
En la solapa izquierda de su saco, el dirigente opositor Pedro Urruchurtu lleva dos prendedores. Uno es la bandera de su patria, Venezuela, de la que escapó hace ya más de 15 meses y a la que asegura volverá pronto. El otro es un guacamayo rojo, una insignia que encarna el nombre del operativo, dirigido por Estados Unidos, que rescató a él y a sus cuatro compañeros de la Embajada argentina en Caracas, donde permanecieron 412 días refugiados del asedio del chavismo.
De visita en la Argentina, el coordinador internacional de Vente Venezuela (VV), aliado cercano a María Corina Machado, dijo en una entrevista con LA NACION que confía en que una transición a la democracia va a suceder en Venezuela mientras “la presión de Estados Unidos” continúe. El gobierno del presidente Donald Trump está “en proceso” de “desmantelar” al chavismo, aseguró. Además, para que se convoque a elecciones presidenciales es necesario un movimiento clave: el retorno “inminente” de la líder opositora al país, señaló.
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Respecto al acuerdo petrolero firmado entre Estados Unidos y el régimen de Delcy Rodríguez, el virtual “canciller” del movimiento de Machado consideró que la única garantía para que funcione es con “institucionalidad, transparencia y democracia”, algo que sólo el llamado a elecciones podrá garantizar. En ese sentido, exigió mayor claridad, teniendo en cuenta que cuenta la falta de información del acuerdo y la incorporación de actores como Alejandro Betancourt, quien ha contribuido “a la destrucción del país”.
-¿Qué impacto considera que va a tener en el régimen de Delcy Rodríguez el acuerdo petrolero con Estados Unidos?
-Hoy el régimen de Delcy Rodríguez -que es el mismo régimen que el de [Nicolás] Maduro- está teniendo un costo interno que es la contradicción, porque se está adaptando para sobrevivir e intentar ganar tiempo. Este no es un régimen que tenga capacidad, ni voluntad reformista. La posición de María Corina [Machado] es muy nítida: los enemigos de Estados Unidos están hoy en el Palacio de Miraflores. Algunos voceros del chavismo han dicho que si hay un cambio de administración y de partido en los Estados Unidos, todo esto queda en nada. El acuerdo – que tiene sentido desde una lógica como un país como Venezuela que tiene el potencial de ser el hub energético de las Américas- solo tiene sentido si hay institucionalidad, transparencia y democracia que garantice que esos acuerdos se cumplan. Para nosotros es muy claro que una elección presidencial en Venezuela y un gobierno democrático son la mejor garantía para llegar a un buen acuerdo y a que Venezuela sea un socio confiable a largo plazo. Porque nadie puede creer que este es un régimen que pueda convertirse en un socio de largo plazo por su propia naturaleza corrupta, depredadora y su tendencia siempre a controlar el tiempo para ganarlo.
-¿Considera que se puede llegar a una transición democrática con Rodríguez en el poder?
-No tengo la menor duda, mientras exista la presión que hemos visto por parte del gobierno de Estados Unidos y en especial a partir del 3 de enero. Ese elemento de presión es clave, pero para ello el retorno de María Corina es indispensable para que la fuerza de la sociedad venezolana se alinee. El gran anhelo hoy de los venezolanos es poder elegir un gobierno en el que confíe, un gobierno democrático. Hay un compromiso de Estados Unidos con que en Venezuela haya un proceso electoral. Tiene que haber un gobierno legítimo que le pueda dar sentido a esta visión de largo plazo que no la puede representar el régimen porque es el régimen que destruyó el sistema productivo, la industria petrolera, el sistema eléctrico. El mejor interés de Estados Unidos y de la región pasa por tener un gobierno legítimo que le dé estabilidad real a esta visión de largo plazo, porque hay una oportunidad de una transición.
-¿María Corina Machado hubiese aceptado un acuerdo como el que se firmó entre el chavismo y Estados Unidos?
-Ella presentó su visión de desarrollo de la industria petrolera y de energía a través del programa Venezuela Tierra de Gracia, nuestro plan de desarrollo para el país. Esto pasa por los incentivos para la inversión, el Estado de Derecho, la transparencia, la institucionalidad, y el beneficio que eso genera a quien invierte en Venezuela y a la gente. En la medida que tengamos transparencia podremos avanzar en un acuerdo que sea beneficioso para todas las partes. Tenemos todo el potencial para abrirnos al mundo. Como un socio confiable, nosotros estaremos listos para negociar y aprovechar cualquier acuerdo que genere bienestar a los venezolanos.
