La crisis eléctrica en Venezuela es estructural y el Gobierno ha manifestado preocupación por el reciente incremento de la demanda, ya que el sistema funciona con alrededor de 40% de su capacidad instalada, lo que explica los constantes cortes de energía que se padecen en la mayoría de las regiones del país.
De acuerdo con los datos disponibles, Venezuela cuenta con una capacidad nominal instalada estimada superior a los 25.000 megavatios (MW). Sin embargo, la generación efectiva fluctúa entre 9.000 MW y 11.000 MW, situación que deriva en un déficit estructural recurrente.
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El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) depende fundamentalmente de la generación hidroeléctrica, porque el parque térmico nacional está severamente afectado.
En concreto, el suministro proviene en una proporción de entre 75% y 80% de la fuente hidroeléctrica, que está concentrada en el Bajo Caroní, con las centrales «Simón Bolívar» en Guri, Caruachi y Macagua.
La falta de respaldo térmico agrava la vulnerabilidad ante sequías o fallas en la red de transmisión.
Recientemente, el presidente de Corpoelec, Juan Crisóstomo Fernández, señaló que se están estudiando medidas para equilibrar la generación disponible con la demanda, lo que expertos entienden como una prórroga indefinida de los racionamientos que promedian entre cuatro y seis horas diarias en las zonas afectadas.

La red de distribución eléctrica severamente afectada
Otro tema es la continuada insuficiencia de planes de mantenimiento preventivo y correctivo en turbinas, subestaciones y líneas de transmisión principal de 765 kilovatios (KV), 400 kV y 230 kV.
La mayoría de las plantas termoeléctricas, como Planta Centro o Tacoa, operan a una fracción mínima de su capacidad por falta de piezas de repuestos, insumos técnicos y combustible, como gas natural y diésel, que requiere el sector.
La fuga de talento técnico, ingenieros y personal especializado de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) ha mermado la capacidad operativa y de respuesta frente a contingencias.
De hecho, voceros sindicales del sector eléctrico y reportes del Comité de Afectados por los Apagones han documentado que más del 50% de la nómina especializada de Corpoelec abandonó la institución.
Proyectos de gran escala formulados para diversificar el sistema, como la Central Hidroeléctrica Tocoma (Manuel Piar), han permanecido paralizados durante años, pese a multimillonarias asignaciones presupuestarias.

Caracas es prioridad en el suministro eléctrico
El Área Metropolitana de Caracas recibe prioridad en el flujo de carga para evitar colapsos en servicios críticos e instituciones gubernamentales, lo que concentra el racionamiento de forma desproporcionada en el resto del país.
Los estados del occidente, como Zulia, Táchira, Mérida, Trujillo, Lara y los del llano venezolano -Barinas, Portuguesa, Guárico- experimentan interrupciones del servicio que suelen extenderse entre 4 y 16 horas diarias.
Inversiones que electrifican
Estudios técnicos estiman que la estabilización y reconstrucción integral del SEN requeriría inversiones de entre 30.000 y 50.000 millones de dólares a lo largo de un horizonte de 5 a 8 años.
Recientemente se ha abierto el debate en torno a esquemas de capital mixto, concesiones y la participación del sector privado para la incorporación de nueva potencia y la adecuación de las tarifas del servicio.
El monopolio estatal que mantiene la empresa pública Corpoelec mediante la ley promulgada en 2010 se encuentra en revisión.
Modelos de concesiones: Se debate permitir la entrada de capital privado nacional e internacional mediante concesiones y alianzas público-privadas en las cuatro fases del ciclo eléctrico: generación, transmisión, distribución y comercialización.
Creación de un regulador independiente: Propuestas parlamentarias contemplan la creación de un ente regulador, como la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, que funcione como árbitro para fijar normas claras, garantizar seguridad jurídica a los inversionistas y supervisar la calidad del servicio.

Ajuste de tarifas
Expertos y legisladores coinciden en que la tarifa eléctrica debe ajustarse para cubrir los costos operativos de generación y mantenimiento y para alcanzar ese objetivo existen algunas propuestas.
Esquema de costos reales: Establecer tarifas adaptadas a la realidad del mercado que permitan rentabilidad razonable para los operadores privados o mixtos.
Subsidios cruzados y focalizados: Mantener tarifas subsidiadas o protegidas exclusivamente para sectores vulnerables de la población y el consumo residencial básico, mientras los usuarios comerciales, industriales y de alto consumo abonan el costo pleno del servicio.
Frente al esquema centralizado actual, la Cámara de la Industria Eléctrica y diversos gremios técnicos proponen segmentar el SEN regionalmente.
Sistemas aislados o sub-redes: La idea es que los estados con mayor afección, como Zulia, Táchira o Mérida, cuenten con capacidad de gestión y despacho local, aprovechando microredes y plantas termoeléctricas locales sin depender exclusivamente de las líneas de transmisión a larga distancia desde el Bajo Caroní (Guri).
Dado el déficit estructural del sistema central, se han planteado medidas de transición rápida:
Autogeneración obligatoria e incentivos para la industria: Exigir que grandes consumidores industriales, petroleros y de gas generen su propia energía eléctrica mediante esquemas independientes para no sobrecargar el SEN.
Venta de excedentes: Permitir que empresas privadas con plantas de generación propia puedan vender sus excedentes de energía a la red pública o a comunidades vecinales.
Financiamiento internacional y reestructuración de deudas
La rehabilitación integral de la red requiere grandes inversiones a mediano plazo y para conseguir este capital se plantean opciones.
Acceso a banca multilateral: Diversos analistas económicos y mesas de negociación proponen buscar financiamiento con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) y el Banco Mundial para proyectos prioritarios de transmisión y rehabilitación de turbinas.
Restructuración de deudas por obras: Negociar esquemas de participación accionaria o contratos de operación en favor de acreedores internacionales a cambio de la modernización de plantas paralizadas, como Tocoma o Planta Centro.
Transición energética y diversificación de la matriz
Aunque la energía hidroeléctrica representa más del 70% de la capacidad operativa, los efectos de las sequías (como el fenómeno de El Niño) exigen alternativas, como parques solares y eólicos en el occidente, lo que significa promover proyectos fotovoltaicos de rápida instalación en estados como Zulia y Falcón para mitigar el déficit en los nodos finales de transmisión.
Y, por último, recuperar el gas natural, que actualmente se quema en las operaciones petroleras, para alimentar las termoeléctricas paralizadas en el oriente y centro del país.
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