La luz de la esperanza – Ángel Montiel

El país está en deuda con la sociedad venezolana. Es increíble el nivel de empobrecimiento en el que hemos caído. Estamos en lo más profundo del abismo.

La inequidad, los grandes niveles de injusticia, la pobreza extrema, el fin de la progresista clase media venezolana, la precaria y casi ausente educación, la falta de oportunidades, la exclusión son algunos de los aspectos de la dura e indignante realidad que nos toca vivir todos los días.

Lo extraño de todo esto es  que estos gobernantes, a pesar de tener un discurso sobre la pobreza y los pobres, viven una vida de lujos como grandes patentados olvidándose de las necesidades básicas de los venezolanos.

Tienen  una desconexión total con el país real hablan y pontifican  de “democracia” y de “libertad” mientras las grandes mayorías viven siempre excluidas sin el más mínimo derecho de tener dignidad que como persona humana tiene.

Esta es la impronta de un país donde la concentración del poder y los recursos están en manos de unos pocos que el argot popular los llaman “enchufados”,  un sector minoritario que se benefician del poder o de las migajas que caen del cogollo gobernante.

En este indignante clientelismo nacido bajo el calor de la miseria humana y moral ha adquiriendo la categoría de remedo de la sociedad.

Pero detrás de este panorama negro y desalentador se vislumbra un resplandor, una esperanza de cambio representada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado que abra de par en par las puertas de la libertad, del progreso y el camino.

Es el momento, el próximo 28 de julio de recuperar lo perdido, rescatar y enrumbar el país por las sendas de cambio, de progreso y de la recuperación.

Nos toca dejar de ser súbditos de los predadores de la democracia y de los recursos.

Para cualquier comentario:

@angelmontielp

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