APROBACIÓN 

POR: DR. PEDRO DUARTE

En algunas instancias donde me ha correspondido gerenciar, tanto en el sector público como en el privado, una de las tantas cosas que trato de hacer entender a los equipos de trabajo, es el desprendimiento de esa especie de necesidad de aprobación, ese deseo constante de ser validado, admirado y de alguna forma, aceptado por los demás.

Es preocupante ver como se trastoca un ambiente laboral, desvirtuándose los objetivos trazados solo por buscar constantemente el elogio, el protagonismo, la foto, el flyer y todo lo que se parezca. En el fondo simplemente muestra una carencia que necesita la validación de los otros, el aplauso de los demás y es una especie de inseguridad, por eso siempre he insistido que se deben hacer las cosas con la ayuda de Dios y para bien de los otros, sin esperar nada a cambio; con esto no se está en contra de algún reconocimiento que humanamente pudiese llegar en algún momento pero este no es el objetivo.

La necesidad de aprobación por parte de los demás, es tanto como decir “lo que Usted piensa de mi es más importante que la opinión que Yo tengo de mí mismo”. Quizás perdamos muchos momentos presentes esforzándonos en la aprobación de los demás o preocupándome por algún problema que haya sobrevenido propio de la vida, pero el deseo de aprobación externa se ha convertido para muchos en una necesidad casi incontrolable, pues en vez de ser un deseo se convierte en una necesidad que trae graves perjuicios para quien la busca perdiendo por sobre todas las cosas la paz.

El gran filósofo Diógenes el Cínico en una oportunidad tomando el sol, se le acercó Alejandro Magno y le dijo: “Pídeme lo que quieras y será concedido” a lo que el filósofo, después de meditar acerca del ofrecimiento, respondió: “hazte a un lado, que me estas tapando el sol”, no quería otra cosa ni se preocupaba en ser reconocido, cumplía día a día con su función filosófica con un estilo muy particular, sin sentir la necesidad de ser aprobado por los demás incluyendo al gran Alejandro Magno.

Cuando la búsqueda de apoyo se convierte en una necesidad, las posibilidades de encontrar la verdad desaparecen casi por completo, y si tenemos que ser alabados y enviamos esas clases de señales podemos decir que nadie o casi nadie puede tratarnos con franqueza, lo más lamentable es que tampoco podemos declarar con confianza lo que pensamos o sentimos en cualquier momento de nuestra vida, sacrificando nuestra verdadera personalidad por la opiniones y predilecciones de los demás; una sola es esta vida como para vivirla dependiendo de la aprobación de otros, sea quien sea.

“… los individuos debemos confiar en la propia racionalidad y principios morales en lugar de buscar aprobación externa”.

Immanuel Kant

Dr. Pedro Duarte

Abogado

FUENTE: Regional del Zulia

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