Por lo menos 200 de las personas que sobrevivieron a los terremotos del 24 de junio sufrieron amputaciones de alguno de sus miembros. Esta es una cifra extraoficial manejada por el sector de prótesis y ortesis frente a la cual nació la idea de crear el fondo humanitario 77, con el que las fundaciones Juan Pablo Dos Santos y Cirec, en alianza con la empresa Ortoprotecnica, intentan reunir lo necesario para ayudar a los sobrevivientes con este tipo de lesiones.
Otoprotécnica, una empresa que desde los 90 atiende este mercado, es la encargada de gestionar el material y elaborar las prótesis para que los beneficiados por este fondo recuperen su movilidad y la apuesta de los especialistas es que los primeros beneficiarios del fondo logren dar sus primeros pasos antes de finalizar este 2026.
Bianca Dámaso, licenciada en órtesis y prótesis y una de las dueñas de Ortoprotécnica, la magnitud de esta tragedia no tiene comparación en la historia reciente de Venezuela y el drama de quienes sobrevivieron, pero perdieron alguno de sus miembros, se suma a las miles de personas que viven sin alguna parte de su cuerpo.
“Algo tan grande y masivo como este terremoto es primera vez que ocurre aquí en Venezuela. Es algo que estamos aprendiendo sobre la marcha, a manejar la atención temprana de estos pacientes”, explicó a la vez que destacó la solidaridad que “renació” entre los venezolanos tras esta tragedia.
Por ello, esta empresa privada, y las dos fundaciones que la acompañan, quieren ayudar también a la población anterior al doblete sísmico de más de 3.000 personas amputadas en Venezuela que no cuentan con prótesis por falta de recursos, pues estos equipos tienen un costo que oscila entre los 3.500 y hasta los 50.000 dólares dependiendo de la tecnología.
La barrera económica

A pesar de los esfuerzos médicos desplegados en la zona cero, la cifra oficial de amputados sigue siendo inexistente. Las estimaciones de los profesionales que atendieron la emergencia sitúan a más de 200 personas con amputaciones a diferentes niveles.
Muchas de estas víctimas, explicó Dámaso, permanecen invisibles en refugios, casas de familiares o lidiando con complicaciones severas.
“Hay personas a las que todavía están tratando de ayudar por medio de fasciotomías, personas que están todavía en procesos de diálisis posterior a una rabdomiólisis, o lidiando con bacterias adquiridas por el tiempo bajo los escombros”, advirtió Dámaso.
El mercado ortopédico en el país enfrenta una barrera económica monumental. Tal como explicó la especialista, todos los componentes y materiales son estrictamente importados y de costos elevados; lo único de producción nacional es la mano de obra.
Una prótesis transfemoral básica puede oscilar entre los 5.000 y 8.000 dólares, mientras que los dispositivos avanzados con microprocesadores electrónicos alcanzan cifras prohibitivas que superan los miles de dólares solo en componentes como rodillas especializadas.
A esto se suma una dura realidad estructural sobre la protección social en el país. “Aquí no hay nada público ni privado que se encargue al 100% de que esta persona perdió esta extremidad, tiene su tratamiento de por vida. No pasa”, dijo.
El fondo 77
Conscientes de que ninguna empresa privada o fundación puede subsistir basándose únicamente en donaciones aisladas, Ortoprotécnica ha unido fuerzas con la Fundación Juan Pablo Dos Santos y la Fundación Cirec para conformar el Fondo Humanitario 77.
La labor no se limita a la entrega de una pieza ortopédica. El protocolo implementado abarca un proceso riguroso de pre protetización, evaluación clínica, terapia física y acompañamiento psicológico, fundamental para sanar el trauma de haber sobrevivido al colapso de sus estructuras y perdido familiares en el desastre.
Actualmente, gracias a la solidaridad ciudadana, ya se cuenta con 15 kits para armar prótesis, de los cuales tres han sido asumidos directamente en donación por la propia ortopedia familiar, a la espera de que los pacientes beneficiados concluyan sus procesos de cicatrización.
El horizonte temporal del fondo contempla una perspectiva vitalicia. En el caso de los niños y adolescentes afectados, el crecimiento corporal exige múltiples recambios protésicos que pueden ser entre 7 y 10 adaptaciones sucesivas hasta la edad adulta.
Asimismo, el protocolo garantiza un mantenimiento técnico semestral gratuito de por vida, indispensable para asegurar la alineación y el ajuste de los equipos ante los cambios físicos del paciente.
La invitación de las organizaciones gestoras del Fondo Humanitario 77 permanece abierta a la ciudadanía, empresas privadas y particulares que deseen aportar, demostrando que frente a la adversidad generada por los elementos de la naturaleza, la respuesta humana organizada sigue siendo el puente más firme hacia la recuperación.
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La entrada Alianza entre empresa privada y fundaciones crea Fondo Humanitario para devolver la movilidad a los amputados por los sismos se publicó primero en AlbertoNews – Periodismo sin censura.













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