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La CIA alerta sobre un posible ataque ruso con drones contra España, Francia o Italia

Rusia prepara nuevos ataques con drones en Europa, pero esta vez será contra países mediterráneos. Los servicios de Inteligencia de Estados Unidos han recabado información sobre los planes de escalada del Kremlin y la han compartido con varios gobiernos europeos. «Utilizarán drones lanzados desde el mar, ocultos en el contenedor de un barco; no es difícil en absoluto«, explica una fuente cercana al Ministerio de Defensa de Lituania que habló bajo condición de anonimato.

El Mundo

Rusia prepara nuevos ataques con drones en Europa, pero esta vez será contra países mediterráneos. Los servicios de Inteligencia de Estados Unidos han recabado información sobre los planes de escalada del Kremlin y la han compartido con varios gobiernos europeos. «Utilizarán drones lanzados desde el mar, ocultos en el contenedor de un barco; no es difícil en absoluto», explica una fuente cercana al Ministerio de Defensa de Lituania que habló bajo condición de anonimato.

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La justificación de una escalada así lleva tiempo encima de la mesa. Moscú ha insistido varias veces en que el suministro de armamento, datos de inteligencia y asesores militares a Ucrania convierte a los países occidentales en participantes de la guerra y objetivos legítimos. Hasta ahora ha actuado por debajo de lo que los expertos llaman «el umbral bélico», con lo que ha evitado acciones que pudieran provocar una respuesta coordinada de la OTAN, pero sí ha lanzado una creciente campaña de sabotaje contra objetivos en países partidarios de Ucrania, e incidentes aislados aparentemente destinados a poner a prueba los límites y testar la reacción. Una primera escalada fue cuando 19 drones, volando sin munición, se desviaron hacia el espacio aéreo polaco hace un año. El gran punto de inflexión ha sido el reciente incidente con drones armados en el aeropuerto de Leipzig, que las autoridades alemanas atribuyen a la inteligencia rusa.

Ahora las autoridades lituanas saben incluso el tipo de dron que los rusos podrían usar contra España, Francia o Italia. Sería un Gerbera: que mide aproximadamente dos metros, tiene 2,5 metros de envergadura, pesa hasta 18 kilos, alcanza unos 160 kilómetros por hora y tiene un alcance máximo declarado de 600 kilómetros, siempre dependiendo de la carga explosiva que lleve o de otras variables como el viento. Un barco mercante puede transportar varios aparatos y se catapulta con mucha menos dificultad que un Shahed o un Geran, considerablemente mayores.

Desde 200 o 300 kilómetros de la costa, el vuelo duraría aproximadamente entre una hora y cuarto y dos horas, dependiendo de la velocidad real. Su pequeña carga no sirve para destruir una instalación grande, pero puede causar un incendio, dañar equipos expuestos o cerrar temporalmente un puerto o aeropuerto. El efecto buscado podría ser político y económico, además de material.

Lituania -igual que otros países- maneja esta información desde poco después del misterioso viaje del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto. Ratcliffe llegó en un avión militar estadounidense que había hecho escala en Riga, en pleno flanco báltico de la OTAN. No consta públicamente que celebrara reuniones en Letonia, aunque fuentes diplomáticas de un país báltico confirman que conocían el viaje de antemano y que después fueron informadas de su contenido. The Wall Street Journal y Politico afirmaron que Ratcliffe fue a advertir a Rusia contra cualquier ataque o provocación contra la OTAN

Según fuentes conocedoras de la alerta, también los gobiernos de España, Francia e Italia fueron informados de que Rusia preparaba una posible operación con drones contra uno de esos países. Y esa advertencia coincide con la reacción excepcional de Emmanuel Macron: después de reunir el 16 de septiembre al Consejo de Defensa, convocó dos días más tarde en el Elíseo a los dirigentes de todos los partidos y a los candidatos a las presidenciales de 2027. Varios analistas de defensa consultados han corroborado que conocen la existencia de un informe de la CIA que ha circulado por cancillerías europeas, muy preciso a la hora de describir el ataque y al cual los franceses le han dado mucha credibilidad.

¿Por qué un ataque en España, Francia o Italia? Los tres países tienen campaña y elecciones en 2027 y cuentan con fuerzas radicales capaces de explotar el miedo y el cansancio con Ucrania. Sobre todo en Francia e Italia existen conexiones o posiciones claramente próximas a los intereses del Kremlin. Ayer mismo el candidato izquierdista Jean-Luc Mélenchon atribuyó a los «ataques de largo alcance» de Ucrania en territorio ruso la intensificación de la amenaza rusa en Europa.

