La mentalidad de los españoles es cada vez más estatista

Si por algo se caracteriza la sociedad española, y el resto de países occidentales, es por un peso cada vez mayor del Estado en las vidas de sus ciudadanos, dejando menos margen de acción al individuo.

Desde el siglo pasado, hemos visto un crecimiento histórico de los Estados en todo el planeta, pasando de representar menos del 10% sobre el PIB a principios del siglo XX a más del 40% en la mayoría de los países desarrollados en la actualidad. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que las sociedades occidentales son fuertemente estatistas, pues cada vez demandan un mayor papel e intervención del Estado para todo tipo de cuestiones, cediendo una parte de su libertad a cambio de una supuesta “seguridad”.

En el caso de España, este proceso gradual de estatismo se ha ido intensificando con la llegada de la democracia y con la gobernabilidad de posiciones políticas que han acometido el expansionismo del Estado del Bienestar en nuestro país. La mayoría de los españoles han ido viendo con normalidad, con el paso de los años, que cada vez se cobren más impuestos para sufragar un mayor gasto público, que el Estado se arrogue la autoridad de decidir por el ciudadano en materia de sanidad, educación o pensiones, etc. En este sentido, también la población española ha desarrollado una especie de desconfianza en torno a la economía de mercado, al tiempo que cree en la capacidad del Estado para corregir los posibles errores o ineficiencias del mercado. Esto último se desprende de uno de los recientes estudios de la Fundación BBVA sobre Cultura Política que vamos a analizar a continuación.

Según este estudio, a la mayor parte de los españoles les agrada la idea de que el Estado intervenga fuertemente en la economía, siendo un 50% de los encuestados favorables a esta afirmación, mientras que sólo un 31% prefiere que el Estado intervenga lo menos posible en la economía. Esto podría ser un indicativo de que los españoles están en contra de la economía de mercado, pero nada más lejos de la realidad. Curiosamente, el 69% de los españoles le da un aprobado a la afirmación de “La economía de mercado es el mejor sistema para crear riqueza”, siendo de un 23% quienes están completamente de acuerdo con dicha afirmación. Con lo cual podemos deducir que, si bien la mayoría de la gente confía en la economía de mercado, no deposita en ella la confianza suficiente como para que sea a través de este mecanismo como se alcancen los fines de bienestar social, pidiendo la intervención del Estado para lograr dichos fines.

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En cuanto a la ubicación ideológica, son las personas que se encuadran en la “izquierda” quienes más solicitan la intervención del Estado en la economía, siendo de un 55% quienes piden una fuerte intervención estatal en la economía, por un 29% que cree que es preferible que el Estado intervenga lo menos posible. No obstante, esta diferencia no es significativa con aquellas personas ubicadas en la “derecha”, ya que estas también piden una fuerte intervención estatal en la economía, siendo de un 46% quienes lo demandan, por un 38% que prefieren que el Estado intervenga lo menos posible.

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Algo sobre lo que también hay consenso es sobre el papel del Estado en cuanto a la vida del ciudadano, ya que el 62% de los españoles otorgan al Estado la responsabilidad principal a la hora de asegurar que todos los ciudadanos puedan gozar de un nivel de vida digno. Por otro lado, un 78% de la población prefiere una sociedad con un amplio sistema de seguridad social y servicios públicos, aunque ello implique pagar más impuestos. Tan sólo un 16% prefiere una sociedad en la que se paguen menos impuestos a cambio de que cada ciudadano deba responsabilizarse de atender sus necesidades. Si algo queda claro es que la existencia del Estado del Bienestar parece algo incuestionable, independientemente de la tendencia ideológica del encuestado.

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En definitiva, en este artículo hemos podido comprobar que la mentalidad de la mayor parte de la población tiende hacia posiciones estatistas y de mayor peso del Estado en la toma de todo tipo de decisiones, decisiones que van más allá de las meras formas organizativas de una sociedad y que se encuentran en el ámbito de decisión privado (sistema de pensiones, sanidad, educación, etc.). La sociedad española tiene mucha más confianza en el buen hacer del Estado que en su propia capacidad, lo cual hace que el Estado no pare de tener cada vez un mayor control sobre todo lo que rodea a la vida de sus ciudadanos.

Fuente: Libertad Digital