Expedición del Grupo Militar de Montaña al Campo de Hielo Sur (VII)

Cuando se publique esta crónica, los miembros del Grupo Militar de Alta Montaña y sus compañeros de la Compañía Andina Divisionaria N20 “Cochrane”, habrán hecho cumbre en el Cerro San Lorenzo (monte Cochrane, en su nombre oficial chileno) o regresado a la base del Cuartel General de la IV División del Ejército de Chile. Todo dependerá de esa cursilería que llaman “ventana de oportunidad”.

Algunos noticieros españoles alarmaron, siempre que se informa de actividades en la montaña hay que alarmar, afirmando que los expedicionarios habían sido rescatados. Nada más lejos de la realidad. Una vez que comprobaron que las previsiones meteorológicas, puntualmente enviadas por el profesor Javier del Valle, no anunciaban una mejoría, decidieron suspender la ascensión al volcán Lautaro y regresar a la base. Llegaron en helicóptero y salieron en helicóptero, eso es todo. Entre medias unos días de buena actividad montañera, esa que consiste en pasarlas canutas y poder contarlo delante de una cerveza.

Informar de alpinismo es compartir con el lector unas sensaciones que le hagan interesarse por este deporte que, desde 2019, es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad: “la práctica del alpinismo implica la adopción de principios éticos que descansan en el compromiso individual de cada escalador de no dejar huellas tras de sí y en el deber de prestar socorro a los demás alpinistas. Por último, cabe señalar que el espíritu de equipo, simbolizado por la cordada, es otro elemento esencial de la mentalidad de los montañeros.” (Unesco 14.COM año 2019).

No es fácil hacerlo, no es fácil informar sin sensacionalismo. En Libertad Digital han apostado por seguir una expedición en unos momentos muy complicados para España. Podían haber postergado las crónicas o simplemente suspenderlas, es de agradecer la decisión y el apoyo del periódico. Ojalá la aventura termine con los militares españoles y chilenos abrazados en la cumbre.

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Muchos de ustedes habrán visto esas imágenes de algunas decenas de personas en los tramos finales de la ascensión al Everest, acompañadas de titulares e informaciones negativas. Sepan ustedes que se agolpan tantos en unos días porque se dan las mejores condiciones para ascender. Mírenlo de otra manera: 500 personas colapsan la arista y esperan ante el Escalón de Hillary (ahora derrumbado) durante dos o tres días, pongamos una semana ¿Y qué sucede durante los 360 días restantes? Que no hay nadie.

Miles de familias nepalíes viven del himalayismo, una actividad que representa el 6,7% del PIB de uno de los países más pobre del mundo. Sin embargo los esnobs, la “elite del alpinismo” y los que viven del cuento, se quejan de masificación. Deben añorar los tiempos en los que el sherpa recibía seis annas por cada dedo que perdían por congelación. Y si la lesión era realmente grave y el sherpa no podía volver andando a Darjeeling, tenía derecho a un poni y una indemnización de una rupia”. Los buenos tiempos para algunos.

Informar de alpinismo no es alarmar.

Mientras espero si es “so o arre” en la cumbre del San Lorenzo, le he pedido al teniente coronel médico Jorge Palop qué nos explique qué es eso del efecto wind chill (viento helado). “Es una sensación que sentimos cuando bajan las temperaturas y le añadimos condiciones de viento y humedad. Entonces se produce un aumento de la pérdida de calor del cuerpo y se incrementa la sensación térmica de frío, ese es el efecto viento helado“.

Los humanos somos animales homeotermos, añade Palop, es decir que disponemos de mecanismos fisiológicos para mantener la temperatura central de nuestro cuerpo en un rango que oscila en torno a un grado centígrado arriba o abajo de los 37º de temperatura corporal central, con independencia de la temperatura exterior. Estos mecanismos son básicamente, nuestro sistema cardiovascular, sistema respiratorio, sistema neuromuscular y metabolismo celular.

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¿Mecanismos que se descompensan con el frío?, le pregunto, “así es, el frio va a provocar un descenso de la frecuencia cardíaca acompañada de vasoconstricción (disminución o incluso cierre de los vasos sanguíneos) sobre todo a nivel cutáneo, un descenso de la frecuencia respiratoria, un aumento de las contracciones musculares, principal fuente de producción de calor de nuestro organismo, y un aumento del consumo de calorías a nivel celular (eso que llamamos metabolismo basal) para lograr mantener la temperatura estable en torno a ese valor para el que estamos “programados de fábrica”.

“Como consecuencia de estos efectos, se produce una disminución del flujo sanguíneo, que va a provocar lesiones por congelación e hipotermia” añade.

¿Aparecen alteraciones por el frío que no son necesariamente consecuencia del mal del altura? “Así es, me confirmar el teniente coronel, alteraciones neurológicas y del comportamiento, como son la dificultad para la toma de decisiones, la pérdida de fuerza y coordinación en las extremidades, o el aletargamiento y respuesta enlentecida, alteraciones en la percepción o pérdida de voluntad, insisto, todo esto antes de llegar a una situación franca de hipotermia”.

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“Hay un comportamiento que llamamos “fobia al frío”, continua Palop. Esta alteración puede hacer que personas física y técnicamente muy preparadas, quedan completamente inoperativas para actuar en este ambiente. Esta situación es más difícil que aparezca en montañeros ya experimentados, puesto que a lo largo de su vida montañera, la montaña ha ido haciendo el correspondiente filtro de estos sujetos. Sin embargo hoy día en las llamadas “expediciones comerciales” en las que personas sin experiencia en montaña y ambiente frio se aventuran en este tipo de actividades, es más probable que aparezca.”

Así pues un buen consejo ante la propia dificultad técnica y de esfuerzo físico que la actividad en montaña y ambiente frio conlleva: planificar bien la actividad que se va a realizar, no hay que despreciar a la montaña, hay muertos por congelación en Dos Hermanas, en la Sierra de Guadarrama, o aturdidos por una ventisca en el Pirineo y sobre todo asegura que puedes comunicarte, no siempre funciona el móvil. No seas el titular de una noticia sensacionalista.

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Fuente: Libertad Digital