ODH-ULA denuncia la detención arbitraria y desaparición forzosa de una profesora de la ULA

Caracas, 11 de septiembre de 2021. Aidaliz Guarisma, profesora de la Universidad de Los Andes (ULA) en el estado Mérida, está detenida en el Helicoide, Caracas, tras ser aprehendida “arbitrariamente” el pasado 10 de agosto.

Este hecho fue conocido por el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ODH-ULA) a través del testimonio de Milagros Guarisma Mérida, madre de la víctima. El equipo jurídico del ODH-ULA asiste a Milagros Guarisma en la denuncia que introdujo ante la Fiscalía Superior del Ministerio Público de la Circunscripción Judicial del estado Mérida contra los funcionarios del Sebin regional, quienes se llevaron arbitrariamente a su hija la tarde del 10 de agosto y la tuvieron detenida e incomunicada allí hasta la noche del 12 de agosto, cuando la trasladan a Caracas.

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La detención

Guarisma le relató al ODH-ULA, que en horas de la tarde del pasado 10 de agosto, su hija y su nieta se encontraban en la residencia que habitan en la ciudad de Mérida, cuando llegaron tres hombres y una mujer vestidos de civil, quienes se identificaron como funcionarios del Sebin. Estas personas le dijeron a Aidaliz Guarisma que debía acompañarlos, pese a no presentar ninguna orden de detención. A pesar de la negativa de la víctima, los funcionarios la sacaron en contra de su voluntad de su vivienda y la obligaron a subirse a la camioneta sin placas donde habían llegado a buscarla.

Casi 44 horas después de la detención arbitraria, Milagros Guarisma logra comunicarse con su hija, y es cuando se entera de que se encuentra recluida en la sede regional del Sebin, ubicada en la urbanización La Mara. A las 10 de la noche de ese jueves 12 de agosto un hombre vestido de civil, quien se identificó como funcionario del Sebin, tocó la puerta de la residencia de la víctima y le entregó a Milagros Guarisma una cartera y la ropa de su hija, así como una carta escrita por ella, como pudo reconocer por la letra. En el escrito le pedía que no informara a nadie sobre su detención y que iba a ser trasladada a Caracas.

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Transcurrieron 12 días más sin que Milagros Guarisma pudiera saber de su hija. El día martes 24 de agosto, en horas de la tarde, recibió una llamada de un número desconocido. Al contestar escuchó la voz de su hija por breves momentos, quien le informó que estaba recluida en el Helicoide y con la posibilidad de comunicarse una sola vez por semana. Dos días después, la mañana de este 26 de agosto, la contactó vía telefónica un hombre que se identificó como Carlos Carrero y le dijo que era el defensor público asignado para el caso de su hija.

Carrero le informó que a su hija, Aidaliz Guarisma Mérida, se le imputan los siguientes delitos: corrupción propia (sancionado en la Ley contra la corrupción y para la salvaguarda del patrimonio), revelación de información indebida (previsto en la Ley Especial contra los Delitos Informáticos) y asociación para delinquir (establecido en la Ley contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo).

“Yo pido que se cumpla con el debido proceso, que se respeten los derechos de mi hija porque ella no ha cometido ninguno de los cargos que se le imputan. A ella han debido procesarla aquí, ¿por qué tenían que trasladarla a Caracas?”, dijo Milagros Guarisma al ODH-ULA vía telefónica este jueves 26 de agosto. Espera poder viajar pronto a Caracas para ver a su hija, pero las restricciones de la pandemia y las dificultades en el acceso a transporte se imponen como obstáculos.

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