¿Qué hábitos previenen la depresión?

La ansiedad y la depresión son dos de las patologías más frecuentes en la sociedad actual, tanto es así que entre un 15 y un 20% de la población podría tener un cuadro clínico de estas características en algún momento de su vida. Además, se encuentran entre las primeras causas de discapacidad entre la población actual, con una afectación muy directa en la calidad de vida de la persona y su entorno familiar, laboral y social.

De hecho, estas dos patologías pueden coexistir en muchos casos. Tanto que la ansiedad puede manifestarse como un síntoma de la depresión, a la vez que también puede suceder que un cuadro depresivo se desencadene por un trastorno de ansiedad. También hay que tener claro que la depresión o la ansiedad pueden aparecer por la presencia de uno o varios estresores ambientales, no hay que olvidar que la vivencia de una situación traumática puede ser también una causa, así como el consumo de tóxicos o la propia presencia de patologías orgánicas. Y, en algunos casos en que no existe aparentemente ninguna causa, podría ser la herencia familiar o genética un factor a tener presente.

El dato en España es abrumador ya que casi 3 millones de personas tienen un diagnóstico de depresión, lo que la convierte en la enfermedad mental más prevalente. Pero, ¿Qué es la depresión? La depresión es un síndrome o conjunto de síntomas relacionados con un bajo estado de ánimo, que afecta seriamente a la vida de quien la padece, ya que conlleva otros síntomas como la falta de ilusión y motivación, y en los casos más graves ideas suicidas. No obstante, hay que señalar que lo más habitual, es relacionar la depresión con un estado de tristeza permanente, pero no es algo tan simple. Algunos de los síntomas más habituales en una persona con depresión son:

  • Tristeza, ansiedad o sentimiento de vacío persistentes
  • Pérdida de la autoestima y de la confianza en uno mismo
  • Sentimiento de inferioridad no justificado prolongado en el tiempo
  • Pérdida de interés en actividades que antes producían placer
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Pérdida de apetito que conlleva una pérdida de peso o aumento del apetito con su aumento del peso
  • Problemas para dormir, insomnio, problemas para mantener el sueño o dormir demasiado
  • Pérdida de la expresión emocional, lo que serían emociones aplanadas
  • Sentimiento de desesperanza, pesimismo, culpa o inutilidad
  • Retraimiento social
  • Problemas para concentrarse, recordar o tomar decisiones
  • Irritabilidad
  • Problemas físicos persistentes como jaquecas o cefaleas, problemas digestivos o dolor crónico
  • Pensamientos o ideas suicida, intentos de suicidio o auto-lesiones

Hábitos de una persona con depresión

Muchas veces pueden parecer “normales” para el entorno, o pasar desapercibidos, ya que uno de los hábitos más obvios de una persona con depresión es precisamente ocultarle a los demás que se encuentra en ese estado. Otro estado muy habitual es el hecho de sentirse abandonados por los demás, así como la necesidad de amor y aprobación. En un estado de depresión se puede sentir un vacío y una soledad tremendos a pesar de estar acompañados, así que muchas veces la persona que padece depresión solicita constantemente muestras de afecto para sentirse querido, porque él mismo no se quiere.

Otras muestras de una posible depresión son abandonar actividades que antes le gustaban, no dar muestras de afecto o irritarse con facilidad. También el hecho de tener que mantener una imagen de cara al exterior, bien sea contando historias para ocultar su verdad o mentiras para esconder los desórdenes alimentarios y de horas de sueño que vive.

Hábitos que ayudan a prevenir la depresión

  1. Dormir bien

Dormir mal influye en la concentración, en la atención, así como en el estado de ánimo de una persona que, con el tiempo, pueden desarrollar ansiedad y depresión. Por ello, es importante recordar que el sueño de calidad es fundamental para la salud mental ya que la falta de sueño puede desencadenar síntomas depresivos. Es importante establecer una rutina de sueño regular y crear un ambiente propicio para descansar.

  1. Hacer ejercicio de forma regular

El ejercicio es clave para la prevención de muchas enfermedades más allá de la obesidad. Tanto es así que diversos estudios señalan la importancia de hacer ejercicio para la prevención de enfermedades cardiovasculares, como diabetes e hipertensión, pero también de patologías neurodegenerativas como el Alzheimer. A nivel psicológico, el ejercicio reduce el riesgo de sufrir estrés, ansiedad y depresión, y mejora la autoestima y el bienestar subjetivo y, a nivel social, fomenta la sociabilidad y permite una mayor autonomía e integración social.

Por ello hay que destacar que la actividad física regular es uno de los hábitos más efectivos para prevenir la depresión. El motivo es que el ejercicio libera endorfinas, neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés. Al dedicar tiempo a actividades físicas como caminar, correr o practicar yoga, se puede fortalecer la salud mental.

  1. Dieta sana y equilibrada

Al igual que el ejercicio físico, tener una dieta sana y equilibrada puede ayudar a prevenir enfermedades como la depresión. De hecho, diversos estudios epidemiológicos han encontrado menores niveles sanguíneos o de ingesta de algunos micronutrientes, como vitaminas o minerales, en pacientes con depresión en comparación con sujetos sanos. En concreto, en los niveles de vitaminas del grupo B, vitamina D o en los niveles de magnesio, calcio o zinc. Por ello, consumir alimentos ricos en nutrientes como frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras puede ayudar a mantener un equilibrio químico en el cerebro, lo que es crucial para prevenir la depresión.

  1. Evitar el consumo de alcohol y del tabaco

Muchas personas creen erróneamente que el hecho de fumar ayuda a relajarse porque alivia la ansiedad y el estrés, aunque la realidad es muy diferente. De hecho, un estudio realizado en Reino Unido por la University College London señaló que fumar aumenta en un 70% el riesgo de sufrir depresión o ansiedad. En cuanto al alcohol, su consumo puede ser un factor que provoque depresión ya que puede inducirla por sus propiedades depresoras o agravarla, provocando un incremento de los sentimientos de culpa y desequilibrio. Por ello, lo mejor es evitar el consumo excesivo de alcohol y drogas ilícitas es esencial para mantener una buena salud mental.

  1. Tener vida social sana y evitar la soledad

Un estudio liderado por Joan Domènech, investigador del Instituto de Investigación San Juan de Dios, señaló que la probabilidad de que una persona que vive en situación de soledad desarrolle una depresión es 5 veces mayor que una que no tiene este tipo de sentimiento. De hecho, este estudio demuestra que la soledad es un predictor de la ansiedad y la depresión y que es la principal causa de depresión entre los factores de riesgo modificables, por encima de otros condicionantes como las variables socioeconómicas o los hábitos saludables. Por lo que mantener relaciones sociales fuertes y significativas es esencial para un buen estado de salud mental.

  1. Manejo del estrés

El estrés crónico puede ser un factor de riesgo para la depresión, por lo que aprender técnicas de manejo del estrés, como la meditación, la respiración profunda y la relajación muscular, puede ayudar a reducir este riesgo.

  1. Establecimiento de metas y propósito

Tener metas y un sentido de propósito en la vida puede proporcionar un escudo protector contra la depresión. Establecer objetivos realistas y perseguir pasiones personales puede mejorar la salud mental.

  1. Mantener una actitud positiva

Cultivar una mentalidad positiva puede ser un escudo contra la depresión. Por lo que, practicar la gratitud y el pensamiento positivo puede ayudar a mantener una perspectiva saludable.

Fuente: Libertad Digital