Opinión| Nelson Chitty La Roche: Caminos de liberación

Caracas, 13 de mayo de 2022.

Más vale ser vencido diciendo la verdad que triunfar por la mentira. Gandhi.

A veces nos falta modestia y humildad y nos percatamos cuando confrontamos la realidad. Escribí la semana pasada sobre una hoja de ruta para recuperar la soberanía hoy comprometida y, me atreveré a ofrecer algunas consideraciones, pero, no pretenderé, cual magister dixit, pontificar, pero, encararé desde mi perspectiva, la incertidumbre.

Comienzo admitiendo que no se ve nada distinto a lo que hoy tenemos al otear el horizonte en nuestra Venezuela con paisajes distópicos. Se percibe al oficialismo con el control de la sociedad política y sin otro contrapeso que la fuerza de la evidencia del fracaso que, por cierto, algunos irresponsables se atreven a discutir. Decir que Venezuela se arregló o que las cosas han mejorado, es una penosa conclusión que no resiste la seriedad de un análisis científico.

Por solo citar un dato, de muchísimos disponibles, el salario mínimo en nuestro país alcanza los 29 $ mensuales, siendo, de lejos, el más bajo de la región. Para hacer una sencilla comparación, advirtamos que el de Haití es de 69$ y el de Ecuador 426$ según números publicados recientemente.

Si eso vale el trabajo de los coterráneos, también estamos por debajo del umbral de 1 dólar diario tenido como referente en los países africanos para reconocer el límite de la supervivencia o pobreza extrema. Somos más pobres que todos por aquí y, competimos por ese triste registro con el resto del cosmos. ¡Que nadie venga a decir que estamos mejorando porque, innegablemente, seguimos en el fondo!

Empero; ciertamente hay una minoría que se exhibe opulenta y hasta frívola, consumiendo mejor que la inmensa mayoría que deambula vulnerable, frágil, precaria, entre carencias materiales y falencias de todos los servicios públicos. Lo peor es sin embargo que, sin un cambio verdadero y no de nombres ni de oligarquías, el asunto no podrá ser diferente.

No solo somos un pueblo depauperado sino, además, víctimas de desigualdades irritantes, ominosas, insolentes. De ser un país que por décadas construyó, con ayuda del petróleo y del rentismo, un sistema de movilidad social que nos distinguió ante el mundo todo, actualmente, constituimos, por el contrario, una sociedad con descompuesta, plagada de obscenas diferencias y a la vista de cada cual.

Eso que describo brevemente y muy por encima, es lo que hay materialmente hoy y, fue irrefragablemente lo que trajo consigo esa dinámica de la revolución bonita, en apenas algo más que dos décadas, y la pérdida del arraigo que lanzo a muchos a la aventura migratoria y a otros, los ha secado, desispiritualizado, desciudadanizados y/o deshumanizados.

Paralelamente; la experiencia del chavomadurismo, ideologismo, populismo, militarismo, despotismo, despojó de sus fortalezas a la conquista republicana y democrática, corrompió las instituciones, malogró el esquema federal que progresó bastante en la estación de vivencia democrática y abatió la educación, en todos los niveles. Se termino el mérito y el saber cómo parámetros de guía y, nos hundimos en la mediocridad arbitraria.

Finalmente; este cataclismo histórico, nos privó del liderazgo social y político y contamino las organizaciones partidistas y aquellas que representaban a la sociedad civil, las enervo, pasmó, abortó.

La experiencia chavomadurista, cual tumor canceroso, ha hecho metástasis en el cuerpo vivo de la nación que además está dividida, desesperanzada, agotada, íngrima y sola y acoto, desprestigiada en todos los órdenes endógenos y exógenos.

Este largo diagnóstico es menester hacerlo para comprender la naturaleza de la crisis y conjeturar sobre su superación congruentemente. Pensar que tenemos otra cosa o que podemos superar este bache sin entenderlo es, errar entre torpezas y estupideces, además.

Estamos desiertos para esta gesta de crucial trascendencia histórica; me refiero a nosotros, usted y yo, lectores, a los que ni siquiera se percatan del entorno que nos rodea, a los que se fueron y a los que se preparan para irse inclusive. A otro grupo, tal vez mayoritario que se dedica a lo suyo porque no cree en que haya un nosotros.

¿Qué hacer? Creo debemos asumir varios retos que sean al mismo tiempo compromisos. Haciendo lo mismo que hasta ahora hemos hecho no veo factible superar al astuto Maduro. ¿Convenimos en eso o no?

Disponernos a reorientar la acción es una primera y a mi juicio, capital decisión; aunque admito que muchos se resisten porque no saben, no quieren o no pueden hacerlo de otra forma, pero, es menester que así sea.

Administremos los tiempos de otra manera que nos exija y, dificulte al adversario, personalizar demasiado temprano su contendor. Unas primarias antes del 2024, me lucen inconvenientes por razones que expondré luego.

Sugiero enero del 2024 y para ello creo que hay que escoger entre, de un lado, Súmate y la UCAB tal vez y/o, contratar los equipos del CNE bajo la dirección de la plataforma nacional unificadora y democrática PNUD que en otro párrafo presentaré.

¿Por qué no ahora o el año próximo? Responderé con la asistencia de los estudios de opinión publicitados y con la percepción que se expresa en cada conversación que nos permitimos los conciudadanos frecuentemente.

Nelson Chitty La Roche

*Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas por sus autores, quedando entendido que son responsabilidad de sus autores

Fuente

A %d blogueros les gusta esto: