La gran campanada de Jenni Hermoso

Yo lo de Jennifer Hermoso, es cierto, no me lo esperaba. Me refiero a lo de las campanadas. No me lo esperaba. Pero porque yo era más ambicioso para ella, o sea más pesimista para el resto. En una España lobotomizada como la actual, con el Gobierno vendiendo a plazos la dignidad nacional y nuestros alumnos cayendo en todas las áreas del Informe PISA y logrando los peores resultados de la historia en Ciencias y Matemáticas, a mí personalmente, qué queréis que os diga, lo de que Jennifer Hermoso vaya a participar en la transmisión que de las campanadas de Año Nuevo va a hacer Televisión Espantosa, se me queda corto. Yo me la esperaba de ministra, como poco de secretaria de Estado. Nada más conocer la noticia, un amigo me decía a través de watshapp que lo de Televisión Espantosa no lo iba a ver nadie y que iba a ser un desastre de audiencia. Me lo decía un amigo… incauto, claro, uno muy ingenuo. Porque a la tele pública del lechero no le importa la audiencia.

Si buscas en Google “Televisión Española, la peor audiencia”, te sale lo siguiente: “TVE roza su peor audiencia de todos los tiempos”, “TVE tuvo en enero la peor audiencia de su historia”, “La 1, hundida: marca en junio su peor audiencia de la historia por tercer mes consecutivo”, “TVE registra su peor marzo y sigue rozando sus mínimos históricos de audiencia” ¿Cuándo le importó a Televisión Espantosa la audiencia? Nunca. ¿Y por qué no le importa? No le importa por la sencilla razón de que no tiene que hacer una televisión comercial. ¿Y por qué no tiene que hacerla? Esta es la respuesta más fácil de todas: no tiene que hacer una televisión comercial porque la seguimos y la seguiremos pagando entre todos nosotros. Radio Televisión Espantosa rondó los 600 millones de euros de déficit en 2022, de modo que le importa en realidad una higa que la veamos o no la veamos porque saben perfectamente que van a seguir mamando de la teta de la vaca que les propiciamos todos. ¿Qué es, entonces, lo que quiere la tele de Sánchez? Pues la tele de Sánchez quiere lo que quiere el Gobierno de Sánchez: colocar su mensaje. Y el mensaje ya lo han colocado desde el punto y hora en que hoy no se habla de otra cosa que no sea de la frikada de meterle al bueno de Ramón García a Jennifer Hermoso por la puerta de atrás. Pero, insisto, podemos darnos con un canto en los dientes porque si en el Gobierno entraron Pam, Pim y Pum, podría haberlo hecho perfectamente la nueva musa del feminismo mal entendido.

Ayer oí a mi tocayo Juanma Castaño decir que hoy en día estaba mal visto eso de discutir pero que discutir le parecía fantástico, y como yo pienso como él le voy a discutir algo que dijo acerca del escándalo del viernes. Decía Castaño que el problema era que Montse Tomé tenía una estocada encima porque era lo que quedaba de Rubiales y de Vilda. A ver si lo entiendo, Juanma: ¿Aitana Bonmatí se niega el otro día a salir al terreno de juego en la segunda parte porque considera que Montse Tomé es la heredera de Rubiales y de Vilda? ¿Fue por eso por lo que salimos con diez jugadoras en la segunda parte? ¿Porque la flamante ganadora del Balón de Oro piensa que Tomé es Vilda? No, querido, no: el problema es que Bonmatí es una niñata malcriada y que hoy le pone la proa a Tomé, ayer se la puso a Vilda y mañana nos la puede poner a ti o a mí.

El problema es que ninguna de las quince chantajistas debió volver nunca a disputar ni un solo minuto más con España, ni uno, pero como Jorge Vilda pensaba en el interés general más que en el orgullo personal aceptó que Ona Batlle, Mariona Caldentey y la referida Bonmatí, que primero traicionaron a la selección y luego, en un triple salto mortal, traicionaron a las otras doce traidoras, volvieran con el equipo por la sencilla razón de que lo mejoraban. El problema es que seguimos bailándole el agua a este grupo de desagradecidas y que, para marcar distancias con Rubiales, que ya les dio todo, Rocha va a darles todo y más, por ejemplo el fichaje del hijo de Zubizarreta, o sea Zubizarretín. El problema es que, para seguir ahí otro rato, Tomé apuñaló a Vilda, ese es el problema. Y, como Vilda, acabará a su vez apuñalada. El problema no es la audiencia de Televisión Espantosa, nunca lo ha sido. El problema es que Televisión Espantosa es una ruina porque hace una mala televisión, una que costeamos todos de nuestros bolsillos. El problema, querido Castaño, no es que siguiera Tomé sino que lo hiciera el resto. El problema, tocayo, es que no siguiera Jorge Vilda y que, aún hoy, no se hayan dado razones de su adiós. El problema es que tú compres las campanadas de Bonmatí y des por hecho que el seleccionador campeón mundial no siguió por algo evidente cuando aquí sólo hay una cuestión palmaria y es que las chantajistas se salieron con la suya como, según parece, se saldrá también con la suya el traidor Puigdemont. Ese es el problema.

Fuente: Libertad Digital

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Medio Noticioso Digital que quiere incluir a quienes siempre han estado silenciados por el poder