Keir Giles, analista británico especializado en la estrategia militar rusa, trabajó para la Academia de Defensa del Reino Unido, avisa de que la distancia de España respecto a la frontera rusa no garantiza su seguridad. «No son necesariamente los países de primera línea los que serán el objetivo. El objetivo estará donde se encuentre el punto más débil de Europa», sostiene. Entre los posibles puntos vulnerables cita «países como Reino Unido o España, que no han invertido en sistemas integrados de defensa aérea y antimisiles adecuados para la amenaza rusa».

El objetivo principal de una acción con Gerberas lanzados desde un mercante no tendría que ser causar una gran destrucción. Con una carga explosiva de unos cuatro o cinco kilos, el aparato resulta más útil para cerrar un aeropuerto, provocar un incendio, sobrevolar una instalación militar o demostrar que Rusia puede alcanzar la retaguardia europea. «Rusia observa dónde tendrá más impacto cualquier acción por la falta de resiliencia, de defensa civil y por la fragilidad política», afirma Giles. La elección del objetivo, explica, responde a «una ecuación que cambia continuamente»: Moscú calcula dónde puede obtener mayor resultado con los riesgos y recursos que está dispuesta a asumir.

La idea del lanzamiento naval contra la OTAN ya fue apuntada por el medio ucraniano Defense Express hace justo un año: Gerberas transportados en petroleros de la flota fantasma y lanzados mediante catapultas desde aguas internacionales. «La Federación Rusa ya había practicado el lanzamiento de vehículos aéreos no tripulados desde buques. Por ejemplo, en 2020, ZALA (una empresa rusa fabricante de drones, vinculada al consorcio armamentístico Kalashnikov) realizó lanzamientos de demostración, lanzando drones desde una embarcación en movimiento».

En octubre de 2024, reanudó estos experimentos desde una plataforma marítima prácticamente estacionaria. Más allá de las maniobras, ha habido ya un susto en el Báltico: en febrero, una unidad naval sueca detectó un dron despegando del buque ruso de inteligencia de señales Zhigulevsk en el estrecho de Öresund. Suecia interfirió el aparato y calificó el vuelo como violación de su espacio aéreo.

Precisamente en esos días el portaaviones francés Charles de Gaulle estaba en Malmö: el dron permaneció a más de 10 kilómetros y no fue identificado. Y el pasado 14 de septiembre un buque de guerra ruso disparó dos bengalas de emergencia contra un helicóptero militar danés que realizaba tareas de vigilancia rutinaria en aguas internacionales del mar Báltico.

En círculos rusos próximos al ámbito militar ya presentan el flanco sur del Mediterráneo como una vía desde la que amenazar a Francia y difunden incluso una relación de posibles objetivos. El 19 de septiembre, apenas un día después de la reunión convocada por Macron, el influyente canal de Telegram Rybar publicó un mapa del Mediterráneo bajo el título «Medicina rusa contra la arrogancia francesa». El texto imaginaba el suministro de drones Geran-5 a Argelia y señalaba que podrían alcanzar fábricas aeronáuticas, bases militares, centrales nucleares y complejos petroquímicos del sur de Francia.

«La impresión que los rusos quieren es su propio Spider web», explica la fuente lituana en referencia a la espectacular operación en la que Ucrania escondió drones en contenedores transportados en camiones por Rusia sin que lo supieran los conductores y los soltaron cerca de aeródromos rusos para destruir una serie de aviones. Fuentes de inteligencia en los países bálticos relacionan la mayor agresividad rusa con los daños que los ataques ucranianos están causando a su sector energético.

La reciente intensificación de las actividades de sabotaje rusas responde a varios objetivos: reducir el apoyo a Ucrania, provocar divisiones en la OTAN y alarmar a la población europea. Polonia también maneja información similar. El primer ministro Donald Tusk ha advertido de posibles ataques rusos con drones o misiles contra países que ayudan a Ucrania y señaló que los países ya han demostrado su capacidad para detener este tipo de operaciones o identificar a sus autores y clientes. El ministro de Asuntos Exteriores lituano, Kestutis Budrys, avisa: «Rusia no se esconderá. Simplemente debemos evitar consecuencias».

La envergadura del Gerbera es ligeramente superior al ancho interior habitual de un contenedor. Podría viajar con las alas desmontadas, plegado o colocado diagonalmente y ser preparado en cubierta. Ya han surcado cielos de la UE: el Gerbera-2 (una variante de este dron ruso) recuperado recientemente frente a la costa polaca, llevaba una cabeza de fragmentación con detonador y alrededor de cuatro kilos de explosivo. Pero ese incidente no fue un lanzamiento naval, probablemente había llegado desde Kaliningrado atravesando Lituania.

El método no es exclusivo de Rusia: Ucrania ya lanza drones aéreos desde plataformas en el mar. Algunos analistas creen que podría ser una respuesta. En una información de Bloomberg, una persona próxima al Kremlin avisó de la intención de castigar a Europa por sostener a Kiev.

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