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No hay medicina para el miedo a Mbappé

Para todos los futbolistas que van a fichar por el Real Madrid hay comité de bienvenida en España. Me refiero, claro, a las estrellas, a los cracks, no a Mendy, por ejemplo. Para Mendy no hubo comité de bienvenida pero más que nada porque nadie le conocía, si hubieran detectado en Mendy la más remota posibilidad de hacer historia, que a nadie le quepa la menor duda de que a él también le habrían preparado un comité de bienvenida. Hasta la fecha, y que yo recuerde, con quién más apretó el comité de bienvenida fue con Cristiano. De Cristiano se nos alertó de todos los modos posibles, que si era un chulo, que si iba a generar mal ambiente, que era un mal profesional, que iba a cerrar todos los garitos de Madrid… Y el resultado de esa alerta preventiva fue cuatro Copas de Europa y 451 goles, máximo goleador histórico de un club, el Real Madrid, que ha tenido algunos buenos delanteros a lo largo de los últimos ciento veinte años. El chulo prepotente y mal profesional que iba a cerrar todos los garitos de Madrid marcó más goles que Di Stéfano, Puskas, Raúl y Paco Gento. Queda claro que lo recibían así, con ese furor, con esa inquina, con ese odio que les supura por las orejas, por la sencilla razón de que lo temían. Y, en un alarde de autoestima un poco exagerado, pensaban que insultándolo, agrediéndolo, CR7 se lo iba a pensar y se iba a quedar en la lluviosa Manchester. Ya digo que Cristiano es el caso más exagerado, pero todos los jugadores con talla mundial, todos, han tenido su preceptivo comité de bienvenida. Todos. Lo tuvo Modric, lo tuvo por supuesto Bale, también lo tuvo Hazard, lo tuvieron Ronaldo, Figo, Beckham, Zidane… Y hoy lo tiene Mbappé. Mbappé ya tiene su comité de bienvenida. Porque lo temen.

A ver, una cosa es que yo esté dolido con Mbappé, que lo estoy, y que crea que nos engañó hasta transformarse en su hermano gemelo Engañé, que lo creo, y otra cosa bien distinta es que yo piense que Mbappé es un mal futbolista. Uno tiene que ser un resentido profundo para negar la evidencia, y es que Mbappé es un extraordinario jugador de fútbol. Pues el comité de bienvenida le niega incluso eso a Mbappé. No se lo negaba en el Mónaco, donde ya despuntaba, no, se lo niegan ahora que todo hace indicar que va a fichar por el Madrid. Tampoco en el primer PSG ni, por supuesto, en el último, más que nada porque Al Khelaifi acabó saliéndose con la suya. Es ahora cuando le niegan a Mbappé todo, incluso su calidad futbolística, y descienden al terreno de lo personal, insultándolo directamente. Que Messi siguiera en la Liga española era buenísimo para nuestro fútbol, que venga Mbappé no es bueno para nuestro fútbol sino única y exclusivamente para el Real Madrid, que es un acaparador y quiere tener a todos los buenos jugadores, fijaos qué temeridad. Es más, la llegada de Mbappé, según he oído por ahí, es incluso mala para nuestro fútbol porque, como el Real Madrid va a tener un equipazo, todo apunta a que el campeonato se va a acabar en el mes de marzo. Hombre, a mí, así de golpe, se me ocurre que el Real Madrid podría compartir a su jugador con el resto de los equipos de Primera, ¿no? Por ejemplo, las dos jornadas de agosto que las juegue con el Madrid ya que lo ha pagado. En septiembre, al Barça. En octubre, al Valencia. En noviembre, al Sevilla. En diciembre, al Atleti. Y así hasta completar los veinte equipos y vuelta a empezar.

Para Segurola, pope del periodismo deportivo español, Mbappé es un jeta porque no mueve el culo, un Messi de 25 años. En la Cadena Ser, Santi Giménez le llamó el otro día golfo. Jeta, golfo… ¿Alguien más en la sala que quiera insultarlo? No son críticas deportivas, no, son descalificaciones personales. Y no tienen que ver, por supuesto, con que a ellos les rompiera el corazón, como me pasó a mí, sino con el miedo. Tienen miedo. Le tienen miedo a Mbappé. Le tienen pánico. No quieren que venga porque se temen lo peor, o sea lo mejor. Lo mejor para el Real Madrid y lo peor para ellos… otra vez. Como con Cristiano, Figo, Beckham, Ronaldo y Zidane. Ahora con Mbappé. No hay medicina para el miedo, dice un proverbio escocés. Escocia, la tierra de Dalglish, Souness y Johnstone. A ellos también les tenían pánico, pero nunca ficharon por el Madrid como, al fin, parece que hará Mbappé. ¿O era Engañé?

Fuente: Libertad Digital

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