
Los hogares venezolanos destinan 41,6% de su presupuesto a gastos de alimentación, según el último estudio de Tendencias del Consumidor Venezolano de la encuestadora Datanálisis.
“El peso de la alimentación es uno de los indicadores más claros de pobreza. Mientras más alto, más pobre la sociedad. Como referencia, en Estados Unidos ronda 13% y en México 38%, incluyendo bebidas y tabaco”, detalló el economista Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.
ADVERTISEMENT
Aunque el porcentaje es elevado, representa 25% menos que el registrado por esta misma firma en 2018, año que marcó el pico de la crisis económica del país signada por la hiperinflación y la escasez de los productos básicos.
León advierte que “el promedio esconde distancias enormes”. “En el segmento de menor capacidad, casi uno de cada tres hogares, la alimentación supera el 55% del gasto. En el de mayor capacidad está por debajo de 25%. Solo ahí aparece espacio real para lo no esencial”, acota el consultor.
El Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) estimó en julio que la canasta alimentaria familiar se ubicó en los 727,89 dólares. El “ingreso mínimo integral” decretado por el gobierno interino de Delcy Rodríguez llega a 240 dólares.
Ese “ingreso mínimo integral” es un bono que no tiene incidencia en los pasivos laborales, que se calculan sobre la base del salario mínimo, congelado desde hace cuatro años y que hoy equivale a menos de 20 centavos de dólar. Venezuela acumula este año una inflación de 200% y una tasa interanual que está por encima de 500%.
Datanálisis encontró que el “gasto discrecional” apenas llega al 5% del presupuesto de las familias, que tras la comida destinan su dinero a partidas fundamentales como vivienda, salud y servicios, incluida la “autogeneración eléctrica” en un país azotado por cortes de luz y largos apagones.
León resalta que los gastos en cuidado personal alcanzan el 7,4%, por encima de salud que se ubica en 6,9%.
“Cuidado personal (51,7%) y medicamentos (44,5%) están entre las categorías donde más le cuesta al consumidor venezolano cambiar de marcas y productos. Entre los 45 y 54 años esas cifras suben a 64,1% y 61,1%”, acota el investigador.
Los números demuestran que más allá de la identificación con ciertas marcas comerciales, el consumidor venezolano está abierto a probar otras opciones para estirar sus menguados recursos.
Según Datanálisis, “80,3% prefiere pagar más por una marca conocida que comprar una más barata que rinda menos. Pero 63,5% busca otra si su marca deja de justificar lo que cuesta”.
“El estudio lo resume así: el mismo consumidor es conservador cuando necesita certeza y explorador cuando el costo de equivocarse es bajo”, sintetiza León.
Si quieres recibir en tu celular esta y otras informaciones descarga Telegram, ingresa al link https://t.me/albertorodnews y dale click a +Unirme.













Deja una respuesta