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Fernando Mires: el diálogo Trump–Delcy Rodríguez marcaría un giro estratégico, según su análisis

En una columna de opinión publicada en el blog polisfmires.blogspot.com, Fernando Mires plantea que el saludo y la conversación cordial entre Donald Trump y Delcy Rodríguez en el marco de la Asamblea de la ONU representan un “punto de inflexión histórico” en la relación de Washington con Venezuela y América Latina. 3eraVoz reproduce su tesis como análisis atribuido: no se trata de una información confirmada por fuentes independientes, sino de una interpretación firmada por el autor.

Mires recurre a Hannah Arendt para argumentar que los fenómenos no siempre son explicados por causas previas, sino que a veces el propio acontecimiento reordena sus antecedentes. Desde esa premisa, reconstruye una secuencia que arranca el 28 de julio de 2024, fecha que califica como el “mayor crimen electoral” de América Latina y un “golpe de Estado electoral” atribuido a Nicolás Maduro. Según su lectura, el fraude denunciado por la organización que respaldó a Edmundo González, en representación de María Corina Machado, le costó a Maduro la poca legitimidad internacional que conservaba, incluso entre gobiernos de izquierda de la región. A juicio del columnista, Venezuela quedó entonces bajo una dictadura “dura y pura”, comparable —dice— con las de Trujillo, Castro, Pinochet u Ortega.

El autor añade que, pese a esas diferencias ideológicas, el interés de Trump se explica por un dato estratégico: Venezuela posee las mayores reservas petroleras del mundo. Mires afirma que el mandatario estadounidense reactivó la narrativa del Tren de Aragua, el Cartel de los Soles y los narcotraficantes del Caribe, y que ese enfoque encajaba en la Carta sobre Seguridad Nacional de 2025. Para que ese diseño avanzara, sostiene, Trump necesitaba un respaldo venezolano que, según él, habrían aportado Machado y sus asesores al impulsar una línea insurreccional desde fuera, bajo la consigna “solos, no podemos”, que atribuye a Juan Guaidó.

En la versión de Mires, Machado es “coautora” del fenómeno que llevó a Trump a sustituir el chavismo por el “delcismo”. Reconoce que el fraude del 28-J fue un éxito del machadismo porque reveló la ilegitimidad radical de la dictadura y porque la victoria de González se logró gracias a la vía electoral, que antes había sido repudiada. Sin embargo, alega que la líder opositora no continuó esa ruta: se opuso a la participación opositora en las elecciones regionales y parlamentarias de mayo de 2025 y llamó “traidores” a quienes decidieron competir. Para Mires, ese paso la convirtió en líder de la masa opositora, pero no en dirigente de los partidos, y fracturó la democracia interna de la oposición. También afirma que Machado entregó su medalla del Nobel de la Paz a Trump, lo que describe como un acto de pleitesía indigno; esta última aseveración no aparece corroborada por medios independientes.

El columnista concluye que Trump no devolvió el poder a González ni a Machado, sino que lo habría dejado en manos de Delcy Rodríguez, asegurando así una continuidad del chavismo bajo condiciones impuestas por Washington. Se pregunta por qué no eligió a Machado si, desde su punto de vista, ella aplicaría una política similar a la de Rodríguez. Responde con una analogía: evoca la pregunta que Stalin hizo a Churchill sobre cuántas divisiones tenía el papa. En ese terreno, sostiene, Rodríguez supera a Machado “por nocaut”, porque tendría mayor capacidad de garantizar los intereses estadounidenses. El texto original se interrumpe cuando Mires comienza a enumerar otra ventaja de Rodríguez.

Con información de polisfmires.blogspot.com. Fuente original.

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