-Si para llegar a ese Estado de Derecho Machado tuviese que sentarse a negociar con el chavismo, ¿lo haría?
-Nosotros hemos dicho que todo lo que represente una oportunidad para salir del régimen, pero sobre todo para decretar la transición y que haya democracia y libertad en Venezuela, nos tendrá. Es más, nosotros hemos ofrecido públicamente y privadamente garantías e incentivos para un proceso que derive realmente en una salida hacia la libertad de Venezuela. No van a contar con nosotros para procesos que terminen atornillando al régimen. Nuestro compromiso es con la libertad de Venezuela.
-A raíz de los acuerdos petroleros, ¿cree que Venezuela perdió soberanía ante Estados Unidos? ¿Qué tanto le importa realmente a Estados Unidos una transición democrática en Venezuela?
-Hay que recordar de dónde venimos. Primero, Nicolás Maduro fue removido por la fuerza porque él decidió quedarse por la fuerza. Su régimen ha entregado la soberanía de Venezuela al castrismo cubano, al régimen iraní, al régimen ruso, entre otros. Ni hablar del desconocimiento permanente de la soberanía popular por parte del régimen. La operación de Estados Unidos permite el reacomodo de esta dinámica, porque al final cualquier proceso de recuperación de esa soberanía en Venezuela y su reconstrucción institucional recae en que la soberanía popular se exprese en elecciones, como ya se hizo el 28 de julio. Estados Unidos es nuestro aliado principal en este proceso. Los venezolanos estamos agradecidos con lo que ocurrió el 3 de enero y con la administración del presidente [Donald] Trump, y el trabajo del secretario [Marco] Rubio. Ese proceso derivó en una oportunidad para la transición y ahora lo que falta es concretarlo en un proceso electoral. Yo creo que sí hay un compromiso genuino de que EE.UU. entiende perfectamente que tiene que haber un proceso electoral y una institucionalidad democrática para atraer efectivamente estas inversiones. No es contradictorio hablar de interés económico y una agenda democrática, al contrario, son complementarias.
-¿Qué cambios trajo la captura de Maduro?
– La presencia de Estados Unidos en Venezuela ha traído un cambio geopolítico importante en el hemisferio. La influencia cubana, rusa, china, iraní ha disminuido drásticamente. Pero al final, si tú no terminas de desmantelar definitivamente al régimen, el riesgo es que puedan ganar tiempo y volver con más fuerza.
-¿Está Estados Unidos efectivamente en este proceso de desmantelar al chavismo?
-Yo creo que desde el 3 de enero estamos en ese proceso. Venezuela está mejor hoy que el 2 de enero. Hemos visto un avance significativo en la reducción de la lógica del terrorismo de Estado. La gente no podía hablar, hoy vemos a la gente hablando con mucha firmeza. Han empezado a regresar líderes que estaban en el exilio. Ha habido un proceso importante de excarcelación de más de 1000 presos políticos que estaban en las mazmorras del régimen, pero sigue habiendo cerca de 400 presos políticos, incluyendo extranjeros como el caso del argentino Germán Giuliani. Ahora bien, todavía falta. La libertad plena de todos los presos políticos es fundamental, el cierre de todos los centros de tortura y el desmantelamiento de lo que queda del aparato represivo. No puede haber transición con represión.
-¿Por qué está demorando tanto la liberación de todos los presos políticos?
-Esto es un régimen que tiene tres décadas enquistado en el poder. Aquí los presos pertenecen a una mafia distinta dentro del régimen y son usados como fichas de presión y de canje. La presión los ha hecho ceder mucho, pero todavía hay resistencias. Hasta que cada preso no tenga su libertad plena no podemos descansar, porque al final siguen siendo potenciales rehenes de un sistema que los puede querer usar en algún momento si se ve en la necesidad de salvarse a sí mismo.
-¿Machado esperaba ver a Delcy Rodríguez a la cabeza?
