los ciudadanos el protagonismo»

La trayectoria de sufrimiento y superación de Lorent Saleh (San Cristóbal, 1988) forma parte de los capítulos más negros de la historia del chavismo. Esa que escribieron y siguen escribiendo tantos venezolanos con sus biografías y, en especial, aquellos que alguna vez desafiaron al régimen.

Por El Mundo

Fundador de la ONG Operación Libertad, pasó más de cuatro años en las mazmorras chavistas. Primero en La Tumba y después en El Helicoide. En 2017, recibió el Premio Sájarov.

ADVERTISEMENT

Hoy, desde el exilio, donde continúa trabajando por su país natal y es un referente en la defensa de los derechos humanos, analiza el regreso de María Corina Machado y lo que esto puede suponer para el futuro de la nación.

¿Qué significa para Venezuela que Machado haya vuelto?

Está donde debe estar, en Venezuela. El regreso de María Corina tiene una importancia política y simbólica indiscutible. No solamente por lo que representa su liderazgo, sino porque vuelve a un país en el que Nicolás Maduro ya no está, pero donde buena parte de las estructuras del poder tirano permanecen intactas.

Su presencia puede contribuir a que la discusión sobre el futuro de Venezuela vuelva a tener a los ciudadanos como protagonistas y no se limite a unos negocios petroleros opacos.

Ahora, tampoco debemos confundir un acontecimiento político con una transformación institucional. La clave no es solamente que María Corina pueda regresar, sino que todos podamos vivir y participar libremente en nuestro país, sin miedo.

Como venezolano exiliado, ¿cree que este gesto devuelve la esperanza a la diáspora?

Todos debemos regresar. Es fundamental normalizar entrar y salir de nuestro país. El exilio nos ha causado mucho dolor, nos ha dejado una cicatriz profunda a millones de venezolanos.

El regreso de María Corina representa algo que millones de venezolanos anhelamos: recuperar la posibilidad de volver a casa. No basta con que algunos dirigentes políticos puedan regresar. Necesitamos un país al que cualquier venezolano pueda volver sin miedo, sin persecuciones y con la seguridad de que sus derechos y su integridad serán respetados.

¿Cree que va a cambiar la situación de estancamiento en la que se encuentra el proceso de transición?

Pude regresar a Venezuela a causa del terremoto, luego de años de destierro y, te digo algo, pude comprobar que la gente quería verla en Venezuela. Una cosa es María Corina hablando por redes, desde lejos; otra distinta es moviéndose por Venezuela y movilizando a las personas.

Sin duda, el escenario se moverá. También es cierto que esto le exige a María Corina ir más allá de caravanas y discursos capilares.

No solo es pedir elecciones, debemos promover, urgentemente, la recuperación de la independencia judicial, el desmontaje de los mecanismos represivos, la liberación de todos los presos políticos y el restablecimiento de las libertades para así poder tener la celebración de elecciones libres, verificables y con garantías.

La presencia de María Corina introduce una voz que ha estado ausente de las negociaciones actuales y que representa a un sector importante de la sociedad venezolana.

Todavía no se conocen todos los detalles del regreso, pero ¿cree que ha sido vital el papel de EE. UU.?

Hay que distinguir dos cuestiones. Estados Unidos ha tenido un papel determinante en la configuración del escenario político venezolano desde la captura de Nicolás Maduro. Eso es indiscutible. Otra cosa diferente es afirmar que Washington haya organizado o facilitado este regreso concreto. Todavía no tenemos información suficientemente contrastada para asegurarlo.

Siendo francos, Trump ha manifestado más afecto por Delcy que por Machado. Creo que debemos observar la política estadounidense con una mirada realista. Washington tiene intereses estratégicos, energéticos y de seguridad que no necesariamente coinciden, en todos sus tiempos y prioridades, con las aspiraciones democráticas de los venezolanos.

La cooperación que mantiene con el Gobierno de Delcy Rodríguez demuestra precisamente la complejidad de esta situación.

La democracia venezolana necesita acompañamiento internacional, pero su legitimidad debe descansar en la voluntad de sus ciudadanos, no en los acuerdos económicos o geopolíticos que puedan establecerse sobre el país.

¿Qué otros países de la región cree que han podido colaborar?

Colombia y Panamá son dos países que naturalmente aparecen en cualquier análisis de las posibles gestiones regionales, tanto por su posición geográfica como por las circunstancias de los últimos meses.

Pero una cosa es identificar posibles interlocutores y otra afirmar que participaron efectivamente en la operación.

Es importante que los países de la región comprendan que facilitar el regreso de dirigentes exiliados no puede ser un privilegio excepcional ni debe depender de negociaciones reservadas. La libertad de circulación, el derecho a regresar al propio país y las garantías para ejercer la actividad política deben extenderse a todos los venezolanos.

¿Y cómo se lo tomará el chavismo de los Rodríguez?

El regreso de María Corina obliga al poder chavista a definir con mayor claridad hasta dónde está dispuesto a aceptar una verdadera apertura política.

Hasta ahora, hemos observado un proceso de negociaciones y ciertos cambios, pero también la permanencia de estructuras de poder que han concentrado durante años el control institucional del país.

Honestamente, no me interesa especular sobre sus reacciones personales. Me interesa observar sus decisiones. La respuesta se verá en las garantías que tenga María Corina para ejercer su actividad política, en el trato que reciban sus partidarios, en la situación de los presos políticos y en la disposición del Gobierno a establecer un calendario electoral creíble.

Usted, que viajó a Venezuela después de la salida de Maduro, ¿cómo se encontró el país?

Regresé a Venezuela a raíz de los terremotos que golpearon al país y con el propósito de participar en labores humanitarias. Fue una experiencia profundamente intensa en lo personal.

Me encontré con un país atravesado por una enorme contradicción. Por un lado, la salida de Maduro había modificado radicalmente el escenario político. Por otro, Venezuela continuaba arrastrando las consecuencias de años de deterioro institucional, precariedad y fractura social, agravadas por la tragedia del terremoto.

No regresé con la impresión de que todo estuviera resuelto. Pero tampoco me encontré con un país sin futuro.

Si quieres recibir en tu celular esta y otras informaciones, descarga Telegram, ingresa al link https://t.me/albertorodnews y dale clic a +Unirme.  

Alberto News

Source

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *