
Christian Castro, agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha quedado en libertad en Texas luego de que un juez federal rechazara la solicitud de Minnesota para obligar al estado a extraditarlo debido a un tiroteo ocurrido en una operación migratoria.
Castro, de 52 años, se encontraba detenido desde mayo en una cárcel del condado de Cameron, con cercanía a la frontera con México.
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Minnesota quería trasladarlo para que enfrentara cuatro cargos de agresión en segundo grado y otro por presuntamente denunciar falsamente un delito.
El caso nació el 14 de enero, momento en el que Castro disparó contra Julio César Sosa-Celis, un venezolano de 24 años, esto en el transcurso de una operación de ICE en Minneapolis. El hombre resultó herido en una pierna.
La Fiscalía del condado de Hennepin asegura que Castro disparó a través de la puerta de una vivienda y luego presentó una versión falsa de lo ocurrido. Según los fiscales, el agente afirmó que Sosa-Celis y otra persona lo atacaron con una pala y una escoba, aunque las imágenes de una cámara de seguridad contradijeron aquella explicación.
La investigación y el proceso judicial generaron una disputa poco habitual entre Minnesota y Texas.
El gobernador texano Greg Abbott, republicano y aliado de las políticas migratorias de Donald Trump, no firmo la orden que se requería para concretar la extradición.
Minnesota había acudido a los tribunales para tratar de impedir la liberación de Castro. No obstante, el juez federal Fernando Rodríguez Jr. determinó que no tenía autoridad para obligar a Abbott a que firmase la orden de extradición ni para dejar al agente detenido. Associated Press informó que el magistrado pensó que la solicitud de Minnesota no tenía el cómo prosperar ya que Abbott aún no había rechazado de manera formal la extradición.
La liberación de igual forma fue condicionada por la legislación de Texas. Castro alcanzó el límite de 90 días de detención al tiempo que se esperaba una posible extradición, razón por la que fue puesto en libertad luego de que no se efectuara su traslado.
Las autoridades de Minnesota advirtieron que existía riesgo de fuga. El fiscal general Keith Ellison indicó que Castro hubiese podido tratar de abandonar Estados Unidos y trasladarse a México, posibilidad que complicaría con mayor razón el proceso judicial.
El enfrentamiento entre los dos estados se intensificó en las últimas semanas. Reuters informó que Minnesota demandó a Abbott debido a su negativa a ejecutar la extradición y que el gobernador texano cuestionó al gobernador de Minnesota, Tim Walz, como argumento para no actuar sobre la solicitud.
La disputa tiene también una dimensión política ya que Castro es un agente federal, el cual está acusado en medio de una de las operaciones migratorias con más controversia en la administración Trump. Minnesota cuestionó el despliegue de agentes de ICE, así como Texas respaldó las políticas de deportación impulsadas por la Casa Blanca.
De momento, Castro está libre, pero los cargos en Minnesota aún están vigentes. El caso seguirá en medio de una batalla legal que tiene como protagonistas las autoridades estatales y federales que podría definir el punto en el que hasta dónde puede llegar un estado para hacer que otro procese a un funcionario acusado de un delito.
La Fiscalía de Minnesota todavía está en la búsqueda para que Castro responda ante la justicia estatal por el tiroteo, a la vez que las autoridades de Texas sostienen abierta la discusión en si corresponde o no, entregar al agente.
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