Bebés a la carta: ¿podría Paris Hilton haber desechado en España 20 embriones hasta conseguir una niña?

La multimillonaria Paris Hilton vuelve a ser noticia tras convertirse en madre por segunda vez gracias a la gestación subrogada. Sin embargo, a la polémica que ya de por sí suele llevar aparejada una decisión como ésta, ahora se suma otra más: tal y como ella misma ha confesado, la empresaria habría desechado más de 20 embriones hasta conseguir una niña, a la que ha llamado London.

“¡Mi princesa ha llegado!”, anunciaba hace tan solo unos días en sus redes sociales, donde hasta ahora únicamente ha publicado fotografías de su primer hijo junto a Carter Reum. Aunque nada se sabía de la pequeña que estaba en camino, lo cierto es que la también conocida DJ no ha escondido su deseo de volver a ser madre desde que Phoenix naciera el pasado mes de enero: “Me encantaría que tuviera una hermanita”.

Lo más controvertido, sin embargo, es el camino elegido para ello. Tal y como la propia Paris Hilton revelaba el pasado mes de febrero en una entrevista publicada en Glamour UK, el matrimonio tenía una veintena de embriones congelados y preparados para iniciar el proceso de gestación subrogada de nuevo, pero ninguno era niña. “Hemos pasado por esto siete veces y todos son niños. Tengo 20 niños“, aseguraba entonces la millonaria, dejando claro que no desistiría, sino que seguiría sometiéndose a nuevos tratamientos hasta conseguir su deseo. “Justo me sometí de nuevo al proceso hace un mes. Estoy esperando a los resultados, a ver si hay alguna niña”, confesaba sin tapujos.

De esta forma, London -que ha nacido exactamente 9 meses después de tales declaraciones- sería el resultado de haber desechado todos los demás embriones, lo que ha desatado un nuevo debate sobre los llamados “bebés a la carta” y los límites éticos de la fecundación in vitro y las nuevas posibilidades que ofrece la ciencia. La celebrity vive en Los Ángeles, donde incluso hay clínicas que llevan años anunciando la posibilidad de elegir hasta el color de ojos del bebé. Ahora bien, la pregunta que muchos se hacen es si esta selección, al menos la del sexo, es posible en España. La respuesta es no, aunque con excepciones.

Lo que dice la Ley en España

La Ley de Reproducción Asistida Humana 14/2006 considera una infracción muy grave “la selección del sexo o la manipulación genética con fines no terapéuticos o no autorizados”, tal y como especifica en su artículo 26. Así, en nuestro país, tan solo se permite dicha selección si alguno de los progenitores padece una enfermedad hereditaria ligada a los cromosomas sexuales. En estos casos, la ley permite realizar un diagnóstico preimplantacional, previa autorización de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.

“Cuando los embriones llegan a estadio de blastocisto, se les realiza una biopsia de la parte externa (trofoectodermo) -explica el Instituto de Fertilidad de Mallorca (IF)-. El trozo biopsiado se analiza mediante la secuenciación masiva (NGS) y los resultados nos permiten conocer el estatus cromosómico del embrión. Es decir, saber si el embrión tiene todos sus cromosomas, si le faltan o le sobran trozos grandes de estos cromosomas e incluso nos permite saber el sexo del embrión”. De esta forma, se podría seleccionar aquel que no sea susceptible de heredar la enfermedad en cuestión.

El debate que plantea la selección

Tal y como reconoce la clínica, “no es poco frecuente el hecho de que los pacientes nos pregunten si la selección de sexo es posible, lo que demuestra la gran diversidad de opiniones que hay al respecto”. A su juicio, “en países en que uno de los dos sexos está infravalorado, esta práctica sí que probablemente sería perjudicial ya que acabaría predominando un solo sexo en la población”. Sin embargo, “en España, aparentemente, esta infravaloración no se hace tan evidente”.

Según el IF, “después de hacer entrevistas a diversos pacientes, se ha visto que los deseos de cada pareja varían muchísimo y no habría un sesgo hacia un sexo u otro de la población”. Así, creen que el interés de los pacientes responde, por lo general, a lo que denoniman el “family balancing“, es decir, la compensación familiar.

“Aun así, el hecho de poder realizar la selección de sexo, podría comportar una generación innecesaria de embriones. Por este motivo, en caso de que se proceda a normalizar esta práctica, debería estar muy justificada y con unos pilares bien establecidos para poder garantizar que no aparezca un sesgo hacia uno de los dos sexos en la población”, insisten.

60.000 embriones abandonados en España

A ello, se suma el creciente número de embriones que podrían ser “abandonados”. Actualmente, sólo en España -y sin que dicha selección de sexo sea posible-, hay 668.082 embriones en los bancos, de los que se estima que 60.005 se encuentran en una situación de abandono, según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).

Al optar por la crioconservación, la mencionada Ley sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida indica que las clínicas tienen la obligación de solicitar periódicamente a la mujer o pareja progenitora la renovación o modificación del consentimiento donde consta el destino elegido para sus embriones. “Las causas por las que un embrión puede acabar abandonado son diversas. Lo más habitual es que sea porque sus dueños se desentiendan de ellos o que la pareja sea imposible de localizar“, explicaba recientemente el director del Programa de Donación de ovocitos y criobiología de Instituto Bernabeu (IB), Jaime Guerrero.

Si tras dos intentos, no es posible localizar a los pacientes, los embriones quedarían a disposición del centro. Sin embargo, según el IB, “aunque la ley contempla que el destino de los embriones abandonados pasaría a ser competencia de las clínicas, lo cierto es que esto tiene sus limitaciones. Muchos de estos embriones no reúnen los requisitos mínimos para ser donados a otras parejas, tampoco se pueden dirigir a proyectos de investigación porque son inexistentes, y tampoco se opta por destruirlos ante la posibilidad de que fueran reclamados en un futuro por sus progenitores”. Es decir, que los embriones quedan en un limbo.

Fuente: Libertad Digital