Luego de cuatro años de pasividad: ¿Qué van a hacer la CGT, la CTA y la UTEP?

acto cgt utep

El acto entre los principales dirigentes de la CGT, la CTA y la nueva conducción de la UTEP, la central que reúne a los principales movimientos sociales de corte oficialista, fue leído como una «amenaza» en los medios de derecha.

A pesar de cuatro años de pasividad criminal, en donde aumentó la pobreza, la inflación y la precariedad, la burocracia sindical se «acuerda» de los trabajadores y anunciaron que «van a ser los primeros en salir a la calle si atacan nuestros derechos».

Ni a Moyano, Yasky, Godoy o Daer se les ocurrió hacer una autocrítica en la que evalúen que, por haber mantenido en la parálisis a los trabajadores y ser cómplices del ajuste llevado adelante por Alberto Fernández, se le abrió la puerta a que parte de toda esa bronca sea canalizada por la ultraderecha de Milei. Ahora se llenan la boca con «defender los derechos de los trabajadores».

De entre los dirigentes que tomaron la palabra se encontraron Pablo Moyano (Camioneros), Héctor Dáer y Carlos Acuña (CGT), Hugo Yasky y «Cachorro» Godoy (de cada una de las alas de la CTA) y Alejandro Gramajo, nuevo secretario general de la UTEP, junto a Dina Sánchez y Norma Morales.

Abajo, en la primera fila, había más dirigentes sindicales y políticos, como Juan Grabois, Andrés «Cuervo» Larroque, la ministra de Trabajo Kelly Olmos y el ex diputado nacional y dirigente del Movimiento Evita, Fernando «Chino» Navarro.

Cuando tomó la palabra, Moyano se lamentó por el triunfo de Milei: «Lamentablemente, se repite la historia, no sólo el macrismo nos vuelve a gobernar sino que lo que más nos duele es que el menemismo, que pensábamos desterrado, lleva adelante las políticas contra los trabajadores». No se le ocurrió que quizás todos estos ataques se renuevan precisamente porque fue el propio peronismo el que continuó con el ajuste del FMI comenzado por Macri.

Gramajo señaló que aun no tuvieron contactos con la que será la ministra de Capital Humano (ministerio que absorberá a Desarrollo Social), pero que están listos para reunirse con ella y hacer sus planteos, como el pedido de urbanización de miles de barrios populares. Una exigencia difícil frente a un gobierno de Milei que propone directamente eliminar la obra pública.

En el acto hubo espacio también para los raecomodamientos en el peronismo, que serán cada vez moneda más corriente ahora que pasan a la oposición: hubo un mensaje destinado a los gobernadores peronistas, a los que se les preguntó «a ver qué hacen» cuando llegue el ajuste.

A pesar de haber sido cómplices del ajuste de Fernández y de que serán parte de la gobernabilidad del gobierno de Milei, la CGT y los movimientos sociales se adelantan a expresar toda la presión que vendrá por abajo en el sentido contrario, cuando comiencen a hacerse realidad los intentos de ataques de Milei.

Detrás de una retórica «combativa», buscan advertir sobre las consecuencias que tendría la aplicación de dicho plan a propios y ajenos, siempre velando por la estabilidad y la gobernabilidad capitalista, pero atendiendo a que en determinadas circunstancias están obligados a responder a los reclamos que surgirán de sus representados. Es una advertencia para los de arriba de que, si no bajan las pretensiones del ajuste, podría haber desbordes.

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