
El adolescente sospechoso de abrir fuego en una escuela de Oregón, Estados Unidos, y matar a tres niños y a una profesora parecía solitario y retraído, comentaron este viernes vecinos del edificio en el que vivía con su madre.
AFP
«Era muy solitario, lo veía siempre de negro, muy serio, encorvado, no decía buenos días o buenas noches, parecía muy retraído», dijo a la AFP un vecino que prefirió no identificarse por temor a represalias.
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Las autoridades identificaron al joven como Griffin J. John II y dijeron que en el pasado había sido alumno de la clase de necesidades especiales de la escuela primaria Silver Rail, la misma donde abrió fuego el jueves con un arma larga.
En el ataque fallecieron tres niños de 5, 8 y 11 años y una mujer. El adolescente fue abatido por un padre que pasaba coincidentemente por el lugar y tras escuchar tiros, entró y le disparó con su arma.
El superintendente del distrito escolar afirmó que John no estaba inscrito en ninguna escuela del sistema público de Bend actualmente.
Todavía investigan las motivaciones.
Los vecinos no identificaron al tirador por nombre, pero sí lo reconocieron en fotos de las redes sociales de su mamá, Shauntai Nickerson.
Ella «trabajaba mucho, la veíamos salir con su delantal», comentó otro vecino.
Los entrevistados coincidieron en que el joven salía muy poco, siempre acompañado por su madre.
Más allá de que parecían poco sociables, nunca los vieron con armas ni notaron nada alarmante. Tampoco escucharon discusiones provenientes de su apartamento, en el segundo piso de un pequeño edificio, a pocos minutos de la escuela.
«Eran muy discretos, el apartamento siempre estaba en silencio, como si nadie viviera ahí. Entraban y salían muy rápido», agregó uno de los vecinos.
«Nunca nos imaginamos que estaban armados. Es muy preocupante porque este edificio tiene paredes de madera, podría haber disparado aquí y quién sabe. Estamos conmocionados», agrega.
Al cabo de una tarde de en que la policía entrevistó a los vecinos e inspeccionó el apartamento, vieron llegar a la madre acompañada de agentes.
«Ella lloraba mucho, pero no sabíamos qué había pasado. Intuíamos que tenía que ver con lo que había ocurrido en la escuela, pero es difícil aceptar que tu vecino podría hacer algo así», dice a la AFP.
Este viernes, el apartamento estaba en silencio, con las cortinas del balcón cerradas.
«No sabes al lado de quién vives», afirmó uno de los residentes.
Pese a que un hombre armado abatió al joven antes de que causara más víctimas, sigue creyendo que las armas «no son la solución».
El problema debe «abordarse en otro sentido. Como sociedad deberíamos ver en qué estamos fallando con nuestros hijos y qué podemos hacer para estar más pendientes de ellos y lo que hacen», defiende.
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