La sufrida Guardia Civil y el ministro

Dedicado con el mayor agradecimiento y afecto a la memoria y a los familiares de los guardias civiles D. David Pérez y D. Miguel Ángel González, asesinados en aguas de Barbate en heroica lucha contra el narcotráfico, y a sus compañeros heridos en el trágico ataque a su minúscula embarcación.

A cualquier español de bien se nos cae la cara de vergüenza ante las imágenes del atropello criminal sufrido por la minúscula balsa en que navegaban los guardias civiles embestidos en aguas gaditanas por los colosos del narcotráfico.

Anuncia el ministro Marlaska la “impunidad cero” para los culpables en su inmediato traslado a la zona, en este caso la localidad de Barbate. Callan, con la disciplina a que nos tienen acostumbrados y que tanto les honra, los miembros de la Benemérita que han acudido a recibirle, pero sus miradas y sus gestos de tristeza hablan más claro que las palabras: están indignados por la falta de medios con la que se ven obligados a actuar. Y esta situación de inferioridad de medios no es nueva, se está convirtiendo en un gravísimo mal de carácter crónico.

A comienzos de los años ochenta los Land Rover con los que patrullaba la Guardia Civil por Doñana y sus inmediaciones solían mostrar abolladuras en su carrocería, debidas a los balazos con que su presencia solía ser recibida por los furtivos, que en aquellas fechas campaban por sus respetos. También en aquella época, que hoy parece remota, escandalizaba la verdadera impunidad con que las lanchas rápidas de los traficantes de droga exhibían su potencia llegando a penetrar Guadalquivir arriba, con la ostentación derivada de su invulnerabilidad y su cinismo.

Yo trabajaba entonces como ornitólogo por aquellas latitudes gaditanas y onubenses y puedo dar personal testimonio de ello.

Estamos pues ante un problema crónico que está teniendo ya consecuencias irreparables y que requiere soluciones inmediatas. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, o sea, los “buenos”, jamás deben encontrarse en situación de inferioridad de medios respectos a los delincuentes, “los malos”. Es preciso dotarles de los mejores y más modernos medios, cueste lo que cueste. Así lo exigimos los ciudadanos.

No se trata sólo de un problema limitado a España: los guardias civiles que luchan contra el contrabando y el narcotráfico son guardianes de las fronteras de la Unión Europea, por lo que, en caso de ser necesario, deberían dedicarse cuantos fondos europeos se necesitaran para que la defensa de las mismas no se basara solamente en un heroísmo en ocasiones suicida, como acaba de demostrarse.

No cabe duda de que el narcotráfico es uno de los grandes problemas a los que enfrentan nuestra salud y nuestra seguridad, pero la lucha contra esta lacra no es el único problema del que la Guardia Civil nos defiende; desde la creación de su cuerpo especializado en la protección de la naturaleza, el SEPRONA, todos los amantes de la misma nos sentimos especialmente agradecidos.

Con toda la razón el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF, antes llamado ADENA, concedió a este cuerpo el premio “Panda de Oro” a la institución, y quienes asistimos al acto de entrega recordamos con emoción como el General al que se hizo entrega rompió el protocolo abrazando a varios números del cuerpo asistentes al acto.

La hoja de servicios de los agentes de la llamada con razón “Benemérita” resulta impecable, no sólo en lo referente a los grandes problemas ambientales, como la diseminación de veneno por los cotos de caza o el furtivismo contra las más valiosas especies protegidas: también en el control de infracciones menores, como las referentes a la nueva y absurda Ley de Bienestar Animal, los “agentes verdes” se han mostrado mucho más ricos en sentido común y eficacia que los legisladores podemitas que hemos padecido y a los que, por sentido de la disciplina, deben obediencia.

Las lamentaciones compungidas del ministro Sr. Marlaska en su llegada a la localidad de Barbate llegan demasiado tarde, pero en cualquier caso sean bienvenidas si suponen el preludio de un cambio de actitud inmediato. Exigimos que nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, y en particular quienes se enfrentan a los mayores peligros, como quienes luchan contra el narcotráfico, gocen de la máxima protección al ser equipadas con los medios que necesiten, con inclusión de los más modernos y eficaces por costosos que sean.

Si hace falta, podemos sugerir bastantes partidas donde ahorrar para dedicar fondos a esta finalidad imprescindible.

Miguel del Pino, catedrático de Ciencias Naturales

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Fuente: Libertad Digital