El 4 de octubre de 1982, en el estado Anzoátegui, 23 integrantes del Frente Guerrillero Américo Silva perdieron la vida a manos de fuerzas de seguridad del gobierno de Luis Herrera Campíns. El operativo desplegó 1.500 efectivos y contempló ataques aéreos con aviones Bronco y Canberra.
El Ejecutivo de aquel momento catalogó los hechos como un «enfrentamiento». Sin embargo, las exhumaciones practicadas posteriormente revelaron que los cuerpos presentaban signos de tortura y habían sido rematados con tiros de gracia.
Cuarenta y cuatro años después, no se registran sentencias definitivas por la masacre y el caso continúa en la impunidad.
En 2011, la Asamblea Nacional estableció el 4 de octubre como jornada de homenaje a las víctimas. En 2022, al cumplirse cuatro décadas, el Parlamento calificó lo ocurrido como «genocidio» y exigió justicia para los responsables.
Con información del canal de Telegram Venezuela Verifica. Ver publicación original.












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