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Un soplo lleva a la policía hasta la presa de Arade en busca del pijama rosa de Madeleine McCann

La primera operación conjunta de las policías portuguesa y alemana en busca de Madeleine McCann desde 2014 se ha prorrogado al menos un día más, por lo que este jueves decenas de agentes continúan peinando el embalse de Arade donde se cree que el principal sospechoso de la desaparición de la menor Británica -Christian Brueckner- pudo arrojar el cuerpo de la pequeña.

El fiscal alemán Hans Christian Wolters ha afirmado en varias ocasiones que tienen pruebas de que el depredador sexual, con un amplio historial delictivo a sus espaldas, es culpable del asesinato de la niña. Evidencias que prefieren mantener en secreto de momento y también “un soplo” al que le dan mucha credibilidad. Periódicos como The Sun hablan de la llamada de “un narco alemán”, que sería amigo de Brueckner y les habría llevado hasta el pantano.

Dado que es realmente improbable que se puedan recoger restos biológicos en la presa después de 16 años, los investigadores buscan fundamentalmente huesos y otros objetos que puedan arrojar luz sobre la muerte de la niña en mayo de 2007. Entre ellos, el pijama rosa con dibujos de Winnie The Pooh que Maddie llevaba puesto la noche que se la llevaron de su cama, en el complejo turístico Ocean Club de Praia Da Luz (Portugal).

Cabe recordar que la residencia de Brueckner se encontraba aproximadamente a tres kilómetros del complejo en el que veraneaban los McCann cuando Maddie fue raptaba, y que el posicionamiento de su teléfono móvil le situaba en la zona la noche de los hechos. También hallaron un chat en el que hablaba de su deseo de coger a un menor, tortutarlo y deshacerse de su cuerpo. Y encontraron restos -de los que no han trascendido los detalles, pero que están relacionados con el caso- en su furgoneta/autocaravana en 2016.

Además, se incautaron de miles de imágenes y videos de pornografía infantil, así como una gran cantidad de bañadores de niña. Es un depredador sexual de libro, con antecedentes por violación y pederastia. En el registro que realizaron en 2020 en un cobertizo que frecuentaba en Alemania años atrás, encontraron un zulo escondido. La cabaña estaba derruida, pero bajo sus escombros aún permanecían juguetes y otros enseres infantiles, así como un pen drive (dispositivo de almacenamiento portátil) con material pedófilo.

El hallazgo se produjo en el marco de la investigación de Inga Gehricke. La pequeña, conocida como la Maddie alemana, tenía 5 años y desapareció en 2015, durante la celebración de una barbacoa en una zona boscosa de Stendal. Se da la circunstancia de que se le perdió el rastro a unos 80 kilómetros del espeluznante sótano secreto de Brueckner. El sospechoso confesó admiración por el austriaco Josef Fritzl, el monstruo de Amstetten -quien violó y mantuvo encerradas a su mujer y su hija durante décadas- a una persona de su entorno.

La prensa internacional informa de que los agentes que participan en la operación que arrancó el martes en la presa de Arade, podrían estar buscando además posibles restos de otros menores que desaparecieron en el Algarve en la época en la que el sospechoso vivía en esta zona de la costa portuguesa. Residió allí desde 1995 hasta 2007, motivo por el que fue investigado por casos similares como el de René Hesse. Un niño de 6 años al que se habrían llevado mientras jugaba en una playa cercana en 1996.

Fuente: Libertad Digital