Cultura

Adelanto del nuevo libro de Federico Jiménez Losantos. Aferrarnos al rey como "Ulises al mástil"

Este miércoles 28 de febrero sale a la venta el nuevo libro de Federico Jiménez Losantos. El camino hacia la dictadura de Sánchez (Espasa, 2024) que lo presentará de esRadio mañana en su programa. Como adelanto ofrecemos a los lectores de Libertad Digital parte del prólogo inédito con el que arranca esta crónica de la situación tan grave en la que se encuentra España. El libro ya está de número 1 de los más vendidos de la plataforma Amazon.

Un gesto, una frase: “Y con la Constitución, España”.

Se esperaba, a la vuelta de Argentina, el discurso navideño del rey. Los del Palmar de Ferraz habían pasado a enarbolar banderas de los tercios, que deben de ser de videojuegos, y banderas nacionales con un agujero en el lugar del escudo, se supone que como negación de la monarquía, cuando lo único que muestran es una bandera rota, sin, al menos, el águila de San Juan, la de los Reyes Católicos, vigente al aprobar la Constitución de 1978. ¡Qué saben ellos! La última moda de esa derecha tontita es llamar “inútil” a la Corona, como si fuera utilísimo rezar el rosario de rodillas en Ferraz.

Mientras, la izquierda, con Sánchez al frente, y los nacionalistas, que no le perdonan ni le perdonarán jamás su discurso frente al golpe de 2017, proponían la despenalización de los insultos al rey, la bandera, el Ejército y cualquier símbolo de España o con los que se identifique la derecha. En cambio, el delicado patán se mostraba ofendido por el “me gusta la fruta” de Ayuso tras ver cómo en su investidura Sánchez calumniaba a su familia. Ese afán de despenalizarlo todo y, al tiempo, de penalizar el menor gesto de reprobación al déspota es, por cierto, típico de los regímenes bolivarianos. Y ante el doble rasero o ley del embudo de la Antiespaña de Sánchez debía pronunciarse el rey en lo que para muchos era, si no el último discurso normal de Navidad, sí el de la última legislatura constitucional española.

Los discursos navideños acumulan convenciones retóricas que no deben molestar a nadie y abarcar nebulosamente los buenos deseos de esas fechas. Pero como la situación española es realmente dramática, el rey debía abordarla sin dramatizar, al tiempo que señalaba su gravedad. Y lo hizo de una forma todavía más clara que en el discurso de apertura de las Cortes. “Sin Constitución, no hay democracia” sería su mejor resumen. Y entonces, poco después de empezar el discurso, cambió de cámara y dijo, sin perder la sonrisa: “Y con la Constitución, España”. Luego se extendió en el valor secular de nuestra nación como comunidad política, sin duda entre las que más y mejor han servido a la humanidad dentro de nuestra civilización, que es la occidental, liberal y democrática. Pero ya no hacía falta. Esa coma, que diferenciaba y unía la Ley y la Patria, era el mensaje. No hay Constitución sin nación; ni libertad para los españoles sin España.

Creyendo insultarlo, un portavoz oficial del golpismo catalán dijo que el discurso era “una continuidad del de 2017”. ¡Por supuesto! Lo que ha cambiado es la postura del Gobierno de España, que con Sánchez se ha convertido en el primero de sus enemigos, pero no la del rey, que sigue defendiendo lo mismo que entonces: la igualdad de los españoles ante la Ley que proclama la Constitución y la vigencia de la nación española como base que legitima el orden legal y constitucional. España y la Constitución, exactamente lo que quieren destruir los socios del protodéspota Sánchez.

Si insisto en el papel del rey —limitadamente constitucional, porque esa es su función y no puede ir más allá sin desnaturalizar el régimen—, es porque es más que previsible una campaña incesante contra la Corona, para facilitar la liquidación del régimen y dar paso al tinglado plurinacional. Es algo que, en teoría, una nación como España podría dar de lado, porque la forma de Estado no es tan importante como la existencia misma del Estado. Pero lo que está en juego en España bajo los embates de Sánchez y sus socios no es la forma de Estado, sino la nación que lo sustenta. Y la Corona está fatalmente asociada a esa continuidad nacional. Incluso si España se encontrara ante el hecho consumado de su desguace o fragmentación, no debería renunciar a la monarquía parlamentaria, a la Corona de España.

Esto es lo que tenemos, que no es poco y vale infinitamente más que lo que se le opone. Y a ello nos tenemos que aferrar como Ulises al mástil. Sin embargo, para combatirlo, hay que prever el futuro que nos depara Sánchez y de qué forma hacerle frente. Lo primero y fundamental son las ganas de luchar, y, contra lo que cree el déspota, eso se va a mantener. Lo siguiente es ver a largo plazo los problemas institucionales que plantea esta dictadura en ciernes. Lo referente al régimen bolivariano que podría intentar Sánchez ya lo hemos tratado y solo tiene una solución: mantenerse unidos, no negociar nunca y no ceder jamás. ¿En qué? En nada. Las tentaciones del PP de fingir acuerdos de Estado con el golpe de Estado que encarna Sánchez son ridículas, inútiles y, además, contraproducentes. No hace falta quererse, pero tampoco pegarse con Vox. Cada uno a lo suyo y todos contra Sánchez.

Dice la editorial

Un análisis imprescindible de los acontecimientos que han llevado al país a la situación actual

El anuncio de una Ley de Amnistía a los golpistas catalanes para garantizar la investidura de Sánchez provocó una rebelión institucional y popular sin precedentes en España. Sin embargo, lo que jueces, fiscales y expertos ven como un atentado mortal al Estado de Derecho llevan preparándolo Sánchez, Pumpido y sus aliados desde hace años.

En este libro, el autor de éxitos como La vuelta del comunismo y El retorno de la Derecha reúne una selección de los artículos y ensayos publicados en Libertad Digital en los que denuncia cada paso de ese proceso de cambio de régimen.

Partiendo de un excepcional ensayo inédito de cuarenta páginas a modo de prólogo y resumen, Federico Jiménez Losantos analiza de manera exhaustiva la gravedad del peligro que corren el régimen constitucional, la libertad, la igualdad de los ciudadanos ante la ley y la misma unidad de España.

Una brillantísima e implacable disección de ese camino hacia la dictadura de Sánchez que muchos no querían ver y que ahora empieza a estar a la vista de todos.

Fuente: Libertad Digital