España: la que es y la que pudo haber sido

Aquí pasan muchas cosas que no deberían pasar. Muchas no parecen tener solución,  mientras pasan otras  parecidas que nos homologan al resto de Europa como la sumisión a los EEUU con su  colonización militar, económica y cultural. Esta última, difusora del individualismo sajón, de la mediocridad audiovisual, y de la contaminación lingüística, festiva y hasta gastronómica, ha hecho de España país de imitadores  de lo yanqui y de  su deplorable nivel cultural por las razones que conoceremos enseguida.

Estos días se anda celebrando “nuestra bíblica Constitución” y nos muestra a la vez el secuestro durante 84 años de otra  Constitución: la de nuestra Segunda República,  abortada a tiros y causa primera de que tengamos  esta y no la que debía. Y esto que parece tan remoto nos afecta a los hijos de aquellos republicanos, como se hace evidente  en las exigencias de  Cataluña o del País Vasco. Cosa distinta es qué clase social dirige esa demanda y qué intereses de clase hay detrás. De cualquier modo, no se puede negar que el republicanismo existe  en todo el Estado, hecho que se intenta silenciar  por los sucesivos gobiernos desde Franco y que la derecha golpista o la izquierda mediopensionista intentan silenciar como si se tratase de un pecado contra nuestra “inmaculada” Constitución capitalista-borbónica un simple referéndum. Y no digamos ya iniciar un periodo Constituyente. Y en este viaje, una prensa de pensamiento único compinchada con las derechas hace un papel tan  sucio y repugnante  como  incansable en este y en cualquier otro tema que “huela” a cambios sociales o políticos incluyendo a  sus promotores. “Es muy burdo, pero van con ello”.

Esta Carta Magna que se celebra con tan singular menú es tan rígida y excluyente que no incluye la posibilidad de cambiarse,  como si de una biblia se tratase, y su funcionamiento permite existir, cobrar buenos sueldos y hasta criticar leyes que ni existen. ¿ Que su mandato es ilegal nada menos que desde hace  cinco años?… ¡Y más que serán probablemente!  Porque a ver quién les juzga a ellos. Se trata de una anomalía sin parangón en Europa, y tal vez en el mundo. Pero hay algo todavía peor sobre la Constitución: que no se cumple, como señalaba  Julio Anguita. Una excepción hispánica. De cumplirse, tendrían que ser respetados una serie de derechos, como los de la vivienda, el trabajo, la libertad de expresión o la igualdad de los ciudadanos ante la Ley. ¿Y la inviolabilidad de los reyes y la Ley Mordaza? pues en la misma cesta del incumplimiento.

No se detiene ahí el relato negativo. Según el reciente informe Pisa, los niños españoles están a la cola de Europa en comprensión lectora y matemáticas, algo que viene arrastrándose  desde hace años y no para de agravarse. Esto tiene graves consecuencias en el cerebro infantil porque afecta negativamente a la elaboración del pensamiento lógico y crítico, el acceso al autoconocimiento y  a una mejor compresión de la realidad y del mundo. Pero ¿acaso todo eso preocupa a los gobiernos de las derechas o de la izquierda mediopensionista? Qué va. Si hay que elegir entre invertir en armamento o en escuelas con buenos programas educativos y centros escolares bien dotados de medios, recursos y personal,  pues se elige: inversión militar y basta. La más reciente fue de dos mil millones ordenada, claro está, por el “amigo” americano de turno cuya preocupación por nuestros escolares se puede imaginar.

Un elevado gasto militar se distrae del gasto social, y eso afecta directamente también a la población infantil. Según UNICEF, la pobreza infantil en España se acerca al 30 por ciento y creciendo. Un niño pobre de cada tres indica una familia pobre de cada tres, lo que supone niños y niñas mal alimentados que no podrán seguir el ritmo en sus escuelas por falta de energía; supone tasas altas de abandono escolar, y alumnos desmotivados o agresivos ante un profesorado desprestigiado e insuficiente que no cuenta con la ayuda de psicólogos dentro del colegio  para prevenir conflictos, suicidios, y otros problemas de salud emocional o mental. También en esto, es España una excepción negativa en Europa. Y también viene de lejos.

Al comenzar el siglo XX, la tasa de analfabetismo entre nuestros abuelos era nada menos que del 90%. Gracias  a la República del ’31, se edificaron muchas escuelas, se alfabetizó a mucha población de todas las edades, se dignificó la figura del maestro, y se iniciaron amplias campañas culturales en un intento extraordinario de colocar al país más cerca de Europa. Pero la República duró poco, y aún seguimos lejos de esa Europa cultural. No hay más que ver algunos concursos televisivos para caer en la cuenta de la escasa cultura nacional.

Sí, que ya sabemos que España es diferente, eso se viene diciendo años ha y con toda razón, pues aquí  ocurren cosas que no deben pasar y que siguen pasando por más veces que se abran las urnas y más años que pasen.

Estas cosas son, sin duda, las consecuencias a largo plazo de la violencia criminal  de un golpe de Estado contra el orden legal. Pero  si a un pueblo se le rompe la vida a base de cuartelazos, represión, fusilamientos masivos y anónimos, mentiras, exilio, hambre, incultura y cárceles sin cuento, más pronto que tarde sabrá cómo  sanar sus heridas. Y una cosa es segura: esta Constitución no le servirá de remedio.

Imagen de portada: Constitución 1978 – Madrid – Senado –  Wikimedia Commons | Detalles de la licencia

Fuente