
Venezuela ofrece oportunidades de inversión en sectores como el consumo masivo, el crédito y las startups, pero identificar empresas atractivas y cerrar operaciones sigue siendo un desafío para el capital privado.
Por Bloomberg Línea
Francisco Amador, director gerente de Arqos Capital, considera que el país atraviesa una etapa de reconstrucción económica, aunque advierte que las condiciones particulares de su mercado dificultan encontrar oportunidades de inversión.
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Amador se incorporó a Arqos Capital en mayo de 2026, después de trabajar durante cuatro años y medio en Harspring Capital, un fondo de inversión estadounidense. Su decisión de concentrarse en Venezuela respondió a la posibilidad de participar en una eventual recuperación económica y en un proceso de transición hacia un modelo más abierto al mercado.
Arqos invierte exclusivamente en Venezuela desde 2019, con operaciones de capital privado, capital de riesgo e inmobiliario. Para Amador, el atractivo del país radica en las necesidades acumuladas durante años de crisis, la falta de inversión en numerosos sectores y el espacio que existe para desarrollar nuevos modelos de negocio.
Sin embargo, la magnitud de esas necesidades no implica que sea sencillo encontrar empresas en las que invertir. “Las grandes oportunidades de inversión son difíciles de encontrar en Venezuela”, sostiene Amador en una entrevista publicada por Sunday’s Idea Brunch.
Una de las dificultades es que muchos propietarios no tienen incentivos para vender sus empresas. Amador explica que, a diferencia de otros mercados en los que las compañías pueden atravesar situaciones de estrés financiero que facilitan las adquisiciones, en Venezuela existe poco apalancamiento.
Además, numerosos negocios pertenecen a familias que acumularon patrimonio durante las décadas de mayor prosperidad económica del país y que no necesariamente necesitan desprenderse de sus activos.
Esta situación obliga a los inversores a buscar oportunidades mediante redes de contactos y negociaciones directas. Según Amador, las mejores operaciones suelen concretarse fuera del mercado, por lo que construir relaciones de confianza con los empresarios resulta fundamental.
La escasez de información financiera también complica el análisis de las compañías. Amador describe un proceso de investigación que depende del trabajo sobre el terreno, las visitas a establecimientos y plantas, las conversaciones con empleados y expertos sectoriales, y la participación de contadores, auditores y abogados cuando las empresas no disponen de toda la información necesaria.
“Es importante ser venezolano y estar sobre el terreno para invertir con éxito en Venezuela”, afirma Amador en conversación con Edwin Dorsey.
A su juicio, conocer las particularidades del mercado, las prácticas empresariales y el funcionamiento de los reguladores es esencial para evaluar tanto el potencial de una operación como sus riesgos.
El crédito, una de las oportunidades
Entre los sectores que sigue Arqos destaca el consumo masivo, especialmente los productos y servicios dirigidos a la población de menores ingresos, que considera desatendida durante las últimas dos décadas.
La firma ve espacio para desarrollar formatos comerciales de bajo coste que acerquen alimentos, ropa y medicamentos a un mercado más amplio. Amador plantea que modelos de este tipo, que ya funcionan en otros países latinoamericanos, podrían replicarse a gran escala en Venezuela.
El crédito es otra de las áreas que identifica como una oportunidad. Según los datos citados por Amador, el crédito representa apenas 3% del producto interno bruto (PIB) venezolano, frente a niveles de entre 50% y 60% en otras economías de América Latina.
Esta brecha limita el acceso a financiación de empresas y consumidores, pero también abre espacio para productos especializados y soluciones tecnológicas que atiendan segmentos a los que la banca tradicional no llega, en parte por restricciones regulatorias.
Arqos también apuesta por empresas emergentes. La firma impulsa Casa212, un programa de aceleración y residencia para startups que recibió más de 410 solicitudes y seleccionó siete equipos fundadores para su primera edición. El objetivo es realizar dos cohortes al año.
La tesis de la firma contempla que, en determinados sectores, puede resultar más atractivo construir nuevas compañías que adquirir empresas ya establecidas, especialmente si existen oportunidades para introducir modelos de negocio distintos y aprovechar el talento disponible.
El petróleo y la transición política, entre los factores clave
Amador considera que la producción petrolera es uno de los principales indicadores para seguir la evolución económica del país. La producción actual se ubica en torno a 1,2 millones de barriles diarios, frente a un máximo histórico de entre tres millones y 3,5 millones de barriles diarios.
A su juicio, una mayor inversión en el sector energético podría impulsar el empleo, la actividad económica y la financiación de otros ámbitos, como la electricidad, las infraestructuras y el turismo. No obstante, advierte que la recuperación dependerá también de cómo se administren y distribuyan los ingresos petroleros.
Fuera del sector energético, el inversor considera relevantes los anuncios de nuevas inversiones extranjeras y el regreso de compañías internacionales, así como las operaciones de fusiones y adquisiciones que puedan concretarse en el país.
La evolución política es otro factor que condiciona sus expectativas. Amador sostiene que una transición democrática con instituciones duraderas sería determinante para consolidar la recuperación y atraer capital a largo plazo. En particular, menciona la necesidad de restablecer la credibilidad de la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral.
El escenario optimista que plantea es que Venezuela siga una trayectoria económica similar a la de Polonia y recupere terreno después de la profunda contracción que sufrió su economía. Según su estimación, el PIB podría triplicarse o cuadruplicarse durante la próxima década, aunque se trata de una expectativa condicionada a que el proceso de transición y recuperación avance favorablemente.
Por ahora, la estrategia de Arqos se concentra en inversiones privadas selectivas. Amador considera que este segmento ofrece mejores posibilidades de exposición a la recuperación venezolana que el mercado bursátil local, al que describe como reducido y con escasa actividad.
La oportunidad, en definitiva, no depende solo de identificar sectores con necesidades de inversión. También exige encontrar empresas con potencial de crecimiento, información suficiente para evaluarlas y propietarios dispuestos a negociar. En un mercado con profundas carencias de financiación y limitada transparencia, esa combinación sigue siendo uno de los principales desafíos para el capital privado.
Amador toma como referencia la trayectoria económica de Polonia para ilustrar el potencial de recuperación de Venezuela. En su escenario optimista, el PIB venezolano podría triplicarse o cuadruplicarse durante la próxima década, hasta recuperar su nivel máximo previo. Para el inversor, ese potencial depende de que el país restablezca un gobierno democrático con instituciones duraderas y aproveche sus recursos más allá del petróleo.
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