Cultura

Jeff Lemire deslumbra con su nuevo cómic de terror: Carretera Fantasma

Sí, sí y mil veces sí. Siempre sí a productos como este de Jeff Lemire que vuelve a demostrar que en 2024 se pueden hacer cómics divertidos, interesantes y repletos de fuerza aunque se usen elementos de sobra conocidos y no invente nada nuevo. Lemire, como he dicho muchas veces, es un experto narrador y un experto ‘entretenedor’. Te coge, te atrapa y te suelta. Sin mayor pretensión que hacerte pasar un buen o mal rato dependiendo del género, pero siempre entreteniendo al personal. Lo que comúnmente se conoce como irse de un restaurante lleno, pero no hinchado.

Este Carretera Fantasma es puro Lemire con la participación de un imperial Gabriel H. Walta al dibujo y la impecable aportación de la colorista Jordie Bellaire. La premisa es buena, los personajes también, hay misterio, hay intriga, te deja con ganas de más y sus 136 páginas se pasan a una velocidad de 300 km/h. Sí, lo leí en un viaje en AVE. De ahí la velocidad. Pero es verdad. No les miento si les digo que se me pasó volando pese a ser un cómic que tiene muchos frentes abiertos. Sin embargo, como es tan bueno, la narrativa se hace fácil y fluida haciéndose corto cuando lo acabas.

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Antes de seguir con la reseña, vamos con el apartado técnico del cómic: guion de Jeff Lemire, dibujo de Gabriel H. Walta, editorial Astiberri, cartoné tapa dura, 136 páginas y un precio de 18 euros.

Vamos con la reseña

El Silent Hill en la carretera de Lemire

Si alguien no ha jugado nunca al videojuego de Silent Hill o no ha visto la más que respetable película de 2006, no habrá sentido esa sensación terrorífica y angustiosa de pasar de la realidad normal a otra siniestra y oscura en la que monstruos de todo tipo quieren hacerte añicos. Estás en el mismo sitio, pero cada realidad es totalmente diferente. Eso provoca una reacción muy humana de angustia y desasosiego de la que es difícil salir.

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Algo así usa Lemire en esta Carretera Fantasma en la que el camionero Dom se ve implicado en un accidente donde una chica también aparece en la escena y en la que el acompañante de ésta muere tras salirse de la carretera. Ambos, sin comerlo ni beberlo, Dom y Birdie, encontrarán un artefacto en el suelo y al tocarlo se trasladarán a una realidad paralela desértica y lúgubre en la que se encontrarán con un seres deformes que les darán caza. A su vez, una detective con un pasado misterioso y relacionado con ese mundo alternativo, tendrá que buscar qué pasó en dicho accidente y por qué aparecen extraños cadáveres en varios lugares del país.

La premisa, ya de inicio, abre varios frentes interesantes cuyo principal punto en común es descubrir qué es ese lugar. Para tratar ese misterio, Lemire abre dos espacios, ocupando uno de ellos Dom y Birdie y el otro la detective. Alternando ese doble protagonismo, Lemire usará flashbacks para ir abriendo misterios secundarios acerca de estos protagonistas y también de aquellos presuntos ‘villanos’ que aparecen y que no hacen más que acrecentar las dudas de los personajes sobre qué está pasando y por qué está pasando. El guion es totalmente inmersivo y ese juego de realidades que se va sucediendo hace que devores cada grapa a gran velocidad y entrando de lleno en la atmósfera creada. Todo ello con un dibujo ambiental y efectista de Walta que se adapta perfectamente a lo que cuenta el guionista.

Os dejo varias imágenes en las que también se aprecia el color, siempre acertado, de la gran Jordie Bellaire:

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Siguiendo por el tema de la narrativa, pese a abrir muchos frentes, Lemire no cae en la trampa de hacer de lo simple algo complicado. Todo fluye naturalmente y bien hilado. No necesita darle muchas vueltas a las cosas para dibujar varios escenarios a la vez, por ejemplo. No necesita 40 explicaciones para especificar en qué tiempo estamos. Eso permite al lector seguir todos los detalles de la historia sin tener dolores de cabeza buscando soluciones a puzzles complejos. Walta ayuda a eso con un dibujo claro narrativamente hablando.

En cuanto a los personajes, al menos de momento, Dom pone la fuerza y el liderazgo, pero el papel de las dos mujeres protagonistas es más atrayente que la de este camionero con traumas familiares. Ambas esconden secretos que, sin duda, serán pieza clave en la historia y los secundarios que las rodean tienen mucho que ocultar. Lemire no plantea un gran desarrollo de los mismos para conocerlas y conocerlos, pero con muy pocos detalles logra que te sientas atraído por ellos. Es otro de los talentos de Lemire: profundidad simple y efectiva.

Conclusión: me ha convencido y me ha dejado un poso muy bueno tanto en premisa como en personajes. Lemire, a su mejor nivel, es garantía de entretenimiento y su unión con Walta hace que la aventura gane en una ambientación de terror y carretera que le sienta de lujo. Es un gran cómic para los amantes del género y promete dar muchas más alegrías en el futuro. Me parece un gran acierto de Astiberri tener a Lemire siempre disponible. Si gusta, disfruten de la lectura.

Fuente: Libertad Digital