LA PREPOTENCIA COMO ACTITUD DESAGRADABLE

POR: ABG. NILMARY BOSCAN MALDONADO

La prepotencia es una actitud negativa,  donde la persona se siente superior a los demás, es  lo contrario a la humildad. En este tipo de personalidad  el individuo   vive en un “mini planeta”  donde todo gira en torno a sus criterios,  a lo que dice o a  sus imposiciones. Tienen la  particularidad de hacer sentir inferior a los demás,  son personas que miran “por encima del hombro” a quienes los  rodean,  son presumidos y soberbios.

La  humillación es la especialidad de los prepotentes,  comportamiento este que les hace sentir superiores.  Estas personas tienen una errada percepción individualista,  que todo se debe hacer conforme a sus decisiones,  además de infravalorar todo aquello que no esté dentro de su esfera.

Las personas arrogantes suelen ser poco empáticas,  no le dan valor a las emociones y sentimientos de los demás,  utilizan un lenguaje egocéntrico donde todo se centra en el yo-yo.  Incluso,  si están dentro de un equipo de trabajo se toman las ideas de los otros como propias y no le dan la validación correspondiente,  haciéndolas ver como suyas.  No escuchan y solo expresan lo que sienten o perciben de una situación sin que valga interpretación alguna. Puede incluso que se sientan con el derecho de juzgar, de criticar y de hacer afirmaciones severas sobre los demás.

La prepotencia tiene la necesidad de la admiración excesiva además de una exacerbada preocupación por los logros mediante una competitividad “no sana”.  Imponen sus creencias y opiniones de manera contundente y en ocasiones pueden  tener conductas violentas.   Sienten que sus decisiones y acciones  son las únicas válidas y el mejor argumento es su propio criterio,  no se adaptan sino que los demás deben adaptarse a ellos. De igual manera no aceptan sus errores de ninguna manera porque no tienen la virtud de la humildad.

Una persona prepotente esconde un profundo sentimiento de inferioridad e inseguridad y su mecanismo de defensa es esconderse bajo la soberbia. Son personas que sienten miedo  al rechazo,  al “qué dirán” o  a mostrar vulnerabilidad ante los otros,  incluso pueden sufrir de baja autoestima.

Según la sicología todos en alguna ocasión podemos caer en este tipo de comportamientos sin que sea algo preocupante o patológico. El problema aparece cuando la soberbia se convierte en un hábito o en una tendencia de nuestro funcionamiento personal.

La humildad es la virtud contraria  a la prepotencia,  esa que nos permite mostrarnos tal y como somos,  seres humanos imperfectos,  con habilidades y defectos. Soy del criterio que la humildad abre puertas de oro y nos conecta con los demás sin ínfulas de superioridad o egocentrismos.

“Las personas con estas actitudes o rasgos de personalidad soberbia o arrogante, suelen experimentar en muchas ocasiones rechazo y distancia social, lo que ocasiona que mantengan relaciones interpersonales muy superficiales o poco profundas. Pueden sentirse aisladas o percibir falta de apoyo.” En el fondo las personas prepotentes sufren,  debido al rechazo que perciben de los demás,  pero no lo exteriorizan y se blindan con una coraza que les impide conectarse con el mundo.

¿Cómo tratar a una persona prepotente? 1. Empatizar,  entendiendo que ese comportamiento es un “escudo de defensa” que tiene su raíz en el miedo,  quizás por las experiencias de vidas y patrones de crianza que la persona le ha tocado vivir, 2.-Establece límites y expresa tus opiniones sin entrar en polémicas,  si percibes que es imposible cambia el tema, 3.- Usa el humor como una herramienta para bajar la intensidad de la prepotencia y céntrate en lo positivo de esa persona que no sea solo la prepotencia.

Siempre hay oportunidad de buscar herramientas para mejorar las conductas o comportamientos que no son favorables,  pero primero debe existir el reconocimiento y aceptación del problema para actuar en pro de ser mejor persona.

Abg. Nilmary Boscan Maldonado

FUENTE: Regional del Zulia

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