Ángel Martín: "Podía hablar con perros y ya no, pero ahora la vida es menos aterradora de lo que fue"

De las mejores cosas que tiene Ángel Martín es que rebaja seriedad a asuntos de salud mental sin restarle importancia. Habla sin ambages y sin dramatismos de cómo un brote psicótico le llevó al hospital durante dos semanas. Lo contó en Por si las voces vuelven, un éxito editorial, con más de medio millón de lectores, que trasladó a una gira de monólogos. Una vez superada esa crisis, se paró a pensar “y ¿ahora qué”. Venía, según él, lo más difícil. Sus pasos, sus rutinas, sus reflexiones las cuenta en el Detrás del ruido (Planeta), “sin ánimo de sentar cátedra de nada” y partiendo de su propia experiencia, está escrito desde la única premisa de que pueda ser de ayuda para otra persona. Cuenta todo aquello que le ayudó a rehacerse y a “mantener la cordura”.

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“Cuando empezaba a salir del fondo del pozo en el que estuve, lo único que me importaba era descubrir qué podía hacer para recuperarme y estar bien. Pero cuando lo conseguí, mientras todo el mundo se alegraba, me di cuenta de que el reto en realidad no terminaba con volver a estar de pie. El verdadero reto era no volver a caerme”.

“Solo me entretiene escribir si hay una intención detrás de eso. Entretener por entretener está muy guay, lo he hecho muchos años, pero con los libros quiero que, si me dedicas tu tiempo, pienses que te ha servido de algo. Era condición imprescindible. Sino, no lo hubiera escrito. No estoy obligado por la editorial a escribir“, revela a Libertad Digital.

En este libro, con valentía y sencillez, cuenta que no fue hasta después de volverse “loco” cuando fue consciente “de la cantidad de ruido que solemos tener en la cabeza“. Habla de emociones y sentimientos que, prácticamente, hemos experimentado todos, como la culpa, el miedo y la necesidad de saber quiénes somos, de cómo salir adelante cuando todo parece desbordarnos o de cuando sentimos que el mundo se nos ha venido encima. “Hay algo que genera mucho alivio y es la sensación de no estar solo. Hay cosas que no sabes cómo explicar y, en el momento que lo ves escrito, descubres una frase que explica cómo te sientes, es un alivio gigantesco. Parece una tontería pero no lo es”, dice.

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Ángel Martín, humorista y escritor. | Javier Ocaña

Adelanta que no hace falta haber tenido un problema mental para poder acercarse a Detrás del ruido. “Aunque no hayas pasado por ciertos procesos, sirve para poner orden y analizar ciertas cosas que te están llevando a una dirección que no te apetece ir o no te habías planteado”. Admite que habla mucho consigo mismo y lo recomienda a pies juntillas: “Es la forma más rápida de encontrar algunas respuestas, cuesta, no apetece, no mola abrir ese arcón, pero es difícil engañarse a uno mismo y cuando encuentras ciertas respuestas te toca actuar. Si no tomas decisiones, sabes que lo estás haciendo mal”.

La vida ahora es más aburrida

Admite que puede resultar chocante, pero confiesa que “la vida es más aburrida después de haber sufrido un brote”. “Es que yo podía hablar con perros y ya no. Tener la sensación de que estás a dos días de tocar la luna con tu mano es algo con lo que el cerebro flipa. Hay emociones y sensaciones que el cerebro ya ha vivido y ahora no. Son experiencias que son difíciles repetir en la vida real. Hay muchos momentos que te parecen aburridos, al igual que hay momentos en los que la vida es mucho menos aterradora de lo que fue, esa es la ventaja. Lo bonito estaba disparado, pero lo aterrador también. Hay emociones que echas de menos”, confiesa.

Con su anterior libro dio visibilidad a un asunto del que nos cuesta hablar, aparcando vergüenzas. “La gran putada es que la única forma de saber si te juzgarán o te apartarán de la forma que tú crees, o en realidad te estás montando un drama digno de Almodóvar sobre lo que pasará cuando se enteren, es sacando a la luz ese secreto”, escribe.

Sin líneas rojas en el humor

Ángel Martín no renuncia al sentido del humor que le ha permitido triunfar a nivel profesional y asegura que no tiene “una línea roja sobre cosas de las que no se puede bromear”. “Pienso que si consigues hacer una broma con el tema y está bien, pues es una broma. Puede que a mí no me guste, pero no significa que tú no puedas bromear con eso. El tipo de entretenimiento que yo hago trata de abarcar al máximo número de personas para reírnos todos, por lo que es difícil que eso suceda. Pero cuando veo humor en otros de cualquier tema, si veo que es una broma y no una grosería por grosería, puedo decir que no me gusta pero es humor”.

En las presentaciones de libros, suele encontrarse con lectores que le cuentan sus experiencias. “Hay gente que son francotiradores con las palabras y en seis segundos son capaces de trasladarte lo que han vivido. Es inevitable que algunas historias se te queden clavadas. Puedes escuchar. Las firmas de este libro son más complicadas que si lo hubiera escrito sobre cómo conseguir seguidores en redes”.

Fuente: Libertad Digital