
Al miedo por el tiroteo en la ciudad polaca de Cracovia, que dejó seis muertos y 16 heridos el sábado, le siguen la conmoción y la incredulidad. La masacre no se ciñó solo a su céntrica plaza del Mercado, donde había numerosos turistas, sino que llegó hasta la casa del atacante, un joven de 25 años identificado por los medios polacos como Michal Oksinski. En su domicilio en la ciudad de Ostrowiec Swietokryski, a unos 200 kilómetros de Cracovia, la Policía halló los cadáveres con heridas de bala de su padre, de 53 años, su madre, de 52, y su hermana, de 21. Los investigadores sospechan que mató a su familia antes del ataque.
Tras matar presuntamente a su familia, el joven condujo su coche, un Subaru negro, hasta el centro de Cracovia, donde entró a las tres de la tarde en su céntrica plaza mayor del Mercado disparando a la multitud con un arma desde la ventanilla. A esa hora, el lugar estaba lleno de turistas que visitaban esta popular ciudad medieval cercana a los campos de exterminio nazis de Auschwitz-Birkenau, escenario del horror del Holocausto judío. A pesar de su proximidad, el carácter indiscriminado del ataque hace pensar que no tiene un móvil antisemita.
De las seis víctimas mortales en la plaza, cuatro mujeres y dos hombres, tres son polacas, una es británica y las otras dos todavía no han sido confirmadas sus nacionalidades. Además, el tiroteo dejó 16 heridos, incluidos dos policías, el atacante y cinco extranjeros, procedentes de Austria, el Reino Unido, Alemania, Portugal y Rusia.
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«Hubo muchos disparos, más de veinte, y sonaban de diferentes armas de fuego», explicó a la BBC un testigo inglés, Jonathan Balshaw, quien se hallaba junto a la basílica de Santa María, en la esquina de la plaza, junto su pareja polaca, Dominika. Según contó, «corrimos por el lado de la iglesia y, a través de la puerta lateral, nos escondimos allí con otras personas hasta que cesó el tiroteo».
Tal y como han recogido las cámaras de seguridad de la ciudad, un coche patrulla de la Policía persiguió al vehículo del atacante, que chocó contra otro en el cruce de las cercanas Dietla y Stardomska. Tras el impacto, el atacante, vestido con ropa militar de camuflaje, salió del coche disparando contra los policías en un intercambio cruzado de fuego que dejó a los tres heridos. Como se ve en unas imágenes sobrecogedoras que circulan por las redes sociales, grabadas por uno de los transeúntes del lugar, uno de los policías dispara al atacante, quien acaba cayendo al suelo, antes de desplomarse también herido. El atacante fue neutralizado tres minutos después de que empezara la masacre, lo que impidió que el número de fallecidos fuera mayor.
Tras el pánico inicial, que llevó a los viandantes a huir despavoridos, algunos de ellos volvieron para auxiliar a los heridos. Entre ellos había, al parecer, dos médicos que atendieron a los agentes. Los dos policías, Jakub Kulik y Artur Moranski, han sido definidos como héroes por el primer ministro polaco, Donald Tusk, y uno de ellos se encuentra en estado crítico porque recibió tres balazos.
La Policía polaca, que ha acordonado la plaza de Cracovia,sigue investigando el ataque para determinar sus causas. El ministro del Interior, Marcin Kierwinski, ha explicado que todo apunta a que el sospechoso tenía una «ideología de extrema derecha» y era un «ultranacionalista». Como suele ocurrir en estas ocasiones, por las redes sociales ya circula una versión completamente distinta, que define al atacante como un anticatólico que apoyaba los derechos del colectivo LGTB.
A la espera de que la investigación determine las causas de este atentado, como lo definió el primer ministro Tusk, los medios polacos informan de que el atacante tenía licencia de armas. Además, en su coche llevaba numerosas armas que, al parecer, pertenecían a su padre. Aunque vestía un uniforme militar de campaña, no era soldado, sino tornero, como publican algunos medios de ese país.
El tiroteo, que ha alterado la tranquilidad de la turística ciudad de Cracovia, ha conmocionado a Polonia y al resto de Europa. «Hasta ahora en Polonia no habíamos tenido unos casos tan graves de terrorismo… Así tenemos que llamar a este cruel ataque contra la vida de la gente en Cracovia», sentenció el primer ministro polaco, Donald Tusk, tras desplazarse a la ciudad. Su alcalde, Lukasz Gibala, ha decretado el luto hasta el miércoles.
«Hasta ahora en Polonia no habíamos tenido unos casos tan graves de terrorismo… Así tenemos que llamar a este cruel ataque contra la vida de la gente en Cracovia»
Sobrecogido por la matanza, que se ha cobrado la vida de un británico, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, mostró su «solidaridad» con el pueblo polaco: «Mis pensamientos están con las familias de aquellos que han perdido la vida, con los heridos y con todos los afectados por esta violencia sin sentido».
Por su parte, la alta representante de Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, aseguró que el tiroteo era «una tragedia que se sentirá más allá de Polonia». En la vecina Ucrania, su presidente, Volodímir Zelenski, se declaró también «conmocionado» por este crimen al transmitir sus condolencias. Lo mismo hicieron el canciller alemán, Friedrich Merz, «profundamente afectado», y el presidente francés, Emmanuel Macron, «afligido por el trágico tiroteo en Cracovia».
Mientras Polonia y el resto de Europa lloran a sus víctimas, la Policía intenta averiguar los motivos de esta matanza.
Con información de ABC España
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