La vivienda en Canarias: Un bien inaccesible para la clase trabajadora

Los precios de los inmuebles han experimentado un incremento alarmante del 50%


Por Ernesto Gutiérrez

En el archipiélago canario, el mercado inmobiliario se ha convertido en un campo de batalla donde las clases populares luchan infructuosamente por acceder a un bien esencial: la vivienda. Los precios de los inmuebles han experimentado un incremento alarmante del 50% en las ciudades más importantes desde 2016, dejando a la población en una situación de vulnerabilidad extrema.

Este fenómeno ha sido particularmente devastador en zonas turísticas como Adeje, en Tenerife, donde los precios han escalado cerca del 80%. La vivienda, que alguna vez fue accesible, se ha transformado en un lujo inalcanzable para la mayoría de los canarios. Los precios exorbitantes son un reflejo de años de negligencia administrativa y falta de construcción de vivienda pública, sumado a la especulación inmobiliaria rampante.

La falta de acción por parte de la administración ha llevado a una escalada de precios sin precedentes, afectando principalmente a los municipios turísticos. En lugares como Granadilla de Abona y el Puerto de la Cruz, también en Tenerife, los precios han subido un 73,6% y un 72,3% respectivamente desde 2016. Este incremento desmedido ha convertido la adquisición de vivienda en una odisea para los residentes locales, quienes ven cómo los precios se disparan mientras sus salarios apenas han experimentado un crecimiento del 14% en el mismo periodo.

En San Bartolomé de Tirajana, en Gran Canaria, la situación no es diferente, con un aumento del 67,4% en los precios de la vivienda. Es evidente que la especulación y la falta de intervención estatal han creado un mercado inmobiliario insostenible, donde los precios de los inmuebles superan con creces la capacidad económica de los ciudadanos.

Incluso en las capitales, donde los incrementos han sido relativamente más moderados, los ciudadanos sienten el impacto. En Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, los precios han subido un 46,8% y un 33,4% respectivamente, cifras que, aunque menores en comparación con las áreas turísticas, siguen siendo significativas y preocupantes.

Este panorama desolador es un recordatorio de la urgencia de implementar medidas correctivas y preventivas. La construcción de vivienda pública y la regulación del mercado inmobiliario son pasos esenciales para revertir esta crisis y garantizar el derecho a la vivienda para todos los canarios.

La disparidad entre el crecimiento salarial y el incremento en los precios de la vivienda pone de manifiesto la grave situación que atraviesan las clases populares en Canarias. Es imperativo que se tomen medidas inmediatas para frenar la especulación y construir un mercado inmobiliario equitativo y accesible para todos, antes de que el sueño de tener una vivienda propia se convierta en una utopía inalcanzable para la mayoría de los habitantes del archipiélago canario.

Canarias Semanal

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