LA TERCERA VOZ

SOS Racismo Bizkaia se pronuncia acerca de la sentencia del caso de Silvia

Le reconocemos la valentía, el coraje y la decisión firme que ha mantenido en este proceso de luchar contra semejante monstruo de opresión. Junto a todas las personas y organizaciones que le han apoyado durante todo este tiempo, le decimos: ¡Bravo Silvia!


El pasado 30 de noviembre, después de 5 años de calvario judicial, se hizo pública la sentencia por la que se condenaba a seis meses de prisión a un ertzaina por propinar varios puñetazos a Silvia, una mujer migrada y racializada mientras estaba detenida ilegalmente en los calabozos de la comisaría de Getxo.
Además de la pena de prisión, la Sección Primera de la Audiencia de Bizkaia le impone al agente el pago de una multa de tres meses a razón de diez euros por día (900 euros) y el deber de indemnizar a Silvia con 12.400 euros por el daño moral causado. Seguro esta sentencia no logra recuperar el daño, la impunidad, el abuso de poder, la desigualdad que ha sufrido, pero es un pequeño paso.
Al mismo tiempo, la sentencia aplica el Protocolo de Estambul, formulario que prohíbe la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes condenando al ertzaina por un delito contra la integridad moral de la víctima, o lo que es lo mismo, por maltrato.
Desde SOS Racismo Bizkaia creemos que se ha dado un paso en el reconocimiento de la violencia policial -de carácter racista y machista-. Aunque, también sabemos que la sentencia no es firme, y que las fuerzas de seguridad públicas vulneran constantemente los derechos fundamentales de las personas que “deberían” proteger, como atestiguan las denuncias que llegan a nuestra oficina. El caso de Silvia es un claro ejemplo de las desigualdades que enfrentan las personas migradas y racializadas en este sistema racista y machista.
Por otro lado, la Audiencia de Bizkaia ha impuesto a Silvia una multa de tres meses a razón de seis euros por día –unos 540 euros– como autora de un delito de desobediencia a agentes de la autoridad. ¿Delito de desobediencia? ¿Dentro de los calabozos? ¿Por intentar tomar su bolso?
Silvia no merece ninguna condena. Recordemos las penalidades por su detención ilegal en las afueras de un supermercado que fue denunciada y no investigada. Recordemos la impunidad de los agentes policiales, el encubrimiento, los falsos testimonios, la revictimización. Recordemos el sometimiento a una petición de condena de 7 años y multas exorbitantes por parte del Gobierno Vasco. Recordemos que se ha esperado más de 5 años por justicia, con todo el desgaste emocional que eso implica, con el peso a cuestas de haber sido maltratada, por el hecho de ser mujer, migrada y racializada. ¿Puede esta sentencia reparar algo?…
Silvia tomó la decisión de luchar por la justicia, arriesgándose a enfrentar acusaciones desmesuradas e infundadas, que sin la evidencia de las cámaras nadie hubiera creído. Y aun así, a pesar de contar con esta prueba se vio obligada a defenderse de las graves imputaciones de resistencia y atentado en el tribunal. Ella representa la valentía pero también muestra la difícil realidad del porqué muchas personas se quedan sin denunciar el racismo policial, el desgaste emocional, el tiempo, la exposición, la criminalización y sobre todo luchar contra la institución, no es fácil.
Le reconocemos la valentía, el coraje y la decisión firme que ha mantenido en este proceso de luchar contra semejante monstruo de opresión. Junto a todas las personas y organizaciones que le han apoyado durante todo este tiempo, le decimos: ¡Bravo Silvia!

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