Ser atropellado y quedar tirado en la carretera sin socorro

El horrendo delito de acabar con la vida de una persona y darse a la fuga, en Maracaibo la vida de Fiorella Giurdanella, 16/08/2020, Fredis Urdaneta, 02/11/2020, David Romero, 10/03/2021, John Salazar 10/11/2021 y Alberto Semprún 11/05/2022 entre otros de los cuales no se lleva registro, han dejado marcado el precedente de un móvil de asesinato, que no tiene justicia en Maracaibo y ante tal evento atroz las autoridades pasan por estar atadas de manos ante la incapacidad operativa, profesional y técnica.

Las carencias en transporte público, accesible, de calidad, digno y oportuno, obliga a usar bicicleta a quienes no tienen mas opciones, para acceder a derechos humanos tales como, educación, salud, economía, entre otros, esta carencia ha sido desatendida y menospreciada en Maracaibo por todas las gestiones públicas que han tomado el mando de la ciudad.

Hoy ante la reciente muerte de otro ciclista en el espacio público (sin contar peatones) es necesario reflexionar ¿Será éste el precio que tenemos que pagar por la movilidad y la libertad? ¿Qué tipo de espacios públicos nos merecemos? ¿Cuál es la prioridad de la planificación pública para la gestión de la movilidad de personas en la ciudad? ¿Por qué se recuperan calles y avenidas a costos altísimos y no se implementan señalamientos de respeto a peatones y ciclistas? ¿Cómo en nuestras calles sigue habiendo autos que exceden la velocidad a modo de hazaña?

Un Gobierno debe sostener que no puede haber ninguna justificación moral por la muerte de una sola persona en el sistema de tránsito y transporte. Todos los habitantes deberían poder moverse libremente y sentirse seguros al mismo tiempo. Se trata nada menos que del respeto y consideración por cada uno de los habitantes de una comunidad, y que la concepción de la seguridad en el sistema de vías y transportes esté de acuerdo con los valores que se aplican en el resto de la sociedad.

A partir de este planteamiento en la comunidad internacional surge la Política Visión Cero que se enuncia con una simple frase: “El único número aceptable de muertos o heridos graves en las carreteras es cero”.

Podríamos hacernos nosotros la misma pregunta: ¿Cuál es nuestro número aceptable de muertos o heridos graves? ¿5.000, 1.000, 500, 50? 50 parece un número muy bajo; seguramente lo es, siempre y cuando en dicha cifra no se encuentre alguno de nuestros seres queridos.

Pero para que esta declaración no sea una ingenua expresión de deseos demanda una estrategia para crear un sistema seguro de transportes y vías.

El hito más importante de este debe ser que Visión Cero constituya el fundamento de todo el trabajo relacionado con la seguridad vial; de esta enorme cantidad de actividades vinculadas a la ingeniería, el control, la educación y que deben constituir el Círculo Virtuoso de la Seguridad Vial.

Quienes configuran el Sistema de vías y transporte tienen la responsabilidad principal de la seguridad: las administraciones de carreteras, quienes atienden su mantenimiento, los fabricantes de vehículos, las empresas de transporte, los políticos, los funcionarios públicos, las autoridades legislativas, la Policía, los servicios médicos, el sistema judicial, y la escuela.

La responsabilidad del ciudadano es cumplir con las normas de tránsito, pero si los usuarios fallan en obedecer esas reglas, los proyectistas del sistema son los que deben tomar las medidas necesarias para impedir que esa gente sea seriamente lesionada o lesione a otros.

Dentro de estas responsabilidades destacamos la importancia del diseño de las carreteras y calles, su adecuado mantenimiento (calzada, aceras, señalamiento vertical y horizontal, sistemas de defensa) y un control eficaz en el otorgamiento de licencias para acceso de los conductores a la red vial, mediante regímenes de formación y evaluación.

 

Ángel López

Ciclovías Maracaibo

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