-Las primeras horas [del 3 de enero] evidentemente fueron de una confusión propia de lo que había ocurrido. Era evidente que se estaba esperando que ocurriera algo, el despliegue militar en el Caribe así lo revelaba. Las cosas no se dan siempre como uno podría esperar, lo cual no quiere decir que no hubo comunicación con las autoridades de Estados Unidos. La decisión de Estados Unidos fue desde luego compleja, pero aún así nosotros inmediatamente lo que hicimos fue ponernos al servicio de la causa democrática.
-¿Qué opina de la presencia de Alejandro Betancourt en los acuerdos petroleros?
-La presencia de esta persona preocupa porque se conocen las denuncias contra persona y sabemos que ha estado involucrado en buena parte a la destrucción del país. Su presencia en los acuerdos es algo inaceptable para los venezolanos porque lo conocen, saben quién es. Por eso, nuestra demanda es que haya transparencia y disposición para que beneficie a los venezolanos y no a quienes le quitaron a los venezolanos la posibilidad de tener un país democrático.
-¿Cómo cambió la vida de los venezolanos desde el 3 de enero?
-El 3 de enero abrió una compuerta hacia la transición, que está avanzando, no es lineal, tiene sus niveles. El principal activo que deja esa fecha en adelante es la esperanza y la gratitud. Los venezolanos sienten la oportunidad. Los dos terremotos generaron dolor y rabia por el manejo que hizo el régimen de esa tragedia. La gente hoy ha transformado su dolor en la necesidad de avanzar en un proceso que le permita definitivamente salir del régimen a través de un proceso electoral. Los venezolanos hoy están esperando eso. Hay una oportunidad de mantener el país alineado pacíficamente en torno a ese objetivo. Y por eso en la medida que María Corina regrese y todos empujemos para que haya un proceso electoral, la gente va a poder canalizar eso y drenar ese sentimiento que hoy tienen. Los venezolanos hoy confían en María Corina, porque María Corina confía en los venezolanos.
-¿Es inminente su retorno?
-En las próximas semanas. Es algo inminente. Va a ocurrir pronto. Es algo que el país está esperando, ella desde luego y todos nosotros. Ella y cualquier dirigente político tienen que tener la libertad de volver a su país, de hacer política libremente dentro de Venezuela, sin el riesgo de que tenga que esconderse del terrorismo de estado desatado. Creo que María Corina terminará de abrir caminos con su regreso, incluso para la inmensa mayoría de venezolanos que aspira a volver al país.
-¿Y las guacamayas?
-Ya regresó Omar González. Esto es un proceso, todos queremos volver. Cada líder en el exilio que va retornando a Venezuela abre caminos. Cada uno evalúa desde dónde es más útil. Para poder consolidar la democracia tenemos que estar adentro construyéndola.
-Estuviste 412 días en cautiverio en la Embajada argentina en Caracas. ¿Cómo ves hoy todo lo que viviste?
-Volver a la Argentina es una mezcla de emociones. Me reencontré con mucha gente que fue clave en aquel episodio en la Embajada. Estamos muy agradecidos como grupo con la Argentina. Hoy lo veo en perspectiva y lo volvería a hacer. No hay arrepentimiento de ese episodio. Es una ratificación de la naturaleza criminal del régimen, de un terrible precedente que se creó al convertir intencionalmente una embajada en prisión frente a los ojos del mundo. Los meses que estuvimos trabajando en la campaña desde dentro de la Embajada respondieron a la obligación moral de resistir. La mejor venganza es no parecernos a ellos, y nuestra misión tiene que ser que haya justicia para que esto no se vuelva a repetir. Todo lo que vivimos allí adentro, en condiciones inhumanas, nos hizo más fuertes. Como dice Víctor Frankl en El hombre en busca de sentido parafraseando a Nietzsche: “quien tiene un porqué puede soportar casi cualquier cómo”. Ahora con más razón hay que terminar la tarea.
-¿Qué rol juega hoy la Argentina?
-Es un aliado clave. Tiene muy en claro al régimen criminal que se enfrenta en Venezuela y entiende perfectamente la importancia de tener a una Venezuela como socio democrático. Al mismo tiempo, este gobierno entiende la importancia de una relación con Estados Unidos sólida, de confianza, como la que vamos a tener cuando seamos un gobierno democráticamente electo. Más allá del gobierno, el apoyo a Venezuela en la Argentina -presente en la ciudadanía, en el Congreso, en diversos espacios- es transversal y vamos a seguir contando con el país para que sea parte de este proceso hacia una Venezuela democrática.













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