
El euro superó esta semana los 1.000 bolívares en Venezuela, un nuevo umbral cambiario que refleja las tensiones de una economía donde conviven distintas referencias para calcular el valor de los bienes y servicios. Aunque el dólar del Banco Central de Venezuela (BCV) continúa siendo el principal marcador para buena parte de los pagos comerciales, algunos establecimientos utilizan la cotización de la moneda europea para fijar sus precios en bolívares.
Por Bloomberg Línea
El viernes 6 de noviembre, el BCV situó el euro en Bs. 1.004,96 y el dólar en Bs. 896,12, una diferencia de 12,1%. Sin embargo, el mercado no oficial mostraba otro valor: el USDT, una criptomoneda vinculada al dólar, se negociaba en Binance P2P alrededor de Bs. 1.013, según las referencias disponibles para esa fecha.
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No son cotizaciones equivalentes ni cumplen la misma función. El dólar BCV sigue siendo la referencia predominante para numerosos pagos en comercios y plataformas de financiamiento. Binance P2P permite observar el precio al que particulares intercambian dólares digitales por bolívares, mientras que el euro ha encontrado un espacio en determinados establecimientos como herramienta para calcular precios y proteger sus ingresos.
Intentos de control con intervenciones
Esta coexistencia de referencias ocurre pese a las intervenciones del BCV para aumentar la oferta de divisas y contener la depreciación del bolívar. Según cifras recopiladas por medios locales, hasta el 4 de septiembre el organismo había inyectado US$11.093 millones al sistema cambiario, equivalentes al 88,5% de los US$12.531 millones negociados en ese período.
La oferta mensual superó los US$2.000 millones en junio y julio. Sin embargo, las inyecciones no han impedido que el tipo de cambio oficial continúe aumentando ni han eliminado la diferencia con el mercado no oficial. Una estimación de Ecoanalítica, difundida en octubre por el economista Alejandro Grisanti, calculó que Binance P2P movilizó un promedio de US$45,4 millones diarios entre el 11 de junio y el 20 de octubre, unos US$5.949 millones en total.
Atención🔵|| El tipo de cambio publicado por el BCV es el promedio ponderado de las operaciones de las mesas de cambio de las instituciones bancarias. Al cierre de la jornada del día Jueves 05-11-2026, los resultados son:
#MercadoCambiario #BCV🇻🇪 https://t.co/OKJC8Luh8j
— Banco Central de Venezuela (@BCV_ORG_VE) November 5, 2026
La permanencia de este mercado también está relacionada con los cambios en la disponibilidad de información cambiaria. Durante años, páginas como Monitor Dólar y En Paralelo Venezuela publicaron las cotizaciones no oficiales consultadas por comerciantes y consumidores. Pero las presiones y acciones contra estas plataformas se intensificaron en 2025. Monitor Dólar dejó de funcionar y VE sin Filtro documentó que al menos 50 plataformas digitales modificaron su actividad y dejaron de publicar tasas distintas a la oficial.
En ese escenario, Binance P2P adquirió mayor visibilidad como referencia alternativa. Su cotización no es una tasa oficial ni un precio único: surge de las operaciones entre compradores y vendedores de USDT y puede variar según la oferta, la demanda y las condiciones de cada transacción.
Del dólar al euro: cómo cambió la referencia comercial
La incorporación del euro a la dinámica de precios venezolana tiene un antecedente político. En 2017, Nicolás Maduro anunció un sistema de pagos internacionales basado en una canasta de monedas convertibles, entre ellas el euro, el yuan y el rublo, con el objetivo declarado de reducir la dependencia del dólar estadounidense. Un año después, el Gobierno anunció que las operaciones cambiarias oficiales y las transacciones internacionales del Estado utilizarían monedas distintas a la estadounidense.
La iniciativa no desplazó al dólar de la economía. Por el contrario, la hiperinflación y la pérdida de confianza en el bolívar impulsaron una dolarización informal que convirtió a la moneda estadounidense en la principal referencia para expresar precios y realizar transacciones.
El euro encontró posteriormente una utilidad diferente. A finales de 2024, cuando se amplió la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, algunos establecimientos comenzaron a utilizar su cotización para calcular los precios en bolívares.
El mecanismo es sencillo: el negocio mantiene un precio expresado en dólares, pero utiliza la tasa oficial del euro para calcular el equivalente en bolívares. Como la cotización europea es superior a la del dólar BCV, recibe más moneda nacional por el mismo producto. El economista Edinson Morales, profesor de la Universidad del Zulia, explicó en entrevista a un portal digital que esta práctica responde a la necesidad de proteger los márgenes comerciales frente a la depreciación y las dificultades de reposición.
El euro, sin embargo, no se ha convertido necesariamente en una moneda de pago. Conseguir billetes físicos en Venezuela puede ser difícil y tampoco todos los establecimientos los aceptan. Su función en estos casos es principalmente la de una unidad de cálculo: el consumidor puede terminar pagando en bolívares un precio determinado por la cotización europea sin disponer de euros.
También existen operaciones entre particulares y anuncios P2P que intentan establecer una equivalencia de un euro por un dólar. Esa paridad informal no corresponde al valor real de ambas monedas en los mercados internacionales, donde su relación fluctúa.
Cómo impacta en el bolsillo
La diferencia entre las referencias tiene un efecto directo sobre el bolsillo. Con las cotizaciones del 6 de noviembre, un producto de US$100 equivale a Bs. 89.612 si se utiliza el dólar BCV, pero asciende a Bs. 100.496 si el comercio calcula el pago con la tasa del euro. Son Bs. 10.884 adicionales, alrededor de 12,1%, por el mismo producto.
El dólar oficial también conserva su importancia en el financiamiento al consumo. Plataformas como Cashea expresan sus compras y cuotas en dólares, pero permiten cancelar en bolívares utilizando la tasa BCV vigente en la fecha de pago. Esto muestra que la referencia europea no ha desplazado al dólar en todos los ámbitos de la actividad comercial.
La presión cambiaria coincide con una desaceleración de la inflación mensual. El BCV informó que los precios aumentaron 6,2% en octubre, después de registrar variaciones de 8,4% en septiembre y 8,9% en agosto. Son tres meses consecutivos con inflación mensual de un solo dígito, aunque esto no significa que los precios estén bajando, sino que continúan aumentando a un ritmo menor.
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