El fray Ramón Morillo, párroco de la iglesia San José en Tucupita, explicó que la Semana Santa es donde la fe cristiana requiere de mediaciones concretas para conectarse con la presencia de Dios.
De acuerdo con el sacerdote, el pesebre, el agua del bautismo y la eucaristía son mediaciones simbólicas dejadas por Dios, para que las personas recuerden y revivan el misterio de Jesucristo como un acontecimiento real.
Manifestó que muchos fieles se limitan a los ritos, gestos y adornos externos, y no vivencia de Dios.
“A veces nos quedamos más en los gestos, adornos y símbolos que en la vivencia. Pienso que ese es el paso que tenemos que dar como cristianos”, declaró.
El fray explicó que la ceniza y las palmas no funcionan como amuletos o talismanes de buena suerte, si no que son símbolos que invitan a las personas a cambiar.
“La Semana Santa es para revisar mi escala de valores fuera del Evangelio y de las relaciones humanas para hacerlas auténticamente como Jesucristo”, dijo.
El párroco manifestó que la resurrección de Jesús debe motivar la vida durante todos los años. “La Semana Santa es para vivir ese acontecimiento, que ese acontecimiento se convierta en comportamiento normal de mis relaciones con los demás y con Dios”, afirmó.
Ramón Morillo aseguró que cada amanecer es un regalo de Dios y se expresa a través de la relación que tengan las personas con el prójimo.
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