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La empresa clave en el acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos, ausente en la gran cumbre del sector

Dos cortes de electricidad dejaron a oscuras por unos segundos el salón lleno de ejecutivos con traje que asistieron al Venezuela International Oil and Gas Summit (VIOGS) este martes. Pero el parpadeo de la luz que no pudo evitar la planta portátil desplegada en la entrada del Hotel Marriott, sede de la esperada cumbre petrolera, cuyos pases a 2.950 dólares fueron vendidos en su totalidad, confirmó uno de los mayores obstáculos que tiene por delante el incremento de la producción petrolera en el país que, tutelado por Estados Unidos, se ha abierto a las inversiones extranjeras para el sector.

El País

El déficit en el sistema eléctrico, con picos de consumo que superan su capacidad de generación, fue uno de los escollos más repetidos en varias de las conferencias del segundo día de esta cumbre. También el de la actualización tecnológica y el restablecimiento de la cadena de suministros y talento. En el evento, inaugurado el lunes con un torneo de golf en el Country Club de Caracas, los palos también se quedaron cortos, según reportó Bloomberg. Ese choque de expectativas con la realidad en los campos petroleros, y en la misma sala de conferencias, ha atravesado por igual las conversaciones durante el foro petrolero, entre los nuevos capitales más optimistas y las empresas que llevan años en el país sorteando las múltiples crisis del país sudamericano.

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En el programa estaba anunciado que el encargado de negocios estadounidense, John Barrett, palanca de esta nueva era petrolera con Washington, abriría el encuentro realizado en el mismo hotel desde donde opera su embajada. En su lugar, dio la apertura el jefe adjunto de la misión diplomática, Michael García. Otra ausencia notable ha sido la de NABEP (North America Energy Partners), el segundo productor de crudo en el país que ha obtenido en agosto concesiones para explotar 17 campos petroleros y casi 20% de las reservas de Venezuela y una asociación directa con el Gobierno de Estados Unidos en lo que el propio Donald Trump ha llamado “el acuerdo petrolero más grande de la historia”. Entre algunos ejecutivos se atribuyó esta falta, entre las 250 compañías presentes, al “bajo perfil” que prefiere la empresa del polémico contratista venezolano Alejandro Betancourt, investigado por la justicia de Suiza y España.

En cambio, la colombiana GeoPark —con operaciones en Colombia y Argentina— a la que se le cedió hace unas semanas el bloque Bare, en el oriente del país, presentó su plan de inversión a 25 años que alcanza los 7.000 millones de dólares. Su CEO, Felipe Bayón, planea pasar de los 28.000 barriles diarios que produce actualmente a unos 85.000 barriles. Parte de ese crecimiento está en los mil pozos de Bare que comenzó a negociar con PDVSA en marzo. Una veintena de trabajadores ya está en país para poner a punto las operaciones para diciembre.

La experiencia en la explotación de pozos horizontales en el yacimiento argentino de Vaca Muerta y el uso de la inteligencia artificial para la automatización de procesos serán parte sus estrategias con las que planea expandir la empresa. La cadena de suministros y el talento, reconocieron, es uno de los principales desafíos para que la oportunidad se haga realidad. “Vamos a tener que resolver esto colaborativamente”, dijo Martín Torrado, al frente de la operación de GeoPark. “Si queremos operaciones seguras, confiables y eficientes, vamos a tener múltiples desafíos. La única manera de resolverlos es juntos”. El texano Hunter Hunt, de Hunt Oil, con un contrato firmado el mes pasado para explotar dos campos en Monagas, también apoyó la idea de compartir recursos entre operadores y prestadores de servicios para maximizar los resultados.

El trabajo colaborativo entre empresas y negociar con “mente abierta” fueron otras de las ideas recurrentes en un foro que tiene como objetivo convencer de invertir en la industria petrolera venezolana, bajo el lema Venezuela’s Renaissance (El renacimiento de Venezuela), a juego con el eslogan del Gobierno de Delcy Rodríguez. Los representantes de la catarí UCC Oil and Gas, con desarrollos conjuntos con BP y XRG, dijeron que la compañía está activa en la búsqueda de nuevas oportunidades en campos verdes y maduros, exploración, evaluación, desarrollo, producción de petróleo y gas, crudo pesado, condensado y captura de gas actualmente quemado. “Venezuela es el país en el que hay que estar”, señaló su director ejecutivo de Upstream, Erik Keskula.

Pero especialistas como Luis Xavier Grisanti, del Centro Internacional de Energía y Ambiente, insistieron en la necesidad de mayor transparencia, de agencias reguladoras independientes y que las majors regresen para apuntalar la confianza en la recuperación del sector. Además, trajo a la discusión la necesidad de modernización de una industria paralizada en el tiempo, que requiere invertir en transformación digital, infraestructura de bajas emisiones, equipos y plantas inteligentes en toda la cadena.

La reforma de la Ley de Hidrocarburos fue analizada durante un panel en el que se alabaron los confidenciales CPPH (Contratos de Participación Productiva en Hidrocarburos) de los que ya se han firmado media centena en un formato estándar en un archivo PDF, como aseguró el abogado Juan Carlos Pro-Risquez de la firma Dentons, con posibilidad de negociar modificaciones puntuales. El escollo jurídico parece haber sido superado con la reforma legislativa y esta figura jurídica, “un modelo espectacular”, según Juan Carlos Andrade, de Araya Energy, que “premia la eficiencia sobre la inversión”. Pero el sector petrolero sigue sujeto a sanciones, o más bien, a licencias por parte de Estados Unidos, que siguen condicionando las relaciones.

Los operadores que tiene tiempo en el sistema ven las oportunidades con cautela en un país donde todavía falta todo, hasta los palos de golf. “Fuimos demasiado optimistas cuando nos dieron la licencia, porque no pudimos aumentar la producción por la falta de empresas de bienes y servicios”, reconoció César Álvarez, gerente de Producción de la francesa Maurel & Prom, con operaciones en el Lago de Maracaibo bajo licencias del Departamento del Tesoro. “Recuperar la producción sin el recuperar el sistema eléctrico nos va a llevar al fracaso”, advirtió su contraparte en Repsol, Ludwing Mercado, quien agregó: “Correr por correr no es la meta. Hay que asegurar el talento humano y la confiabilidad en toda la cadena productiva para no generar un colapso aguas abajo”.

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Alberto News

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