
«Tenía mi cita en la corte para el próximo año, pero me la adelantaron», explica Sandra (nombre ficticio, ya que no quiere ser identificada) a BBC Mundo a las puertas del Tribunal de Inmigración de Miami.
Por BBC MUNDO
Esta colombiana de 31 años cuenta que llegó en 2022 a Estados Unidos tras huir de las amenazas de grupos armados en su aldea del departamento de Cundinamarca.
ADVERTISEMENT
Desde entonces trabaja en un restaurante de Miami con el correspondiente permiso de empleo, a la espera de una respuesta a su solicitud de asilo.
Tras una primera comparecencia el 10 de septiembre, le adelantaron su audiencia final —fijada en un principio para 2027— al 17 de septiembre, lo que apenas le dejaba una semana para prepararla.
El juez falló en su contra, dejándola a un paso de la deportación.
El Tribunal de Inmigración de Miami, en el céntrico barrio de Downtown, presenta estos días una imagen inusual, con largas filas de espera que se prolongan centenares de metros desde el control de seguridad de la entrada hasta las calles aledañas.
Dentro, varios juzgados y salas de espera atienden simultáneamente decenas de casos.
Abogados y activistas atribuyen esta situación a las audiencias masivas, también llamadas «mega audiencias»: comparecencias migratorias multitudinarias que pueden reunir más de 100 casos ante un mismo juez.
Miami es una de las ciudades de EE.UU. donde es más visible la masificación de este tipo de audiencias, con centenares de personas haciendo fila a la intemperie a la espera de comparecer ante el juez.
Un análisis de la plataforma de datos migratorios BKLG la situó en julio como la tercera urbe con más «mega audiencias» del país, por detrás de Chicago y Nueva York.
La proliferación de estas audiencias masivas coincide con un fuerte incremento de las órdenes judiciales de deportación y de las expulsiones, en el marco de las políticas de endurecimiento migratorio impulsadas por el presidente Donald Trump.
En agosto de 2026, los jueces de inmigración dictaron 77.234 órdenes de deportación, un 65,5% más que en el mismo mes de 2025.
En cuanto a las expulsiones ejecutadas, ICE deportó a 122.153 personas entre abril y julio de 2026, frente a las 93.782 en el mismo periodo del año anterior, un aumento de alrededor del 30%.
Cómo funcionan las «mega audiencias»
En nuestras dos visitas al Tribunal de Inmigración de Miami observamos a cientos de personas de diversas nacionalidades que esperaban su turno. Sus rostros delataban preocupación y pocos querían hablar con la prensa.
Las largas filas bajo el inclemente sol de Florida son solo el primer obstáculo: una vez dentro del edificio, los migrantes se distribuyen entre varios juzgados y salas de espera donde más de 30 jueces tramitan decenas de casos en una misma misma sesión.
El tribunal atiende a personas inmersas en procesos migratorios, incluidos casos de deportación.
La mayoría acude a audiencias preliminares en las que se revisan cuestiones administrativas, el tipo de protección que solicitan y si cuentan con abogado o necesitan asistencia legal.
«Están programando estas audiencias preliminares colectivas con un número mucho mayor de personas al mismo tiempo», indica a BBC Mundo Billy Bosch, representante del American Friends Service Committee, una organización de defensa de los derechos de los migrantes.
Según Bosch, algunos jueces, que meses atrás tramitaban como mucho unas decenas de casos al día, ahora atienden a hasta 160 personas.
Cindy Blandón, la abogada de Sandra, asegura que algunos clientes reciben la notificación de la audiencia con solo 10 o 15 días de antelación y que las comparecencias por videollamada prácticamente han desaparecido.
Abogados y solicitantes de asilo nos confirman que algunas audiencias previstas para 2028 o 2029 han sido adelantadas varios años.
Y no es un fenómeno exclusivo de Miami: en junio se celebraron más de 1.300 audiencias masivas en todo el país, casi el triple que un año antes, según datos de la organización Mobile Pathways.
Órdenes de deportación in absentia
Una audiencia adelantada significa, en muchos casos, que el solicitante de asilo apenas tiene tiempo para encontrar un abogado o conseguir, desde Estados Unidos, las pruebas que avalen su caso.
«Tienen que preparar un caso desde cero», explica a BBC Mundo la abogada especialista en migración Joanna Soler Betancourt.
Añade que, una vez fuera del país de origen, puede ser difícil conseguir pruebas de las persecuciones sufridas o de los riesgos que afrontarían al regresar.
«Eso pone a los inmigrantes en una situación de desprotección muy grande», afirma.
A las comparecencias preliminares masivas se suma, según abogados y activistas, el adelanto de las audiencias finales, en las que se examinan las solicitudes de protección.
Los plazos más cortos coinciden, además, con una mayor exigencia de pruebas: «Los jueces están siendo extremadamente rigurosos a la hora de analizar los casos de asilo», señala Soler Betancourt.
«Es un proceso que se está apresurando, en el que no se le está dando tiempo a ese cliente a obtener la evidencia, en el que no se le está dando tiempo para preparar el caso», concluye.
La abogada Cindy Blandón describe otra dificultad: clientes que afrontan un proceso de deportación mientras esperan que USCIS, la agencia que tramita beneficios migratorios, resuelva su solicitud de residencia.
«Los jueces les están diciendo que sin la residencia en mano no les pueden sacar del proceso de deportación», afirma.
Lea más en BBC MUNDO
Si quieres recibir en tu celular esta y otras informaciones descarga Telegram, ingresa al link https://t.me/albertorodnews y dale click a +Unirme.










Deja una respuesta