
Los psicólogos dijeron que los cambios eran una victoria simbólica, pero advirtieron que su eficacia podría ser limitada.
Los psicólogos y los defensores de la infancia celebraron el miércoles la noticia del acuerdo histórico sobre las demandas en las que se alegaba que Meta, el gigante de las redes sociales, había perjudicado a los usuarios jóvenes con sus plataformas adictivas. Pero muchos expresaron escepticismo sobre si los cambios planeados por la empresa tendrían un efecto significativo en la salud mental de los adolescentes.
ADVERTISEMENT
Para los usuarios menores de 18 años, Meta anunció que introduciría un límite diario predeterminado de dos horas, restricciones de uso durante la noche y el horario escolar, y la prohibición de filtros de cirugía estética y de maquillaje extremo, entre otras modificaciones.
«Con este tipo de veredicto y de cambios, existe el deseo de decir: ‘Esto va a solucionar el problema; esto va a proteger la salud mental de los adolescentes’», dijo Jacqueline Nesi, profesora asociada de psiquiatría y comportamiento humano en la Universidad Brown.
Pero la investigación sugiere que la relación entre el uso de las redes sociales y la salud mental es mucho más compleja, dijo Nesi. La tecnología puede acaparar el tiempo y la atención de los jóvenes, a veces a costa de actividades beneficiosas como el ejercicio, el sueño o las interacciones en persona, y algunos estudios han relacionado el uso intensivo de las redes sociales con la ansiedad. Pero la idea de que las redes sociales son el principal motor de los problemas de salud mental en niños y adolescentes «simplemente no está respaldada por la investigación», agregó Nesi.
Los expertos coincidieron en que el acuerdo y los cambios anunciados por Meta fueron una gran victoria simbólica. Sonia Livingstone, profesora de psicología social en la Escuela de Economía de Londres, dijo que las medidas enviarían «un poderoso mensaje» de que plataformas como Instagram son riesgosas y deben usarse con cuidado.
Candice Odgers, profesora de psicología e informática en la Universidad de California en Irvine, dijo que el acuerdo obligaría a Meta a diseñar sus plataformas de redes sociales de manera que las hicieran más seguras, algo que los psicólogos como ella han pedido durante mucho tiempo.
Pero a menos que toda la industria se sume, los jóvenes simplemente pueden migrar a otras plataformas, dijo Odgers. (El miércoles, Meta instó a TikTok y YouTube a implementar medidas similares, diciendo que quería proteger a los adolescentes, pero agregó que «no podemos hacerlo solos»). E incluso ahí, la ciencia sigue sin ser concluyente sobre un vínculo causal entre la participación en las redes sociales y la salud mental de los adolescentes, añadió.
Varias revisiones extensas han mostrado asociaciones débiles en la población adolescente entre el uso de las redes sociales y la salud mental, dijo Odgers. Estas han sido tanto positivas como negativas. Por ejemplo, dijo, los flujos algorítmicos pueden perjudicar a alguien que tiene un trastorno alimentario, pero las redes sociales también pueden ser un recurso valioso para las personas que buscan cierto tipo de información o que están en crisis.
Algunos investigadores señalaron el sueño como un factor potencialmente importante. «Sabemos que para muchos adolescentes, la forma en que usan la tecnología en general, la forma en que usan las redes sociales, se está interponiendo en su sueño», dijo Nesi. Dormir mal con el tiempo puede provocar o exacerbar la ansiedad y la depresión y puede afectar la salud física. Ahora se restringirá el uso de Facebook e Instagram a los adolescentes entre la medianoche y las 6 a.m., pero «es una pregunta abierta si en verdad estas protecciones llevarán a que los adolescentes duerman más», afirmó Nesi. (Instagram ya tenía una opción para que los usuarios seleccionaran el «modo de descanso» y desactivaran las notificaciones nocturnas).
Además, seis horas de sueño por noche no son suficientes, dijo Catherine Steiner-Adair, psicóloga clínica y autora de The Big Disconnect: Protecting Childhood and Family Relationships in the Digital Age.
Dijo que el acuerdo para que Instagram y Facebook silencien las notificaciones durante el horario escolar tampoco va lo suficientemente lejos, porque los jóvenes necesitan un respiro después de la escuela para hacer la tarea o concentrarse en otras actividades.
Sophia Choukas-Bradley, profesora asociada de psicología en la Universidad de Pittsburgh, dijo que creía que las funciones de Facebook e Instagram que se cambiarían son «algunas de las que han sido más perjudiciales para la salud de los adolescentes».
Por ejemplo, indicó, el desplazamiento infinito y la reproducción automática de videos mantienen a los adolescentes enganchados. «Estas son características de diseño que alimentan y apuntan directamente a los deseos de los adolescentes de seguir experimentando placer», dijo.
«Puede resultar muy difícil dejar de mirar y de desplazarse cuando podría haber una recompensa a la vuelta de la esquina», afirmó. Los adolescentes ahora podrán desactivar la reproducción automática y recibirán avisos después de 15 minutos de tiempo continuo en pantalla «para fomentar el uso intencional», dijo Meta en su comunicado que detalla los cambios.
Choukas-Bradley dijo que creía que desactivar ciertos filtros estéticos tendría un efecto positivo. Señaló que las aplicaciones que alientan a las adolescentes en particular a alterar sus rostros y cuerpos las ayudan a crear un nuevo ideal con el que se comparan constantemente, y eso puede conducir a la insatisfacción corporal, un factor de riesgo para la ansiedad y la depresión.
S. Bryn Austin, profesora e investigadora en la Escuela de Salud Pública de Harvard y experta en trastornos alimentarios, dijo que aunque el acuerdo daría a los padres que usan las funciones de supervisión parental de Meta la capacidad de seleccionar un feed que no esté impulsado por algoritmos como opción predeterminada para sus hijos, eso pondría la carga sobre los padres, lo que podría crear conflictos en el hogar y, al mismo tiempo, dejar que los niños cuyos padres están menos involucrados o tienen menos conocimientos tecnológicos «sigan siendo el blanco de los algoritmos».
Jennifer Riggle, de 41 años, psicóloga escolar en La Crosse, Wisconsin, y una de las fundadoras de una organización de aprendizaje colaborativo sin fines de lucro llamada Liftoffs Learning, dijo que se sintió preocupada hace algunos años cuando notó cómo los niños que esperaban a que comenzara la práctica de fútbol no hablaban entre sí ni siquiera se quedaban parados soñando despiertos: estaban en sus teléfonos.
Riggle, que es madre de tres niñas de entre 6 y 11 años, dijo que su objetivo no es criar a sus hijas para que eviten la tecnología, sino enseñarles a usarla con sabiduría. Aunque los límites de tiempo son útiles, son una «medida tosca», dijo, y agregó: «Dos horas hablando por FaceTime con tu abuela o haciendo una película con un amigo son extremadamente diferentes a dos horas de desplazamiento pasivo».
Su hija de 6 años ya aprendió a apagar Netflix justo cuando termina un episodio. «Quiero que ella diga: ‘Netflix quiere que empiece otro programa y voy a decir que no’», dijo Riggle.
Nina Agrawal es reportera de salud del Times.
Roni Caryn Rabin es periodista del Times especializada en salud materna e infantil, disparidades raciales y económicas en la atención sanitaria e influencia del dinero en la medicina.
Si quieres recibir en tu celular esta y otras informaciones, descarga Telegram, ingresa al link https://t.me/albertorodnews y dale clic a +Unirme.













Deja una respuesta